Jueves, 17.10.2019 - 13:03 h
Por los retrasos ocasionados

Estalla la crisis de Globalvia en Itínere: Sacyr estudia reclamar daños y perjuicios

La otra parte de la operación, Corsair, está analizando la situación y se reserva la posibilidad de llevar a cabo cualquier acción legal.

Itínere acuerda refinanciar 1.176 millones de deuda
Sacyr irá a los tribunales contra Globalvia y reclamará daños por Itínere. / Itínere

Problemas para Globalvia en Itínere. La compañía que preside Juan Béjar está atrapada en la concesionaria pendiente de que se resuelvan los litigios judiciales que enfrentan a los socios de la concesionaria. Mientras todo siga así, no puede vender su parte en la empresa y sufre la presión de un nuevo socio que parece que no le va a poner las cosas fáciles de cara a cualquier decisión. Esto se suma a otro conjunto de medidas judiciales aún pendientes de resolver que pueden causarle algún problema. La primera de ellas es la posibilidad de que, más pronto que tarde, Sacyr, Corsair y APG puedan presentar una reclamación de daños y perjuicios como consecuencia del retraso en la venta de la participación.  

En concreto, Sacyr y Corsair estudian en estos momentos la interposición de tales reclamaciones, tal y como ambas compañías señalan. "Nos reservamos cualquier acción legal", confirma la firma estadounidense. "Aún no hemos tomado la decisión", dicen desde la compañía de Manuel Manrique. Pese a ello, diferentes fuentes consultadas por La Información dan por hecho que se llevará a cabo este procedimiento judicial sobre lo que señalan que "son casi diez años de retraso" en la venta. 

Y podrán hacerlo porque Globalvía no hizo las cosas bien desde un principio, tal y como señala un auto al que ha tenido acceso La Información. La firma de Béjar solicitó la imposición de medidas cautelares para evitar la venta de la participación que Sacyr ostentaba en la concesionaria a los fondos que gestionan Corsair y APG pero no aportó toda la documentación. Al solicitar una tutela inmediata, sin intervención de la parte contraria, la juez dictó las medidas cautelares. 

En cambio, Sacyr y los ahora nuevos propietarios de sus acciones, presentaron un escrito oponiéndose a las cautelares alegando que, entre otras cosas, "el contrato de compraventa preveía la posibilidad de que se ejercitasen cualesquiera de los derechos de adquisición preferente sobre la totalidad o parte de las acciones vendidas". De hecho, y según el mismo auto, esto "se confirma con los documentos suscritos por los otorgantes del contrato de compraventa el mismo día y aportados por Sacyr que fueron ocultados por Globalvia al juzgado con la solicitud de medidas". 

Y ahí precisamente, en la ocultación, está la clave. La juez decidió atender las peticiones de levantar las cautelares a principios del mes de febrero, lo que dio pie a la venta que finalmente llevó a Sacyr a deshacerse de su participación en la concesionaria. Una operación de poco más de 200 millones de euros que la de Manuel Manrique ya ha ingresado por unos títulos que Itínere Investco BV -gestionado por Corsair y APG- ya ha inscrito.

Es precisamente en este auto judicial donde se concluye que el retraso del cierre de la operación entre Itínere Investco y Sacyr como consecuencia de la no aportación del conjunto de la documentación ha determinado que el tribunal reconozca el derecho a reclamar daños y perjuicios por parte de los diferentes actores implicados que ahora ejercitarán. 

Complicada situación de Globalvia en Itínere

Globalvia ha quedado ahora atrapada en Itínere. Con alrededor de un 30% de las acciones y tras más de un problema para inscribir la parte de la participación que compró a Kutxabank y Abanca en octubre, la firma de Béjar se topó con la negativa de la asamblea de la empresa a reconocer los derechos sobre las acciones compradas a estas dos entidades. Fue entonces cuando la intención de Globalvia de nombrar tres consejeros se vetó por completo al estimar que se trataba de una competencia directa. 

Este fue solo el primer paso que dejó con las manos atadas a Globalvia dentro de la concesionaria y que está pendiente de una resolución de cautelares en Bilbao para que se le reconozca tal derecho. Ahora, la toma de las acciones por parte de los fondos ha terminado de liar la madeja aún más y amenaza con no dejarle mover un dedo en las decisiones de la compañía

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