Martes, 12.11.2019 - 16:11 h
Crecen las importaciones de electricidad

Endesa analiza su negocio en Marruecos en plena fiebre exportadora de energía

Enel tiene un pie en el país norteafricano gracias a la participación de su filial española en la central de ciclo combinado de Tahaddart.

Central eléctrica de ciclo combinado de Tahaddart.
Central eléctrica de ciclo combinado de Tahaddart. / L.I.

El Ministerio de Transición Ecológica está de uñas. Mientras en España impulsa los planes para cerrar minas de carbón y las centrales que lo queman, crecen las importaciones de electricidad desde Marruecos, donde no hay penalizaciones por emitir CO2. La ministra Teresa Ribera ha consultado a la Comisión Europea la posibilidad de imponer una tasa a la compra de energía "sucia" del país vecino. Bruselas no la descarta  siempre que haya un acuerdo de todos los países.

Endesa, propiedad de la italiana Enel,es la única de las cinco grandes eléctricas españolas con negocio de generación en Marruecos y el grupo italiano tiene planes para consolidar posiciones en el negocio renovable del país vecino. La polémica obliga a repasar  sus posiciones. Endesa controla un 32% de la central marroquí de ciclo combinado de Tahaddart. Siemens (20%) y la Office Nationale de Electricité de Marruecos controlan el resto. Tahaddart fue la primera instalación térmica de gas que se construyó en el país. Está situada a 46 kilómetros de Tánger y a 110 de Ceuta.

En principio, según fuentes de la empresa, la polémica por las importaciones de electricidad desde España no afectan al proyecto. Por dos razones: porque la central quema gas natural -y la inquietud española se refiere a las centrales de carbón- y porque su producción se orienta a cubrir las necesidades del mercado interior marroquí.

Proyecto Tahaddart

El proyecto Tahaddart comenzó en 2003 y en el mismo participaba inicialmente la francesa estatal EDF. Pero fue Endesa quien se quedó con la gestión, en usufructo por 20 años. La central se construyó para aprovechar el gasoducto del Magreb que, procedente de Argelia, pasa por Marruecos. De hecho, Tahaddart se sitúa a sólo 13 kilómetros del gasoducto que enlaza con España vía Huelva. La instalación quema el gas que Marruecos cobra como peaje para cubrir hasta un 10% de la demanda eléctrica marroquí.

La controversia por las importaciones de energía "sucia" de Marruecos hacia España, en un proceso que comenzó a finales del pasado año, puede reforzar la apuesta del grupo Enel por el desarrollo de energías renovables en el país norteafricano.  La compañía italiana participa en proyectos de renovables marroquíes  a través de Enel Green Power. Hace dos años logró que el Gobierno le adjudicara (preasignara), la construcción de cinco proyectos eólicos por un total de 850 MW junto con el grupo alemán Siemens y la empresa local Nareva.

Marruecos carece de gas y de petróleo. Pero le sobra sol y viento. Desde 2015, el país africano ha apostado por el desarrollo renovable. Produce casi tres Gigavatios (GW) de potencia con energías renovables y pretende que su capacidad de producción mediante fuentes limpias llegue al 42 % en 2020 y al 52 % en 2030.

Marco económico

El marco económico es atractivo. Desde el año 2000, el producto interior bruto de Marruecos se ha multiplicado por dos y en 2017 la economía creció un 4,1 %. En buena parte, subraya la propia Enel en sus documentos públicos, gracias a reformas y estrategias que intentan conseguir un desarrollo integral de la industria, las infraestructuras y la energía para atraer inversiones. El objetivo es conseguir una mayor independencia energética.

España y Marruecos están conectadas por dos cables de interconexión eléctrica. Está previsto que en cinco años entre en operación un tercero. Hasta finales del pasado año,  las interconexiones llevaban energía de España al Norte de África, pero desde noviembre, la situación es la inversa. Las importaciones han provocado las quejas de las eléctricas y de las Administraciones autonómicas más afectadas por el cierre de minas y de centrales térmicas.

En contra de lo que se pudiera pensar, la importación de electricidad más barata de Marruecos no beneficia demasiado a los consumidores españoles. Expertos como Jorge Fabra han explicado  que las centrales que logran vender su energía en España hacen sus ofertas no con su coste de producción, si no al coste de la central que sustituyen en el pais que importa. Les basta, asegura, ofertar un céntimo por debajo del coste marginal de la central sustituida para entrar en el mercado español. La rebaja para el consumidor de a pie ni se nota. Cosas del mercado.

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