Viernes, 06.12.2019 - 02:10 h
Cambiará de auditora el próximo ejercicio

Endesa negocia con el auditor mantener la partida de 760 millones para jubilados

El acuerdo con UGT para que el exministro Pimentel arbitre en el conflicto por el V Convenio quita presión para modificar las cuentas del ejercicio. 

Manifestación sindical ante la junta de Endesa en abril.
Manifestación sindical ante la junta de Endesa en abril. / José González

El acuerdo alcanzado en Endesa entre el sindicato mayoritario UGT y la dirección de la compañía para que el exministro de Trabajo Manuel Pimentel medie en el conflicto laboral de la empresa ha aliviado las tensiones con el auditor EY. Este presionaba para modificar las cuentas de la eléctrica de 2019 y eliminar la partida de 760 millones de euros que avala los beneficios sociales de empleados y jubilados. El arbitraje, con laudo de obligado cumplimiento si antes no hay un arreglo, no es el escenario ideal para la eléctrica. Endesa, según las fuentes consultadas, quería cerrar el V Convenio con un compromiso con todos los sindicatos y no sólo con UGT. CC OO y SIE aceptan que Pimentel haga de mediador entre las partes, pero no de árbitro.

La diferencia entre mediación y arbitraje es que la segunda fórmula, canalizada a través del Servicio de Mediación, Arbitraje y Conciliación, tiene fuerza legal. Con la elección de Pimentel como mediador primero y árbitro en última instancia, Endesa gana tiempo para mantener en su balance los 760 millones acumulados para respaldar los beneficios sociales de empleados y jubilados. El auditor de la empresa, EY -antigua Ernst and Young- abogaba por eliminar del balance la partida de ayudas puesto que la empresa tiene el respaldo de la Audiencia Nacional para suspender los descuentos de los jubilados. De hecho, Endesa eliminó el  1 de octubre los descuentos en el recibo de luz que tenían 26.000 ex empleados de la compañía.

Tras dos años de conflicto por la ausencia de un nuevo convenio,  la eléctrica tiene que decidir si revierte esas provisiones millonarias y las suma a la cifra de beneficios -ebitda- del año, tal y como plantean los auditores o la mantiene mientras el exministro Pimentel trabaja para cerrar un  acuerdo. La dirección se inclina por esta última posibilidad. Quiere mantener la puerta abierta al menos durante el primer trimestre de 2020, hasta cerrar formalmente el balance de la compañía. El próximo año, Endesa cambia de auditor: KPMG sustituirá a EY.

Una tarea difícil

Pimentel tiene ante sí una tarea difícil. Dos años de negociaciones, manifestaciones, recursos, demandas y encierros no han sido suficientes para que sindicatos y empresa acuerden un nuevo convenio laboral. En el último pulso, los representantes de los sindicatos UGT -mayoritario-, CC OO y SIE mantuvieron un encierro de semanas en la sede madrileña de la compañía, aunque el frente acabó por saltar por los aires. Con el enfrentamiento enquistado, UGT y la dirección de la empresa han acordado recurrir al arbitraje.

El principal escollo para el acuerdo sigue estando en el número de kilovatios que empleados y ex empleados pueden consumir de forma gratuita. Hasta este mes, según los casos, la horquilla contemplaba desde una cantidad mínima a los 30.000 kWh/año. El tira y afloja, junto con la Audiencia Nacional, ha clarificado posiciones. La empresa ofrece 3.500 kWh/año y los sindicatos reclaman cinco veces más. El espacio para el arbitraje es amplio.

Endesa ha aceptado el arbitraje de Pimentel tras la intervención -presión según algunas versiones- de las cúpulas de UGT y de CC OO y también de miembros del Gobierno. Como muestra de buena voluntad, UGT retiró el recurso que interpuso en el Supremo contra la sentencia de la Audiencia Nacional de marzo. La tarifa de empleado y la sentencia de la Audiencia son los principales puntos de fricción. Hay otros tres apartados ya acordados con la empresa -garantías de empleo, plan de salidas voluntario y sostenimiento de las aportaciones a los planes de pensiones- que son una buena base para el acuerdo.

Situación enquistada

Pimentel tiene que buscar una salida a una situación enquistada, que se empezó a calentar en el año 2014. Entonces, se hizo cargo del grupo italiano Enel, propietario de Endesa-, Francesco Starace, un ejecutivo más agresivo que su antecesor, Fulvio Conti. A partir de ese año, Endesa se convirtió en un manantial de beneficios para la compañía italiana.

Los sindicatos han cuestionado a menudo la política de reparto de la empresa, calificándola de "expolio empresarial". Una crítica dura para una compañía que está en pleno proceso de reconversión y que necesita paz social para desarrollar los planes en renovables. La compañía ha anunciado que va a reducir la parte del beneficio que destina a dividendos, del habitual 100% al 80% en 2021 y al 70% en 2022. Con todo, la eléctrica repartirá entre este año y 2022 un total de 5.970 millones. Enel, con el 70% del capital, será el mayor beneficiario de los dividendos.

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