Domingo, 05.04.2020 - 03:26 h
Primeros procesos judiciales

Glovo y Deliveroo se enrocan y descartan tumbar el 'modelo rider' pese a la presión

Ambas plataformas defienden la existencia de autónomos en una semana clave, con un juicio contra la Inspección y con la primera muerte de un 'rider'.

Glovo Protestas
Riders de Glovo protestaron tras la muerte de uno de sus compañeros en Barcelona. / EP

Se cierra una nueva semana con terremoto en el sector de la plataformas de entrega de comida a domicilio. Glovo ha estado en el ojo del huracán tras la muerte de uno de sus ‘riders’ que trabajaba sin estar registrado en la aplicación. Y Deliveroo se ha tenido que sentar frente al juez en el primer gran juicio por una macroinspección de la Seguridad Social que confirmó que más de medio millar de sus repartidores en Madrid eran ‘falsos autónomos’. Ambas compañías han defendido sus modelos y se enrocan: no cambian ni una coma, pese a la presión por las condiciones de trabajo que imponen, y se limitan a exigir una regulación ‘ad hoc’ para dar algunas ventajas a esos autónomos.

La batalla por este modelo viene de largo. Desde hace más de dos años, el escrutinio sobre esta fórmula laboral se mantiene. Pero las últimas semanas la temperatura se ha incrementado. Sobre todo desde que hace justo una semana, el pasado sábado, Pujan, un joven nepalí de 22 años, muriera tras ser atropellado por un camión de la basura en Barcelona mientras entregaba un pedido de Glovo. No estaba registrado en su plataforma y todo apunta -la compañía sólo confirma este extremo- que había pagado por utilizar la cuenta de otro ‘rider’ con cuenta. Una práctica habitual -y prohibida- de ‘sin papeles’ que buscan ganarse un pequeño sueldo a través de la plataforma.

La compañía se limitó a anunciar que colaboraría con las autoridades y que activaría su seguro privado. Un seguro que, según explican fuentes sindicales, supone el pago de 20.000 euros a la familia y 3.000 euros por el sepelio del joven. Sin embargo, no ha movido ni un ápice su posición sobre su modelo. Es más, unos días días después del suceso, el pasado miércoles, esgrimía una sentencia de un juzgado de primera instancia en Barcelona que respaldaba que sus ‘riders’ no eran falsos autónomos. Hay que recordar que también ha habido otros pronunciamientos judiciales que han dicho exactamente lo contrario.

Deliveroo ha hecho esa defensa cerrada de su modelo delante del juez. Lo hizo este viernes, en el juicio que arrancó contra la Seguridad Social, por haber dado de alta a más de medio millar de 'riders' tras una inspección de trabajo ejecutada hace varios años. La compañía ha criticado "la presión" ejercida por el Ejecutivo de Pedro Sánchez en torno al caso. "Hay cierta contaminación, la Inspección de Trabajo depende del Ministerio. Eso lanza una sombra de sospecha sobre que pueda existir parcialidad", aseguró este viernes el letrado de la compañía, que volvió a argumentar que los repartidores "hacen el recorrido que quieren, usan los medios que quieren, los gastos corren por su cuenta, eligen qué horas trabajar...".

¿Por qué no cambiar el modelo?

Hasta ahora, ambas empresas han mostrado abiertamente contrarias a cambiar el modelo laboral de autónomos pese a las fuertes presiones. En el caso de Glovo, su consejero delegado y cofundador, Óscar Pierre, aseguraba el pasado mes de noviembre que la viabilidad de su empresa se vería seriamente resentida. “Nos adaptaríamos; sería una buena faena, pero encontraríamos la manera, aunque no es el modelo en que creemos”, admitió.

Por su parte, en Deliveroo han mantenido una posición similar. Y han utilizado, al igual que Glovo, la necesidad de flexibilidad de sus ‘riders’ como argumento. Su flamante consejero delegado en España, Gustavo García Brusilovsky, aseguraba hace tan sólo unos días que “sin flexibilidad, todos estos nuevos trabajos no existiría”. Es decir, daba por sentado implícitamente que en su modelo de negocio sería inviable que los repartidores se convirtieran en plantilla y fuera contratados por cuenta ajena, como le exige la Inspección de Trabajo tras varias actas.

Sólo se han limitado, al igual que la patronal, a poner sobre la mesa la necesidad de crear una nueva regulación para este tipo de trabajadores, no incorporarlos a sus plantillas, sino para mantenerlos como autónomos, pero con algunos cambios. Es lo que han venido a denominar ‘Trade Digital’, que mantendría un contrato mercantil con la plataforma con derecho a vacaciones, al salario mínimo o a desempleo.

¿Hay otras opciones?

¿Hay otras opciones? El modelo de Deliveroo y Glovo se basa, principalmente, en utilizar su propia red de repartidores que han de darse de alta como autónomos. Sucede también en otras plataformas como Stuart o como UberEats. Otras compañías del sector de la entrega de comida a domicilio como Just Eat o Delivero Hero (esta última es el máximo accionista de la propia Glovo) funcionan como un ‘marketplace’. Es decir, ponen en contacto a restaurantes -con su propia flota-, que corren con los gastos del transporte, con clientes finales.

Sin embargo, en los últimos tiempos han decidido dar un paso más. Y estos ‘marketplaces’ también ofrecen el servicio de entrega con flota para restaurantes que no tienen sus repartidores. ¿Y cómo lo gestionan? Básicamente subcontratan a otros proveedores que le dan el servicio. Entre estos proveedores están compañías como Seur, con sus propios trabajadores, pero también plataformas como Stuart, señalada también por un problema de ‘falsos autónomos’ por los sindicatos. Es decir, introducen una capa con esa subcontratación para evitar el problema legal que tienen el resto, según reconocen varias fuentes del sector.

Los sindicatos pasan al ataque

Mientras tanto, los sindicatos ya han pasado al ataque. Tanto UGT y CCOO como otras organizaciones como 'Riders por Derechos' estudian medidas legales contra Glovo (UGT ha solicitado a la Inspección de Trabajo una investigación) por la muerte del 'rider'. Y mantienen las batallas en los diferentes tribunales, incluido el conflicto colectivo que arrancaron a principios de este año en la Audiencia Nacional que debe sustanciarse en los próximos meses.

Por su parte, la Seguridad Social mantiene su criterio contra el modelo. El abogado da la TGSS, José Sánchez Robles, defendió  en el juicio de Deliveroo que ésta no es "un mero intermediario" y han insistido en que los empleados son "personas físicas" y no jurídicas, que no pueden, por ejemplo, negociar la remuneración sino que viene impuesta.

La temperatura se calienta en el conflicto. Esta semana ha sido clave. Queda aún mucho por dilucidar. Pero la muerte del 'rider' en Glovo y el juicio de Deliveroo marcarán dos hitos claros.

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