Retribución de 3,84 millones en 2017

Premio al mejor resultado de Repsol en seis años: Imaz cobra 850.000 euros más

El consejero delegado ha cobrado el máximo de su retribución variable a corto plazo y el 85,65% del tope a largo plazo. 

Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.
Josu Jon Imaz, consejero delegado de Repsol.

El optimismo ha regresado a Repsol. La petrolera ha presentado el martes sus cuentas y ha logrado un beneficio neto de 2.121 millones de euros en 2017, un 22% más que el ejercicio anterior y su mejor resultados de los últimos seis años. La compañía ha destacado que las cuentas reflejan la "fortaleza del modelo integrado de la compañía, su flexibilidad y la capacidad de adaptación a precios más bajos de crudo y gas". 

Este buen resultado permitirá sacar pecho a su consejero delegado (CEO), Josu Jon Imaz. Tanto por la buena marcha del negocio como por su remuneración percibida: 3,84 millones de euros en 2017, casi 850.000 euros más que en 2016, o lo que es lo mismo, un 27,9% más. De esta retribución, 1,2 millones de euros pertenecen a su sueldo de consejero delegado, 1,44 millones de retribución variable a corto plazo, 0,82 millones de remuneración variable a largo plazo, 177.000  euros como remuneración por pertenencia a comisiones del Consejo y los 31.000 restantes en cuestión de otros conceptos. 

La mejora significativa de la retribución que ha logrado este año Josu Jon Imaz no la logrará en próximos ejercicios. El motivo de que su sueldo permanezca casi sin cambios en siguientes presentaciones de resultados obedece a que Willis Towers Watson ha realizado en 2017 un benchmarking sobre el nivel y la estructura retributiva del CEO, con el fin determinar su idoneidad y alineación con la situación de mercado de empresas comparables y la marcha de la compañía.

Las conclusiones de dicho análisis han sido muy contundentes. Tal y como se detalla en el informe de remuneraciones del consejo "a la vista de los resultados de este análisis y teniendo en cuenta otros factores a considerar, la Comisión de Retribuciones ha propuesto al Consejo de Administración no incrementar la retribución fija del CEO para el ejercicio 2018", que lleva congelada desde 2011. 

La retribución en 2016 de Josu Jon Imaz fue de 1,08 millones de retribución variable a corto plazo (320.000 euros menos que en 2017) y 328.000 euros en variable a largo plazo (492.000 euros menos), lo que explicaría la diferencia con respecto al ejercicio 2017. 

La retribución variable anual tiene como objetivo "incentivar el cumplimiento de objetivos estratégicos prefijados, concretos y cuantificables relacionados con la gestión del CEO, valorando la aportación individual a su consecución". Estos objetivos tienen en cuenta factores como los estratégicos (peso global del 20%), de eficiencia (30%), de operaciones (45%) y de sostenibilidad (5%). Además, en el caso del consejero delegado, "cada métrica tiene asociada una escala de logro definida en función de su variabilidad y el nivel de exigencia". 

Aun así, el importe está acotado con el objetivo de poder ser cuantificado. "Estas escalas tienen un umbral mínimo de cumplimiento por debajo del cual no se genera derecho a incentivo, y un máximo del 120%, si bien el grado de consecución global de los objetivos a determinar por la Comisión de Retribuciones no será superior al 100%". Aun así, el importe podría exceder el montante superior ya que el Consejo de administración "tiene la facultad para modular, hasta un máximo del 20% al alza o a la baja, el resultado final de la retribución variable anual del CEO, en atención a la calidad de los resultados, el desempeño individual u otras cuestiones". 

Pues bien, la Comisión de Retribuciones ha realizado, como es lógico, su evaluación de la consecución de los objetivos. "Sobre dicha base, teniendo en cuenta el grado de cumplimiento de las métricas establecidas, así como la modulación acordada por el Consejo de Administración, el importe de la retribución variable anual 2017 del CEO asciende a 1,44 millones de euros, importe equivalente a un 120% de su retribución fija. Es decir, ha logrado el máximo de retribución variable posible a corto plazo mientras que a largo plazo "el incentivo a percibir por el CEO, para quien la Comisión de Retribución tiene también en consideración su desempeño personal, ha sido de 983.000 euros (equivalente al 85,65% del máximo alcanzable). 

Es decir, Josu Jon Imaz no podría lograr incrementar su retribución variable a corto plazo (ha cobrado el máximo) mientras que a largo plazo, habiendo percibido un 85,65% del máximo, únicamente podría incrementar su remuneración en 2018 en 173.470 euros siempre y cuando el Consejo de Administración decidiera no incrementar ni rebajar su retribución. 

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