Dos años de negociaciones y polémica

El Gobierno da luz verde al estatuto que bajará la factura eléctrica de la industria

El plan pactado por los ministerios de Industria y de Transición Ecológica beneficiará a más de 600 empresas con más de 300.000 trabajadores.

La gran industria demanda medidas para abaratar la factura eléctrica.
La gran industria demanda medidas para abaratar la factura eléctrica.
EFE

Tras dos años de polémica y decenas de reuniones, el Gobierno da luz verde al estatuto del consumidor electrointensivo que permitirá a la gran industria rebajar la factura energética. La decisión, vital para la supervivencia del tejido industrial de comunidades como Galicia, Asturias o Cantabria beneficiará a más de 600 industrias con más de 300.000 trabajadores.

Los tres puntos clave del estatuto, que cuenta con el visto bueno de Bruselas, son las reducciones de hasta el 85% en los cargos -la parte fija del recibo- que pagan las empresas para financiar las renovables y la producción eléctrica extrapeninsular;las compensaciones en los costes indirectos del CO2  y los incentivos para contratar energía a largo plazo.

El Estatuto ha sido una reclamación permanente de la gran industria electrointensiva, para la que los costes energéticos suponen entre el 25% y el 75%. La presión para que el Gobierno apruebe medidas similares a las de países como Francia o Alemania ha ido creciendo, sobre todo en las zonas más afectadas por cierres, expedientes de regulación y ventas como Asturias o Galicia. Empresas como Alcoa, Cemex, La Naval, Isowat o Vestas han señalado a los costes energéticos como responsables de buena parte de sus dificutades.

Para el Gobierno de Pedro Sánchez, las reclamaciones de las grandes empresas e industrias no solo son causa desgaste político. La industria electrointensiva factura 107.000 millones de euros, emplea a 300.000 personas y supone un 12% del producto interior bruto. Son datos a tener en cuenta en un contexto en el que se han ido reduciendo progresivamente las ayudas, más o menos declaradas, y en el que los precios de la electricidad para la gran empresa se han situado por encima de los de países competidores como Francia o Alemania.

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