Houston: tenemos un problema… de monopolios mundiales

  • Los consumidores somos parte del problema pues por un lado queremos trabajo seguro, y por otro, nos encantan los servicios de empresas como Amazon.
Si no puedes contra los gigantes, cópiales (Foto: EFE)
Si no puedes contra los gigantes, cópiales (Foto: EFE)
Si no puedes contra los gigantes, cópiales (Foto: EFE)
Si no puedes contra los gigantes, cópiales (Foto: EFE)

Desde hace un par de años, muchos medios han empezado a hablar abiertamente de que el mundo camina hacia una era de monopolios como nunca se ha visto.

“Desde 2008 ha habido más de 10 billones de dólares en fusiones, y el ritmo de la negociación sigue acelerándose, con 2015 estableciendo el récord de la mayor cantidad de fusiones en un año y octubre de 2016 estableciendo el récord de la mayor cantidad de fusiones en un mes”, afirmaba un artículo en The Atlantic.

El año pasado, Noah Smith, un columnista de Bloomberg escribió un artículo sobre cómo crecía la preocupación entre los economistas sobre el tamaño de los monopolios. Se refería a cómo en algunas industrias de EEUU habían pasado de tener 20 jugadores a tener solo 10. “Este tipo de oligopolio rastrero actúa de manera muy similar a un monopolio literal: aumenta los precios, limita el tamaño del mercado y tiende a hacer que la economía sea menos eficiente”, afirmaba Smith.

Los monopolios se están extendiendo a todas las industrias y están dejando a EEUU sin capacidad de reaccionar, decía el economista Joseph Stiglitz en The Nation hace pocos meses. “Si no nos gusta nuestra compañía de Internet o nuestra televisión por cable, tampoco tenemos un lugar donde acudir, o la alternativa no es mejor”.

The Economist publicó en 2016 varios reportajes sobre el problema que estaban acarreando los monopolios en Estados Unidos.

Amazon, Netflix, Alphabet (Google), Facebook, Airbnb… Estas compañías se hacen cada vez más grandes, y el número de clientes a escala mundial nos deja boquiabiertos. Solo Facebook tiene más de 2.000 millones de cuentas personales.

Los dos factores fundamentales en los que se han apoyado estas empresas para convertirse en gigantes casi monopolísticos son la innovación y la tecnología. Y cada día invierten más en innovación y tecnología, levantando barreras para los que vengan detrás. A los competidores que sobresalen, sencillamente los compran como hizo Facebook con Instagram.

Además, muchas de ellas se benefician de un intrincado sistema fiscal que les permite pagar menos impuestos que, proporcionalmente, una pyme. Esa ha sido una de las principales razones por las que Dimas Gimeno, presidente de El Corte Inglés, haya propuesto una alianza europea para frenarlas. Propone crear una plataforma digital de empresas de comercio al por menor que pare los pies a Amazon, una compañía que actualmente vale en bolsa como todas las empresas del Ibex español. Para ser claros: el Ibex vale medio billón de euros y Amazon más de 550.000 millones.

¿Cómo competir con esos cíclopes?

Dimas Gimeno daba las claves: aprender de ellos. “[Amazon] Es un modelo absolutamente imbatible y hace que todas las empresas se pongan las pilas. De Amazon solo podemos aprender. Vaya por delante mi reconocimiento hacia una empresa que hace las cosas muy bien", dijo recientemente.

“Ponerse las pilas” significa invertir más en tecnología. La mejor inversión de cualquier compañía es la tecnología, lo cual tiene dos caras. Por un lado, hace a la empresa más eficiente, pero por otro puede suponer despidos.

Eso se debe a que la velocidad de implantación de la tecnología es mayor que la de los empleados de reciclarse, o de los competidores en ponerse al día. Eso no había pasado nunca con tanta rapidez.

Aquí los consumidores somos parte del problema pues por un lado queremos trabajo seguro, y por otro, nos encantan los servicios de empresas como Amazon, cuyos servicios acaban por triturar a las empresas o autónomos como podríamos ser nosotros.

Voy a poner un ejemplo: la velocidad de implantación de Uber, Cabify o Airbnb ha sido cuestión de pocos años. Menos de diez para ser exactos. Eso se debe a que la tecnología (son plataformas tecnológicas, no lo olvidemos) les permite llegar a muchas personas en poco tiempo, pues tienen sus aplicaciones en los móviles. Y encima, tienen menos gastos de estructura que una red de taxis tradicional o una cadena de hoteles.

Aquí nuestras emociones son contradictorias. Por un lado, un taxista recelará de Uber o Cabify, pero no recela de comprar en Amazon, sin saber que su compras pueden estar dañando a la zapatería de su barrio.

La solución, como decía el premio Nobel de Economía francés Jean Tyrole, está en abrazar la tecnología y reciclarse. En una entrevista que le hice el año pasado, Tyrole me confesaba: “Quizá yo pierda mi trabajo como profesor en cinco o 10 años. Tenemos que prepararnos”. Con prepararse se refería a estar en formación continua y dispuesto a aprender nuevas habilidades.

Lo cual vale para los individuos y para las empresas. La tecnología puede permitir a una pyme crecer a pesar de esos sospechosos monopolios. Y la tecnología también nos permite aprender cosas nuevas en YouTube, desde un curso de marketing hasta cómo diseñar una página web.

Si no puedes contra los gigantes, cópiales. Eso sí: como dijo Gimeno, los legisladores tienen que establecer reglas iguales para todos, sean gigantes o enanos.

Mostrar comentarios