Moody's revisa de 'positiva' a 'estable' la perspectiva del sector del petróleo y gas a nivel global

La agencia de calificación Moody's ha decidido revisar la perspectiva del sector del petróleo y del gas a nivel global desde 'positiva' a 'estable' debido a la desaceleración prevista del crecimiento de los beneficios de los operadores en 2018.

Moody's revisa de 'positiva' a 'estable' la perspectiva del sector del petróleo y gas a nivel global

"La perspectiva 'estable' refleja la mayor probabilidad de que el crecimiento de los beneficios de los operadores globales de petróleo y gas se desacelere en 2018, después de la fuerte recuperación de los precios en 2017", apuntó la vicepresidenta Senior de Moody's, Elena Nadtotchi.

Asimismo, explicó que de cara al próximo año se prevé que las condiciones fundamentales "se estabilicen aún más", a medida que las empresas reduzcan sus costes de producción y de capital de inversión en un contexto de bajos precios del petróleo.

En concreto, la calificadora indicó que el fuerte crecimiento de los volúmenes de producción, los recortes de costes acelerados y la moderada recuperación de los precios del petróleo impulsaron la última métrica de 2017, pero pronostica que el Ebitda o beneficio antes de intereses, impuestos, depreciaciones y amortizaciones del sector se desacelerará a un ritmo de dos dígitos en 2018.

Por otro lado, Moody's prevé que el petróleo se situará en torno a los 50 dólares por barril en 2018 y aseguró que se producirán más desinversiones y adquisiciones de activos en el sector el próximo ejercicio, ya que las empresas buscarán carteras más diversificadas con activos que les devengan mayores márgenes de crecimiento y que les otorgue una mayor garantía estratégica a largo plazo.

Según datos de Moody's, el sector alcanzó un nivel de producción de 21,5 millones de barriles de petróleo al día en el primer semestre de 2017, un 14% más que los mínimos de 2014. Este fuerte crecimiento de los volúmenes orgánicos apoyó la fuerte generación de Ebitda en 2016 y 2017, fundamentalmente en las europeas Total, Eni y Statoil. Shell y Repsol se beneficiaron principalmente del cierre de adquisiciones estratégicas, a pesar del contexto de precios más altos.

No obstante, la perspectiva 'estable' refleja las expectativas de una fortaleza continua en las operaciones de las empresas, respaldadas por márgenes de refino resilientes y por el sólido comportamiento de sus divisiones comerciales y químicas.

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