Jueves, 21.03.2019 - 16:02 h
Despegue en 2017

El gestor de los jets privados del Ibex duplica su negocio tras 'ganar' 9 aviones

Gestair, que ha tenido a clientes como Santander, Telefónica o Bankinter, ingresa 80 millones por el alquiler de 24 aeronaves, la mayoría en España.

El avión de Banco Santander, fabricado por Bombardier.
El avión de Banco Santander, fabricado por Bombardier. / Gestair

No tiene ningún avión en propiedad. Pero es el que maneja todos los ‘jets privados’ de las grandes fortunas en España. Gestiona todas las horas inactivas de 24 aeronaves de compañías como Banco Santander o Telefónica. Y en 2017, tercer año completo bajo el paraguas del fondo de capital riesgo Nazca Capital, aceleró. Duplicó su negocio hasta superar la barrera de los 80 millones de euros de ingresos por el alquiler de las aeronaves. Sus contratos con algunas de las compañías de estos ‘Vip’ acarrearon sentencias desfavorables para éstos en referencia a la exención del impuesto especial de medios de transporte.

Tiene acuerdos de arrendamiento de los aviones de grandes compañías y grandes fortunas, la mayoría en España. En total cuenta en su cartera un total de 24 aviones. En 2017 sumó nueve más, según confirma en la memoria anual recién presentada en el Registro Mercantil. Esto le ha permitido pasar de 49 a 81 millones de euros en tan sólo un año, justo el despegue que buscaba su dueño.

Ese acelerón en los ingresos también vino acompañado de un incremento significativo de los costes de estructura. Casi duplicaron los gastos ‘refacturados’ (68 millones), donde se incluyen las tasas y el combustible, los sueldos y las cuotas de arrendamiento pagadas a todas las compañías dueñas de los aviones (13,4 millones). ¿El resultado? Como sucede en otros sectores, los márgenes son mínimos -sus beneficios netos fueron de apenas medio millón de euros- y la deuda financiera se disparó hasta los 27 millones.

Entre sus clientes se encuentran hoy compañías como Banco Santander, que generó unos ingresos por el alquiler del avión que utiliza su presidenta, Ana Botín, de 3,6 millones de euros, o Telefónica, a través de su sociedad filial Lotca. También han tenido contratos otras empresas como Bankinter, Novacaixa Galicia, Royal Bank of Scotland o el Grupo Scholtz (liderado por el amigo del rey emérito Manuel Piñera Gil).

Los ‘affaires’ con Hacienda y su otro negocio ‘en rojo’

Todos estos clientes han tenido que verse las caras con Hacienda después de que ésta sacara la lupa y las sancionara por su intento por disfrutar la exención fiscal de los gastos vinculados a los aviones en el Impuesto Especial sobre Determinados Medios de Transporte. La Agencia Tributaria entendió que la explotación de estos vehículos se llevaba a cabo por el dueño de los mismos y no por la propia Gestair.

En paralelo, la empresa española cuenta con un negocio de mantenimiento de aviones para terceros. Lo hace a través de una filial de la que controla el 100% (el 50% estaba en manos de Iberia tras una ‘joint venture’ creada en septiembre de 2008) y que durante los dos últimos años ha perdido más de un millón de euros.

Pese a ello, se muestra segura de que mejorará. ¿La razón? Es la adjudicataria de los contratos de mantenimiento con el Ministerio de Defensa de diferentes aviones Falcon que durarán cuatro ejercicios por valor de varias decenas de millones de euros. “Permitirá incrementar significativamente el volumen de negocio de la actividad mientras que los costes de estructura no se espera que incrementen de igual manera”, apuntan.

¿Quién está detrás?

Gestair se encuentra en manos del capital riesgo desde abril de 2014. Fue ahí cuando el fondo Nazca Capital, liderado por Carlos Carbó y Álvaro Mariátegui, adquirió el 100% de las acciones por una suma que no se hizo pública, ni tampoco queda reflejada en sus memorias anuales. En aquel momento se encontraba en manos de una sociedad cuya cara visible era Jesús Macarrón, presidente.

Tras la compra, el fondo llevó a cabo una ampliación de capital de 5,1 millones de euros en 2014. Parte de ese dinero fue destinado a compensar las fuertes pérdidas económicas sufridas en ejercicios anteriores. Desde esa fecha no ha habido movimientos de capital, al menos que hayan quedado reflejados por la empresa. El objetivo del fondo es plantear la venta a medio plazo.

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