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De barrio rico a barrio pobre con cruzar la calle: los distritos españoles, desde el aire

De un chalet con piscina a la Cañada Real y de la mansión de un futbolista al piso del obrero... las diferencias más extremas a veces están muy cerca.

El barrio de Pedralbes y el de Sarriá, en Barcelona.
El barrio de Pedralbes y el de Sarriá, en Barcelona. / Google Maps

Barrio rico, barrio pobre, barrio rico, barrio pobre... como si de deshojar una margarita se tratase, las imágenes aéreas muestran la forma en la que el planeamiento urbanístico de las ciudades españolas divide a las diferentes clases sociales en barrios separados por solo una calle. Las rentas más altas de una ciudad, justo al lado de las más pobres. De chalets con piscina a poblados chabolistas, en el caso más claro en cuanto a datos, y de mansiones de futbolistas a edificios de los años 60, en el centro de Barcelona al fijarse en las imágenes.

Las fotografías desde el aire permiten hacer una radiografía de las ciudades que cuesta averiguar desde las calles. Caminar por Pedralbes es como andar por un laberinto de muros que protegen la intimidad de los más ricos de Barcelona. En cambio, hacerlo por la Ronda de Oviedo, en Rivas Vaciamadrid, permite ver los chalets de la clase media-alta y, justo a sus espaldas, el poblado de la Cañada Real. Dos realidades muy diferentes con apenas una calle de distancia.

Desde el aire, el caso más claro de todo el país se encuentra en Barcelona. El barrio de Pedralbes, cuna de la sociedad más rica y pudiente de la ciudad, se separa por una única calle, del de Sarriá, una zona de edificaciones plurifamiliares que hoy en día alcanza precios también astronómicos, pero que en su momento era un ayuntamiento diferente del de la propia Ciudad Condal con precios asequibles. 

A primera vista, destaca la diferencia entre las edificaciones de uno y otro barrio. En el caso de Pedralbes, la mayoría de los inmuebles son unifamiliares con piscina y amplias zonas verdes. El precio del metro cuadrado de esta zona rondaba, según datos del ayuntamiento de la ciudad, los 6.300 euros a cierre de 2017 y las mansiones de futbolistas o directivos de las grandes empresas se pueden encontrar por precios de entre 3 y 12 millones de euros. 

Este barrio, entre cuyos vecinos ilustres se encontraban hasta 2013 los ex Duques de Palma, cuenta con 12.117 habitantes, según datos del consistorio barcelonés. La mayoría de ellos, se encuentran entre los 25 y los 64 años y cuenta con un gran número de extranjeros entre sus calles. En concreto, el 22% de su población ha nacido fuera de España, la mayoría de ellos en otros países de la Unión Europea, ya que se trata de uno de los barrios preferidos por los diplomáticos de la ciudad. Además, la densidad de población es una de las más bajas de toda Barcelona y se sitúa en los 146 habitantes por hectárea. 

Por contra, a solo una calle de distancia, se encuentra Sarriá, un barrio de edificios de cinco y seis alturas que se alzan alrededor de calles de un solo sentido. Todo lo contrario que las ajardinadas y amplias avenidas de sus vecinos. El precio del metro cuadrado de este barrio es ligeramente más bajo, y se sitúa en los 6.042 euros, según el consistorio de la capital. Lo cierto es que, en los últimos años, la escasez de suelo y la buena comunicación con el resto de la ciudad de este barrio, ha aupado su precio hasta no distar mucho del de sus vecinos. 

Eso sí, la población es diferente. Sarriá acoge a 25.909 vecinos, según datos del consistorio catalán en 2017. De ellos, la mayoría son de mediana edad, pero los mayores de 65 años son más que en Pedralbes y superan el 20% del total de habitantes del barrio. En cambio, el número de extranjeros es menor y predominan las nacionalidades europeas y sudamericanas. 

La gran diferencia entre estos dos barrios es la renta. En el caso de Pedralbes, barrio en el que viven muchos futbolistas del F.C. Barcelona y varios de los directivos de las grandes empresas, la Renta Familiar Disponible era de 242,4 puntos en 2016, último dato que proporciona el ayuntamiento de Barcelona. En el caso de Sarriá, la renta se quedaría en 186,6 puntos y la densidad de población es mayor, llegando hasta los 260,3 habitantes por hectárea. 

Volando hasta Madrid y siguiendo con la vista de pájaro, el barrio de El Viso resalta por sus amplias zonas verdes en comparación con su vecina Hipanoamérica, construida alrededor de calles de como mucho dos carriles y sin apenas vegetación. Un mismo distrito y dos realidades diferentes. 

El Viso
El Viso e Hispanoamérica, dos barrios muy diferentes a solo una calle de distancia. / Google Maps

El Viso es un barrio de casas aparentemente discretas en las que viven importantes empresarios de la talla de Florentino Pérez. Según el ayuntamiento de Madrid, en esta zona de la capital viven poco más de 17.000 personas y la mayoría de ellas tienen entre 16 y 64 años. A pesar de ello, existe un 21% de la población que tiene más de 65 años. Al contrario de lo que ocurre en el caso de Pedralbes, la población extranjera solo se corresponde con un 10% y la mayoría son de nacionalidades latinoamericanas o europeas. 

En cuanto a nivel económico, la diferencia también es notable. El Viso cuenta con una renta media superior a los 57.000 euros anuales, el mayor de los tramos, según datos del consistorio de la capital. En el caso de Hispanoamérica, la renta se sitúa en los 34.000 y 45.000 euros anuales de media. A pesar de ello, el precio del metro cuadrado no dista mucho en ambos casos: en el Viso, el coste de la vivienda se situaba en los 5.000 euros el metro cuadrado a cierre de 2016, últimos datos que facilita el ayuntamiento de Madrid, mientras que en Hispanoamérica el precio disminuía hasta los 4.047 euros. 

Además, la densidad de población es totalmente diferente. En el barrio de chalets del centro de la ciudad, hay una media de 100 habitantes por hectárea, gracias a  la amplitud de las zonas verdes y las construcciones unifamiliares. En cambio, sus vecinos del otro lado de la calle Príncipe de Vergara viven principalmente en bloques de pisos y cuentan con menos zonas verdes, lo que supone un aumento de la densidad de población hasta los 182 habitantes por hectárea. 

En total, Hipanoamérica cuenta con poco más de 31.000 habitantes, en su mayoría personas de mediana edad. En cambio, la presencia de extranjeros es casi anecdótica, ya que apenas suponen un 6,73% de los habitantes. Las edificaciones de esta zona, construidas principalmente en los años 60 y 70, cuentan con tres o cuatro alturas de media y rara vez tienen zonas comunes. 

Pero este no es el caso más llamativo que se puede encontrar en España. No muy lejos de Madrid, apenas unos kilómetros al este, se sitúa Rivas, una ciudad con varias zonas muy diferenciadas entre sí, sobre todo si se ve desde el aire. En su extremo occidental se localiza una zona de urbanizaciones nuevas, muchas aún en construcción, con amplias zonas comunes que incluyen, en la mayoría de los casos, piscina. 

Cañada Real y Rivas Vaciamadrid
La Cañada Real y Rivas, dos universos a solo una calle de distancia. / Google Maps

A solo dos carriles de distancia, los vecinos de Rivas se topan de lleno con la Cañada Real, una de las zonas más degradadas de la Comunidad de Madrid y en la que conviven personas muy diferentes entre sí en casas de autoconstrucción y chabolas. 

Rivas cuenta con 82.715 habitantes, según el INE, mientras que en la zona de la Cañada Real que linda con esta ciudad, una localización sobre la que las estadísticas son escasas e imprecisas dada su naturaleza, contaba en 2014, último año del que hay registros, con 2.869 habitantes. En la propia imagen aérea, se puede apreciar la diferencia entre ambos núcleos en el tipo de edificación y el suelo que en el caso de la Cañada es de tierra. 

Por un lado, la Cañada Real, asentamiento ilegal que se empezó a levantar en los años 60 y 70, cuenta con una sola calle, dividida en seis sectores, que transcurren por el municipio de Madrid, el de Rivas y el de Coslada. En los últimos años, estos tres ayuntamientos están llevando a cabo medidas para reubicar a los habitantes de este poblado con el fin de garantizar unas condiciones de vida dignas. 

En concreto, la zona que linda con Rivas, los denominados sectores cuatro y cinco, cuentan con una mayoría de población marroquí, pero también trabajadores que llegaron a Madrid en los 70 y construyeron su propia casa. Esta zona tiene una mezquita y una iglesia evangélica. Las viviendas son en su mayoría autoconstrucciones, pero en los últimos años ha proliferado el montaje de chabolas con una alta concentración en algunos puntos. 

Según datos de la Comunidad de Madrid, de las 773 familias que viven en esta zona, 189 cobran la Renta Mínima de Inserción que facilita este organismo a los más desfavorecidos. Además, el número de menores que viven en esta zona es el mayor de todas las analizadas. El 37,43% de la población aún no ha cumplido los 18 años y las familias están formadas de media por 3,71 personas, muy por encima de la media española que se sitúa en las 2,50, según el INE. 

Con solo cruzar la calle, los vecinos de Rivas cuenta con una población predominantemente joven, ya que un 46% de ella tiene menos de 35 años y una de las mejores tasas de actividad laboral de todas las ciudades españolas, según el propio consistorio. 

Los vecinos de la zona más occidental de Rivas compraron sus chalets con piscina privada por alrededor de 400.000 euros hace ya varios años y las nuevas construcciones plurifamiliares se ofertan por más de 200.000 euros en pleno resurgir del sector inmobiliario. La realidad es que pobreza y vida acomodada se separan, también en España, con solo una calle y la mejor forma de verlo es desde el aire. 

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