Lunes, 21.10.2019 - 11:17 h
Por su 'obsesión' por mejorar las condiciones

Holaluz enfila una megarronda de hasta 60 millones tras su pugna con los fondos

La distribuidora eléctrica 'indie' sigue con negociaciones "avanzadas" con varios y quiere cerrarla de manera definitiva "lo antes posible".

Holaluz Cofundadores
Los tres cofundadores de la startup Holaluz. / Holaluz

Un año y un mes. Holaluz, la distribuidora de electricidad independiente, logra un hito histórico. Ganó a las grandes eléctricas en el gran contrato eléctrico en Madrid. Ya en esas fechas coqueteaban con los fondos de capital riesgo para una nueva ronda de financiación de decenas de millones de euros. Trece meses después, la compañía aún no la ha cerrado. Espera hacerlo "lo antes posible", tras un verdadero 'tira y afloja' con los potenciales inversores para conseguir "las mejores condiciones posibles". Unas negociaciones en las que han esgrimido lo que ellos entienden como un arma decisiva: "No necesitamos ese capital para seguir funcionando".

Holaluz fue rentable en dos de los tres últimos ejercicios, aunque con márgenes muy estrechos. Y lo hizo con crecimientos de ingresos de más del 40% anual hasta alcanzar los 180 millones de euros el pasado año, según las propias cifras de la empresa. "Esas cifras nos permiten jugar con una baza: no necesitamos el dinero para funcionar, aunque sí para crecer", explica la presidenta ejecutiva de la startup, Carlota Pi, a La Información.

Esa ha sido su baza. Un argumento con el que han querido arrancar las mejores condiciones posibles a los inversores. Éstos son, básicamente, fondos de 'private equity' (especializados en compañías maduras en fase de expansión) basados fuera de España. Su objetivo: lograr una inyección de entre 30 y 60 millones de euros de capital para pisar el acelerador en los dos próximos años.

Pero, ¿qué buscan realmente? Pi explica que, por un lado, batallan por encontrar los mejores términos financieros posibles (valoración, dilución de los fundadores...) en un momento donde hay mucho dinero en el mercado. Y en este capítulo, un mejor 'track record' de negocio permite negociar al alza todas esas cláusulas de la ampliación de capital. "Imagina que nos valoraran por el número de clientes; si hacemos 10.000 clientes nuevos, si me espero seis meses son 60.000 nuevos y eso tiene un impacto muy grande", apunta la directiva. Por otro lado, buscan una "alineación al 100%" con los intereses de la compañía. Es decir, no busca un crecimiento a toda costa sin estar de acuerdo con la idea de "poner al cliente por delante" y de que en el equipo "nos podamos divertir".

Llevan meses de negociaciones y 'tira y afloja' con esos fondos. Y, como reconoce Pi, han rechazado numerosas propuestas de inversión. Esta actitud también puede pasar factura a la empresa: "Es un arma de doble filo: cada día que pasa que no cerramos un acuerdo no tenemos dinero para acelerar este crecimiento". Hoy tienen un porcentaje minúsculo del mercado potencial y la oportunidad para ganar tamaño es "enorme". Por tanto, han acelerado todos los trámites. Tienen conversaciones "muy avanzadas" con hasta tres fondos para el cierre definitivo. ¿Cuándo será? "Lo antes posible; si puede ser antes del verano, mejor".

Hoy Holaluz es controlada, fundamentalmente, por los tres fundadores. El único socio único relevante es el fondo de capital riesgo español Axon Partners. Éste vehículo, fundado en 2006, ha sido accionista de compañías como Just Eat, WuakiTV (ahora RakutenTV) o Zinkia (la productora de Pocoyó). Mantiene participaciones en startups como el gestor de reservas de hoteles por horas Byhours o la agencia de viajes Pangea. Y también en la comercializadora liderada por Carlota Pi, donde inyectó 4 millones de euros en 2016.

¿Internacionalizarse? No tan rápido...

Entretanto culminan la 'eterna' ronda de financiación, Holaluz ha decidido desacelerar los planes de expansión fuera de las fronteras españolas (esperaban ingresar casi la mitad de todo su negocio de los mercados exteriores en cuatro años). Hoy tiene autorización para operar en Portugal y están analizando sus posibilidades. Pero no quieren descentrarse de su objetivo de crecer en España. "Hay mucho trabajo por hacer aquí", apunta Pi. Entre otros segmentos, quieren explotar el área de autoconsumo donde han construido, según sus propias cifras, un millar de instalaciones en los últimos 7 meses, desde el decreto de 2018 en el que se derogaba el llamado 'impuesto al sol'.

Este fuerte crecimiento le ha obligado a salir al mercado para adquirir energía verde que ofrecer a sus más de 200.000 clientes en España. Ha alcanzado acuerdos de compraventa para alcanzar los 1.000 megavatios en los llamados 'acuerdos de venta de energía' (PPA, en su acrónimo en inglés). ¿Se han planteado adquisiciones de otras comercializadoras más pequeñas para crecer no en el lado de la oferta, sino en la base de clientes? Aseguran que no ha estado sobre la mesa, pero que no cierran la puerta a ello en un futuro a medio plazo.

El 'espaldarazo' de Madrid

En la evolución de los últimos meses, el 'megacontrato' que ganó en el concurso convocado por el Ayuntamiento de Madrid ha tenido una importancia significativa. La empresa insiste en que en este año desde que se formalizó la adjudicación ya suman casi un millar de nuevas altas en Madrid. En 2020 tendrá que renovarlo. ¿Qué sucede si, como todo apunta, hay cambio de gobierno en el Consistorio? Los interlocutores, pese al cambio de partidos, "van a ser los mismos" y cuando el contrato finalice en junio de ese año se sentarán a negociar los dos años prorrogables.

Con todos estos frentes abiertos, la empresa ni se plantea una potencial salida a bolsa en España, como sí han hecho otras startups como la propia Cabify. Miran al parqué bursátil de lejos mientras tratan de ganar tamaño y acelerar con el nuevo capital que aún está pendiente de llegar.

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