Con la baja rentabilidad de fondo

Claves de la fusión Caixabank-Bankia: la conexión CECA, Guindos y Valencia

Cientos de quinielas se han hecho sobre el futuro del grupo promovido por  la antigua Caja Madrid, pero tres elementos han sido básicos para que la catalana haya sido la primera en dar un paso al frente.

Fusion Bankia-Caixabank
 
EFE

Los tambores de fusión han sido confirmados. Caixabank y Bankia estudian unirse en una sola entidad que capitaneará José Ignacio Goirigolzarri, actual presidente de la antigua Caja Madrid, y tendrá como consejero delegado a Gonzalo Gortázar que actualmente ostenta este mismo cargo en el banco catalán. Para poder llevar a cabo este movimiento que ahora se confirma ha habido varios puntos claves que pasan por conexiones internas y que buscan crear la mayor entidad financiera que opere en España en cuanto a nivel de activos, con más de 650.000 millones de euros. Las conversaciones habrían comenzado antes de verano y tendrían como eje vertebrador tres conexiones: CECA, Luis de Guindos y Valencia. 

La Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA) reúne en su consejo de administración a dos de los representantes más importantes de cada una de las entidades. Por un lado, Isidro Fainé -presidente de Criteria Caixa, máximo accionista a través de la Fundación La Caixa de la entidad catalana- y, por otro, José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. Ambos han compartido mesa durante años, una conexión que les habría valido para crear una confianza que ahora habría resultado crucial. 

Pero si hay unos lazos importantes son los que centra Luis de Guindos, actual vicepresidente del Banco Central Europeo (BCE) y exministro de Economía. Y los lazos se extienden en varias direcciones. Por un lado, mantiene una excelente relación personal con Isidro Fainé. Al mismo tiempo, es uno de los 'padrinos' de Bankia y, además, fue determinante en la elección de Jaime Ponce, actual presidente del FROB -organismo a través del que el Estado mantiene la participación en la antigua Caja Madrid- para ocupar su cargo. 

Ponce, que llegó a su actual puesto en 2015, había ocupado hasta entonces la subdirección general de legislación y política financiera en la Secretaría General del Tesoro, una institución que dependía del propio Guindos. El presidente del FROB habría sido además pieza clave en los comienzos de las negociaciones de fusión entre ambas entidades después de que el vicepresidente del BCE hubiera puesto sobre la mesa la necesidad de una consolidación en el sector financiero nacional. 

Más allá de esto, los números no salen, y los balances de los bancos piden 'socorro' ante unas provisiones que han supuesto caídas de hasta el 70% de los beneficios con respecto a las cifras cosechadas en semestres anteriores. La razón principal reside en un indicador que desde los supervisores llevan tiempo vigilando, la rentabilidad, que se sitúa muy por debajo -sobre todo en el caso de Bankia- del mínimo del 5% que se recomienda desde Europa. Todo un 'empujón' necesario para crecer. 

La 'conexión Valencia'

Pero no todas las conexiones de esta fusión tienen que ver con los números o los contactos entre unos y otros directivos. Existe una vertiente claramente política que, en este caso, ya ha enfrentado a unos y otros dialécticamente hablando. Los independentistas catalanes mostraban el pasado viernes que no veían con buenos ojos la hipotética operación de Caixabank y Bankia, señalando incluso que la sede de la entidad resultante debería estar en Cataluña y el presidente no debía ser Goirigolzarri. Pero lo cierto es que la 'conexión Valencia' tiene un gran peso y la ubicación de la sede no parece tener opción a discusión. 

Ambas entidades financieras tienen, a día de hoy, sus sedes en Valencia. Caixabank la movió allí tras los problemas surgidos del 'procés' y Bankia lleva desde 2011 en la ciudad del Turia. La antigua sede de Bancaja y la de Banco de Valencia -hoy en manos de ambos bancos- se sitúan a escasos 50 metros una de otra y mantienen dos equipos totalmente diferentes que, si todo sale según lo esperado, pronto serán uno, pues las negociaciones que comenzaron antes de verano van más rápido de lo que cabría esperar. 

La sede social no es, por tanto, un escollo a salvar. La entidad resultante de este primer movimiento de consolidación post-Covid seguirá en la ciudad, mientras que mantendrá parte importante de sus equipos en Madrid y en Barcelona, en una especie de tricefalia que dará protagonismo a las ciudades que marcaron el camino de cada una de las fusiones por las que pasaron. Como señaló hace apenas unos días José María Roldán, presidente de la patronal de la banca, "la historia de la banca en España no se entendería sin las fusiones". Ahora se escribe un nuevo capítulo. 

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