En 2022

Indra recorta las compras tecnológicas tras el giro hacia el negocio de defensa

La compañía sólo gasta 3 millones en Mobbeel, una extremeña de identidad digital. Cierra dos en el área militar, prioritaria para el equipo gestor. En 2021, la inversión de Minsait se disparó a 41 millones con siete transacciones.

Indra se dispara en bolsa tras elevar el dividendo y cosechar ganancias récord
Indra reduce las compras en el sector tech.
EUROPA PRESS

De siete operaciones firmadas a sólo una. Y de 41 millones de desembolso a apenas tres. Indra reduce de manera relevante el ritmo de adquisiciones en el área tecnológica en medio del giro hacia el negocio de la defensa y tras un duro ajuste de valoración en este mercado. Minsait sólo ha cerrado una transacción: la de Mobbeel, la extremeña de identidad digital. Eso sí, se firmaron las dos primeras incorporaciones de los últimos años en el segmento militar y de transporte, aunque una de ellas está a la espera de aprobación regulatoria.

En los últimos años, Indra, al igual que otras grandes tecnológicas, han adoptado la política de adquisiciones para hacer crecer el negocio del área digital, ya sea incorporando nuevos servicios, más ingresos o personal cualificado. El ejercicio 2021 se caracterizó por una hiperactividad relevante, como la vivida en el sector en general, con récord de inversión del capital riesgo y fuerte crecimiento de las startups. En total desembolsaron 41 millones de euros para hacerse con siete compañías con las que se buscaban reforzar en pagos o consultoría de transformación digital. Cristina Ruiz era la consejera delegada encargada de esta división, pues su dimisión se produjo a finales de abril de 2022 y fue sustituida por Luis Abril.

En el ejercicio 2022, las compras se han recortado de manera muy relevante (en el primer trimestre de 2023 tampoco se han anunciado formalmente ninguna operación). El 28 de abril de ese 2022, una semana después de la dimisión de Ruiz, Minsait, a través de la sociedad de ciberseguridad SIA, firmaba la compra del 100% de la Mobbeel, creadora de un sistema con el que permite la verificación de identidad digital a través de reconocimiento facial o huella. En su momento no se hizo público el precio abonado. Ahora, Indra desvela que pagó 2,99 millones para hacerse con el control (la startup ha mantenido la independencia pese a la adquisición).

El todavía consejero delegado del grupo y responsable del área de defensa, Ignacio Mataix, prometió ante la plantilla que pretendía crecer en compras en su mercado, marcado como prioritario en la hoja de ruta del grupo semipúblico español. Lo dijo, como avanzó La Información, en marzo de 2022. Apenas tres meses después formalizó una primera operación, cuyos detalles se conocen ahora. Se hizo con el 100% de Aplicaciones de Simulación Simtec (Simumak), que desarrolla software para simuladores. Por ésta abonó 2,45 millones de euros. El objetivo era fortalecer las capacidades en simulación para la formación táctica “cada vez más relevante”.

Hay otra transacción que se ha cerrado sin ser aún formal, pero que también se incluye en el área de defensa y transporte. Se trata del acuerdo vinculante para la compra del negocio de ayudas a la navegación de Selex en Estados Unidos, en manos de Leonardo. El cierre de la transacción está supeditado a que se consigan todas las aprobaciones regulatorias, por lo que en las cuentas no se ha apuntado el gasto ni se refleja el coste definitivo. Hace unos días, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) dio luz verde al movimiento.

Esta menor concentración de compras en el área tecnológica no sólo ha coincidido con un giro claro del negocio hacia la defensa, con mejores márgenes y con un potencial de crecimiento ante el incremento del clima bélico. También se produce en pleno ajuste del sector tecnológico, con despidos y recortes de costes y con rebajas de valoraciones fijadas en época de bonanza. Ante esta situación, el ‘M&A’ de este mercado se ha visto ralentizado debido a que no ha sido fácil colocar precios a activos por parte de los compradores.

La búsqueda de CEO

En estas semanas, muchos de los esfuerzos de la empresa están concentrados en el plan de sucesión de la compañía. Ésta pactó con Ignacio Mataix su salida en cuanto exista un nuevo sucesor, que sería ratificado en la junta general de accionistas que está prevista para finales del mes de junio. Ese pacto, que está siendo analizado por la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) en el marco de la investigación por la alianza de Sepi, Sapa y Amber de la junta de junio de 2022, contemplaría no sólo el pago de una indemnización, sino también un contrato de prestación de servicios como asesor externo del consejo durante dos años.

Los antecedentes son claros en la compañía. El más cercano en el tiempo es de Cristina Ruiz, exconsejera delegada responsable de Minsait. Según queda reflejado en el informe de remuneraciones, recibió 1,8 millones por el pacto de no competencia y otros 1,8 millones por una indemnización después de “resolver de mutuo acuerdo el contrato de prestación de servicios ejecutivos”. El caso de Fernando Abril-Martorell, expresidente ejecutivo, es diferente. En 2022 recibió los 1,16 millones de euros del ese acuerdo de no competencia. En mayo de 2021, cuando fue cesado en el cargo un mes antes de que cumpliera su mandato, se “resolvió la relación contractual”. Recibió 3,1 millones de indemnización financiada con el saldo acumulado del plan de ahorro. A esto se sumaron 775.000 euros por el incumplimiento del preaviso y otros 2,2 millones por ese acuerdo no fichar por ningún compañía del sector. Sobre Mataix no se hace ninguna referencia, ni se ha hecho ninguna provisión en las cuentas, pues la decisión de la salida se produjo hace semanas.

Mostrar comentarios