Empresa familiar de los años 70

La historia de ADA, el imperio de ayuda en carretera: "Busco un mirlo blanco"

Víctor Manuel Montes Amieva es hijo del asturiano apasionado del motor que en un viaje a Madrid en 1969 compró lo que años después fue una gran empresa.

Jornada 'Agenda Urbana: Cohesión, Racionalidad y Sostenibilidad' La ministra de Hacienda y cabeza de lista del PSOE al Congreso por Sevilla, María Jesús Montero, participan en la jornada 'Agenda Urbana: Cohesión, Racionalidad y Sostenibilidad'. En el Hotel NH Collection de Sevilla. (Foto de ARCHIVO) 02/04/2019
ADA

"ADA ¿en qué le podemos ayudar?". Esa frase la han escuchado miles y miles de españoles a los que sus coches desde los años 70 les dejaba tirados y llamaban a una aseguradora que llegó a ser todo un imperio pero que con el paso de las décadas ha vivido un declive que acaba de terminar con la publicación en el Boletín Oficial del Estado (BOE) de la extinción y cancelación de la sociedad en el registro de entidades aseguradoras y reaseguradoras. En el año 2013 solicitó concurso voluntario de acreedores con el fin de dar continuidad a la compañía desarrollando nuevos productos y servicios acorde a la situación actual del mercado. Ahí nace ADA Legal que ofrece el servicio de asesoramiento jurídico en cualquier ámbito del derecho. Sigue existiendo ADA asistencia en carretera (ya en otras manos), y atrás quedan esos años dorados que empezaron cuando un asturiano apasionado del motor compró un negocio en la madrileña calle Princesa.

Hoy en día sería uno de los mejores emprendedores del año. Sabía lo que tenía que hacer para que el logo de su empresa luciera en las lunas traseras de todos los coches que se cruzaba. "Todavía veo alguna", dice el hijo del que fuera la cabeza pensante de ADA desde el mes de agosto de 1969 -ahora sigue ofreciendo los servicios de ayuda en carretera pero con otros dueños-. La empresa, familiar desde el primer día, quedó en manos de sus hijos en 2014 y no descartan reinventarse: "Si la podemos rescatar, lo haremos".

Víctor Manuel Montes Amieva no ha tenido que buscar mucho en el baúl de los recuerdos para hablar de esos años dorados que vivió ADA. Era pequeño -tiene 57 años ahora- pero recuerda las horas de trabajo hasta que puso en marcha una empresa que destacaba sobre las demás por ser la única que ofrecía asistencia en carretera y "en la cuota se incluía un servicio de puesta a punto del vehículo de forma gratuita dos veces al año y un descuento de un 10% si había que reponer alguna pieza". Este valor añadido "era muy valorado porque sólo con las revisiones prácticamente se cubría el coste de la cuota".

Este licenciado en Derecho que antes de estudiar empezó a trabajar en la empresa familiar, "pasando por todos los departamentos", hace gala también de la iniciativa que tuvo ADA de "incluir la asistencia desde el kilómetro cero, la puerta de tu casa, tanto por avería como por accidente, incluidos los pinchazos". Muchos de sus asegurados no olvidan tampoco que "regalaban 12 lavados del coche al año", la "amplia red de talleres".

A Montes Amieva todavía le ronda por la cabeza la idea de volver a rescatar la empresa "si encuentro el mirlo blanco que necesito". Estos días se ha conocido que el Ministerio de Asuntos Económicos y Transformación Digital ha dispuesto la extinción y cancelación de la sociedad en liquidación ADA, Ayuda al Automovilista, en el registro de entidades aseguradoras y reaseguradoras, según publica el Boletín Oficial del Estados (BOE). De esta forma, se produce la cancelación de los asientos correspondientes a esta entidad en el Registro administrativo previsto, tras la solicitud por ADA el pasado 3 de septiembre de 2020. Esta resolución se da una vez concluido el proceso de liquidación de la entidad el pasado 28 de julio de 2020, tras la revocación de la autorización administrativa para el ejercicio de la actividad aseguradora el 17 de diciembre de 2014. Ahora continúa la ayuda en carretera, pero en otras manos.

Atrás queda esa flota de minis equipados como si fueran "talleres andantes" que acudían en auxilio del conductor de hace 40 años. En muchas ocasiones "lo arreglaban in situ sin necesidad de remolcarlo. Iban completamente equipados con las correas de alternador, bujías... los recambios más habituales". Tan bien funcionaban estos "mecánicos de bolsillo" que durante años "el ratio de asistencia sin remolque era mucho mayor que con el servicio de grúa".

Ada, coches de ayuda en carretera
Ada, coches de ayuda en carretera
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Detrás de ADA está el espíritu emprendedor de su padre, Víctor Montes Argüelles, un "empresario con bastante iniciativa y siempre relacionado con el mundo del motor". Delegado de Seat en Asturias, en uno de sus viajes a Madrid compró lo que con el paso de los años acabó siendo todo un imperio familiar cuyas oficinas centrales pasaron por varias calles madrileñas para acabar ocupando las dos últimas plantas del mítico edificio Torres Blancas en Avenida de América.

Cuando su hijo tenía 17 años se lo llevó a la empresa "porque quería empezar a ganar algo de dinero", cuenta el mayor de los dos hijos a La Información. No olvida el tiempo que pasó en el call center atendiendo llamadas. Todavía se sabe de carrerilla las frases de las que hacían gala cada vez que se descolgaba algún teléfono que día tras día, las 24 horas y todo el año "no paraban de sonar". Entre ellas: "ADA, en qué le podemos ayudar", "no se preocupe, nunca le dejaremos tirado" o "aquí estamos para solucionar problemas". El call center aglutinaba al 60% del personal de una empresa que llegó a aglutinar a más de 200 empleados.

Pero antes, empezaría "de botones cargando cajas" con el correo que se distribuía por todos los puntos de España en los que la marca ADA tenía "lo que ahora se llama franquiciado" -que en la época era concesionario-, recuerda Montes Amieva. No había ciudad de más de 100.000 habitantes que no tuviera un concesionario/franquiciado de esta extensa red. Las localidades más pequeñas contaban siempre con un "colaborador" cercano y en puntos como Madrid "había cuatro franquiciados". A todos ellos había que enviarles facturas, documentación o las famosas pegatinas que todavía se ven en algunos coches y en muchos de aquellos años 80 ó 90 y con las que cargaba él mismo. Esa famosa pegatina con las letras en azul rodeadas con un círculo rojo "era el logo de la empresa que compró mi padre y solo se modificó un poco porque se quería cerrar el círculo y así completar todos los servicios". Cuando ve alguna "me da mucha alegría pensar que todavía hay gente que se acuerda de nosotros". Otro envío que no faltaba cada mes para todos los socios era la revista de la marca con una tirada de más de 100.000 ejemplares.

La revista de ADA
La revista de ADA
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Con los años ADA fue creciendo y además de asistencia y de servicios en carretera empezó a diversificar un poco el negocio. "Empezamos como una empresa de asistencia. Ya en 1992 junto, a otras compañías independientes de asistencia, crean la compañía IAG, una red internacional en Europa para que los asegurados tuviera asistencia fuera de nuestras fronteras". Llegaron a estar presentes en 14 países y desde ADA se prestaba servicio a los asegurados de los otros países.

Empezaron a llegar los años en los que los vehículos se averiaban menos y llegó el momento de diversificar. Uno de los nuevos negocios llegó desarrollando al máximo el call center. Ganaron un concurso que publicó el gobierno de México, porque "el país quería atraer turismo y el gobierno organizó una campaña de cartelería por toda Europa y el número que venía de información éramos nosotros". Al desarrollar al máximo el call center se ofreció como un servicio más y así llegaron a ser el teléfono de información para varios sectores como compañías de seguros, marcas de automóviles o compañías de gas, etc. No olvida Montes Amieva el día en que empezaron a trabajar para empresas realizando encuestas de calidad del servicio para la postventa y mantenimiento principalmente de marcas de automóviles en que "llegamos a hacer más de 75.000 encuestas al año".

Un reinventarse constantemente adaptándose a unos tiempos que les dio un revés cuando las aseguradoras empezaron a ofrecer también su propio servicio de asistencia. Eran ya el final de los 80 -1988-. Si lo incluían contrataban a "una empresa como la nuestra" o creaban su propia compañía de asistencia. Ahí empezaron a llegar algunas llamadas pidiendo darse de baja porque "el seguro me va a penalizar" sin que muchos supieran que en las pólizas se podía excluir el servicio en carretera para poder seguir siendo clientes de ADA.

Uno de los productos que nadie olvida de la compañía es el ADA ORO, de asistencia a clientes VIP . Hoy en día los reyes de España, Felipe VI y Letizia, lo son. "Al Rey se lo dimos cuando era muy pequeño, en Asturias, en un acto precioso. A la Reina Letizia cuando todavía era princesa en una audiencia privada en Zarzuela". No fueron los únicos. También lo tienen Ángel Nieto, Carlos Sáinz y Luis Moya, Emilio Butragueño, 'Quini', Rafa Nadal, Pepu Hernández, Lina Morgan, Arturo Fernández, Mário Soares y Aníbal Cavaco Silva. Supieron cómo difundir aún más si cabe una marca a la que la crisis de 1998 la golpeó.

"Éramos una empresa familiar independiente de cualquier grupo asegurador y bancario". Ya en el año 91 decidió abrir ADA con capital y estatutos portugueses y allí fue nombrado consejero delegado en el país luso desarrollando el imperio de ADA en España en el país vecino". No solo un problema económico hizo tambalear los pilares de aquella ADA. Con el paso de los años "el sector cada vez se globalizaba más y los clientes cada vez son más globales". Ahora Víctor Manuel Montes Amieva lamenta con infelicidad que "el legado de la compañía no haya llegado a mis hijos", pero no pierde la esperanza de poder "rescatarla".

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