Martes, 19.11.2019 - 03:19 h
Exbecarios de la Fundación Amancio Ortega 

"Esta beca me ha permitido elegir mejor mis estudios y el futuro que quiero"

Carmen Godoy y Diego Fernández volvieron hace unos meses de EEUU y Canadá donde han podido disfrutar de la experiencia de estas becas. 

Carmen durante su estancia en Oregón con la beca de la Fundación Amancio Ortega
Carmen  durante su estancia en Oregón con la beca de la Fundación Amancio Ortega

Hace un año, Carmen Godoy y Diego Fernández fueron dos de los 500  elegidos de las becas de la Fundación Amancio Ortega. Superaron las tres difíciles pruebas a las que aspiraban miles de estudiantes que querían cursar 1º de Bachillerato en EEUU o Canadá. Ambos tenían dudas de conseguir una, sin embargo, hoy pueden presumir de haber pasado 10 meses en Bend (Oregón) y en Winnipeg (Canadá) respectivamente.

El esfuerzo mereció la pena. Ahora les dan a los candidatos de este año mucho ánimo y fuerza con el proceso para conseguir una oportunidad que a ambos les ha cambiado la vida y les ha ayudado a orientar sus estudios universitarios y su futuro profesional. 

“Ha sido la mejor experiencia de mi vida”. Así define Carmen Godoy su paso por las becas de la Fundación del empresario gallego. Esta joven de 17 años, volvió el pasado mes de junio de Oregón tras pasar en este Estado americano 10 meses. “En enero de 2016 me dieron la beca, en febrero me asignaron la familia y el 22 de agosto me fui para Estados Unidos”, recuerda esta sevillana algo emocionada.

Carmen señala que ella siempre había querido ir al extranjero a estudiar pero que por motivos económicos no se lo había podido permitir. “Ese año había estado buscando becas pero en algunas no pude presentarme porque no tenía la edad mínima para ello. Un día, mis padres leyeron sobre las becas de la Fundación Amancio Ortega en el periódico y cuando solo quedaban cinco días para que acabara el plazo mandé todo los papeles. Pensaba que no me iban a coger. Cuando me dieron la noticia de que estaba dentro no me lo podía creer”, destaca Carmen.

Viajar y conocer mundo era uno de los sueños de esta estudiante. “Para mí tener la oportunidad de conocer mundo era algo maravilloso y aun me gustaba más la idea de vivir con una familia local para conocer bien la cultura”, apunta.

“Aprendes a desarrollar el pensamiento crítico”

Tras pasar 10 meses en Bend, Carmen ha vuelto a su instituto de Sevilla donde está cursando 2º de Bachillerato. Le preguntamos: ¿has notado muchas diferencias educativas a la hora de volver a España? ¿Estás mejor preparada que antes?

“En España el profesor te cuenta mientras que en Estados Unidos es el estudiante quien le cuenta al profesor lo que sabe. Aprendes a desarrollar tus opiniones y el pensamiento crítico. En estos puntos he mejorado mucho tras mi estancia en Oregón. Cuando he vuelto he notado que tengo la mente más abierta y me imagino el mundo de una forma más global. Allí tienen en cuenta todas las culturas y entienden que el mundo tiene que estar conectado y nosotros somos los que tenemos que formar parte de esta conexión”, explica Carmen.

Ni echó de menos la comida ni la distancia. No tardó ni 24 horas en adaptarse a su nueva vida, “el primer día ya estaba jugando con el equipo de voley. Mi experiencia fue maravillosa, todo el mundo fue muy amable conmigo. Es verdad que los primeros días me costaba entender cosas como las bromas, pero eso... en unos días lo superé”.

Antes de la experiencia de las becas, Carmen tenía claro la carrera universitaria que quería hacer. Sin embargo, ahora ha matizado su elección: quería estudiar derecho y ahora lo quiere combinar con relaciones internacionales. Su idea era irse al extranjero pero tras hablarlo con sus padres hará en España la carrera y luego se irá a hacer el máster a otro país. Ahora espera que su hermana pequeña también pueda disfrutar de esta oportunidad, “está en el proceso de selección y deseo que tenga la misma suerte que yo”, concluye Carmen.

“En Canadá puedes elegir las asignaturas que quieres estudiar”

Diego Fernández también es un exbecario de la Fundación Amancio Ortega. El 1 de septiembre de 2016 cogió un avión para ciudad de Winnipeg en la provincia canadiense de Manitoba. Volvió el 30 de junio de este año. “Para mí todo empezó en 3º de la ESO, ese año empecé a buscar por internet opciones para estudiar fuera de España. La madre de un amigo me habló de estas becas y pensé que eran la oportunidad perfecta para mí. Un año después me presenté y me la dieron... ha sido la mayor alegría de mi vida”, recuerda este vecino de Tomares (Sevilla).

A este joven sevillano amante del tenis le tocó una familia muy joven y tuvo como “hermano” un chico italiano un año mayor que él. “Los padres de mi casa tenían unos 40 años y también había otro estudiante extranjero con el que congenié muy bien. Sigo manteniendo contacto con todos ellos”, apunta Diego.

La principal dificultad a la que se enfrentó este joven fue el idioma, “yo sabía inglés pero al principio me costaba mucho expresame. A nivel académico en Canadá era un poco más bajo en asignaturas como las matemáticas o la física, yo tenía mejor nivel que mis compañeros de clase. Lo que más me sorprendió es que los alumnos tienen unas dos asignaturas obligatorias por curso y las otras cinco las pueden elegir, por lo que vas más motivado a clase porque estudias cosas que te gustan yal final las has elegido tú”.

Del tenis al curling

El deporte es muy importante en los centros educativos de Canadá. Todos los colegios ofrecen varios deportes para que sus alumnos puedan apuntarse. “En España solo había jugado al tenis, un deporte que allí no está muy extendido por lo que tuve que probar cosas nuevas. El que más me gustó fue el curling, es más, formé un equipo con otro chico extranjero y un canadiense”, destaca Diego.

Este joven tomareño relata que la organización ha sido inmejorable y que para él todo ha sido muy positivo. Al igual que Carmen, Diego también ha decidido reorientar sus estudios universitarios. Su idea siempre ha sido ser ingeniero aeroespacial a lo que le ha sumado el negocio internacional. “Me gustaría estudiar esta carrera fuera porque en España no existe como tal. Quiero seguir con esta inercia de estudiar en el extranjero para seguir ampliando mis conocimientos”, concluye Diego.

Algunas preguntas del examen de este año

Casi 10.000 jóvenes se han presentado este año al primer examen para lograr una de las 500 becas que la Fundación Amancio Ortega ofrece para estudiar en Estados Unidos y Canadá. Para algunos es el sueño de su vida, pero superar la prueba no es nada sencillo. Es necesario tener conocimientos de inglés y un elevado nivel de madurez personal.

En el writing al que se enfrentaron los jóvenes de este año tuvieron que completar varias frases explicando su reacción ante determinadas situaciones, por ejemplo: “cuando te pones nervioso cómo reaccionas” o “cómo actúas cuando conoces a gente nueva” o “eres feliz cuando haces qué...” Todo ello tenían que explicarlo en inglés para demostrar a los examinadores que pueden enfrentarse durante su beca a situaciones cotidianas como estas.

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