Viernes, 24.11.2017 - 14:24 h

Ganan los molinos: la fotovoltaica clama contra la subasta al sentirse excluida

Denuncian que en la 'macrosubasta' verde no existió neutralidad entre las tecnologías y que ante dos proyectos con los mismos precios siempre gana el más grande, es decir, los megaproyectos eólicos.

Esto, según los críticos, merma la capacidad de crecimiento de la tecnología fotovoltaica, que solo se adjudicó 1 MW de los 3.000 que había en juego.

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De la subasta de energías renovables salieron triunfadores y derrotados. Es lo que reflejan los datos Ministerio de Energía. De los 3.000 MW que había en juego, la eólica se adjudicó 2.979 (99,3%); la fotovoltaica solo 1 MW (0,03%); y entre el resto de tecnologías apenas 20 MW (0,66%). Unas diferencias abrumadoras entre ellas cuando en principio todas partían con las mismas condiciones, ¿o no?.

Forestalia se adjudicó 1.200 MW y se llevó la gran porción del pastel, que también repartió con Gas Natural Fenosa, En el Green Power España, la filial 'verde' de Endesa, y Gamesa, entre otras. La subasta marginalista se presentaba como tecnológicamente neutral, por lo que podían competir todas las fuentes de generación renovable. Esta circunstancia difería de lo ocurrido en la subasta de 2016, en la que se pusieron en juego 700 MW, de los que 500 MW eran eólicos y los 200 restantes, de biomasa.Ventaja de los 'megaproyectos' eólicos

El año pasado no hubo opciones para la energía fotovoltaica, pero es que en 2017 varios factores les han perjudicado. El principal, que ante dos proyectos exactos con los mismos precios, la adjudicación era para el proyecto más grande. Es decir, para los 'megaproyectos eólicos' como el de Forestalia, que construirá molinos en todo el Valle del Ebro.

El segundo motivo que juega en contra de la fotovoltaica es que la eólica se ve favorecida por tener más horas de funcionamiento. Además, produce más energía por unidad de potencia instalada.Claman contra la subasta

La Unión Española Fotovoltaica (UNEF) consideró que en la subasta no había neutralidad y solicitó medidas precautelares al Tribunal Supremo para la suspensión de la subasta, que finalmente no fueron aceptadas por el Alto Tribunal, al considerar que el mecanismo beneficia a la eólica.

Por otra parte, la Asociación Nacional de Productores Fotovoltaicos (Anpier) acusa a Energía de penalizar su tecnología en la subasta. Rafael Barrera, el director de la Asociación, incide en el problema que se encuentran ante los 'megaproyectos' eólicos: "El Ministerio debería favorecer instalaciones sociales dispersas por el territorio. ¿Qué objetivo tiene concentrar toda la generación renovable en una sola tecnología y en una sola localización? El precio, al fin y al cabo, iba a ser el mismo, pero iba a favorecer a territorios con desempleo y sin acceso a tejido industrial".

Además, añade que "nos encontramos con que las tecnologías han cambiado a mejor, pero siguen en manos de muy pocas empresas. Hemos avanzado en los medioambiental, pero hemos perdido una oportunidad para que las renovables se socialicen". Sobre la adjudicación de Forestalia, reconoce que fue "totalmente legítima, aunque sorprendente. Si se está primando los parque más grandes a igualdad de precio, pues nos encontramos con 1.200 MW adjudicados a una sola empresa".Las renovables, a buen ritmo en España

Esta nueva potencia renovable, que se adjudicó en su gran mayoría a las eólicas, deberá estar en funcionamiento antes de 2020. Contribuirá a mejorar la competencia en el mercado eléctrico y a reducir la dependencia energética del exterior.

España se encuentra actualmente por encima de la senda prevista de penetración de renovables, al alcanzar en 2015 un 17,3%, muy por encima del 13.8% previsto para ese año. La Unión Europea ya trabaja en una nueva directiva de renovables que propugnará que, al menos, un 20% de la generación se socialice en territorios. 

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