Jueves, 23.05.2019 - 09:45 h
Un año difícil para la multinacional

Facebook España se salva: multa mínima y archivo del 'caso Cambridge Analytica'

Salda su ‘annus horribilis’ internacional con una sanción de algo más de millón y sin consecuencias por el caso de uso de información por terceros.

Zuckerberg vive uno de sus años más negros.
Zuckerberg vive uno de sus años más negros. / EFE

Marzo de 2018. El nombre de Cambridge Analytica golpea de lleno a Facebook. El caso de utilización indiscriminada de información personal de millones de usuarios de la red social fue el primero de varios terremotos que han convertido este año en el más negro de su historia. Pero, ¿cómo cierra el ejercicio en España? La compañía se salva de la ‘quema’: ha afrontado una ‘pequeña’ multa de 600.000 euros y ha conseguido que la Agencia de Protección de Datos archive la causa local de la consultora estadounidense.

El año ha significado un tropiezo tras otro de la compañía a nivel global. El escándalo de los datos de Cambridge Analytica; la revisión a la baja de las previsiones de crecimiento de los ingresos; los problemas de reputación de su ‘número 2’, Sheryl Sandberg, tras desvelarse su gestión en los diferentes frentes abiertos en el último año en un reportaje de 'The New York Times'… Esta semana se ha conocido otro nuevo ‘terremoto’: una investigación del periódico estadounidense concluye que ha estado compartiendo datos de los usuarios con muchos de sus anunciantes, saltándose el acuerdo con los reguladores de 2011 que le prohibía compartir estos datos sin permiso explicíto.

La sanción

En cambio, en España la compañía no ha tenido grandes sustos. El mayor lo ha representado la sanción impuesta el pasado mes de abril por la Agencia de Protección de Datos. El organismo exigió 300.000 euros a Facebook y otros 300.000 a Whatsapp (justo la mitad de la que le impuso en septiembre del año pasado por otras infracciones en la gestión de los datos). ¿La razón? Obligó a los usuarios a aceptar el intercambio de información entre unos y otros para poder utilizar la aplicación de mensajería.

La sanción se basa en lo que la agencia entiende como dos infracciones graves -ratificadas tras el correspondiente recurso de la empresa-. Y no se calculó en base al volumen de negocio de las matrices de ambas empresas, pues “sólo procede considerar a estos efectos las cifras de actividad en España”. En concreto, esta sanción supone el 6% de los algo más de 10 millones de euros de ingresos declarados en España, que no corresponde con su negocio real, pues toda la publicidad de su plataforma se factura desde Irlanda.

Lo que sí permitió esa denuncia fue poner cifras relativamente actualizadas de los dos gigantes. A febrero de 2017, había 37 millones de usuarios de Whatsapp registrados (se refiere a números que lo utilizan). ¿Y Facebook? 21 millones, según las estimaciones de la AEPD en base a los datos aportados por la compañía.

Cambridge Analytica y los impuestos

Esa denuncia fue el único tropiezo significativo en relación con la privacidad. Incluso el escándalo de Cambridge Analytica no salpicó a la filial. La Agencia de Protección de Datos decidió archivar el pasado mes de octubre la investigación contra la red social instada por la Confederación de Consumidores y Usuarios y Facua. A su entender, el caso había prescrito, pues el uso de la información sin consentimiento cesó en diciembre de 2015. Había otro factor: no se podía comprobar que los datos recabados de las 44 personas que instalaron la aplicación que sirvió para indagar en los perfiles no se envió a Cambridge Analytica. Otro caso esquivado.

Al margen de las cuitas relacionadas con la privacidad, Facebook también se ha salvado de la quema fiscal. Al menos por ahora. Es la única compañía tecnológica de las cinco más grandes (junto a Apple, Amazon, Google y Microsoft) que no se ha enfrentado a una sanción o acta de liquidación tras una inspección de Hacienda. En el último ejercicio 2017, cuyas cuentas se presentaron al Registro Mercantil durante este año, tampoco recibió la visita de los inspectores ni tuvo que pagar un ‘extra’. Esto sucede en un año en el que se intensificó la presión sobre las grandes tecnológicas y su ingeniería societaria. Un presión en forma de inspecciones que ha desembocado en apenas 25 millones de euros aflorados de compañías como IBM, Apple o Amazon.

El 2018 va a pasar a la historia como el más negro para la historia de Facebook. Un año que acaba con su reputación seriamente dañada; un negocio ralentizado; una caída en bolsa de más del 26% y con Zuckerberg perdiendo casi 15.000 millones de euros de su fortuna personal.

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