Alta rentabilidad de la vivienda

¿Un local comercial para vivir? La moda del loft coge fuerza en la gran ciudad

En solo unos años, el número de licencias se ha multiplicado por tres debido al cierre de comercios de proximidad en los barrios más céntricos. 

Loft en un antiguo local comercial.
Loft en un antiguo local comercial. / Pixabay

Vivir en una antigua panadería o una mercería parece no tener mucho atractivo para la mayor parte de la población, al menos, a priori, pero a todas las mentes llega la imagen de los grandes lofts de las películas americanas en las que las florecientes fábricas de los años 50 se transformaban en lujosos apartamentos. Convertir los antiguos locales comerciales en vivienda es una moda cada vez más común en las grandes ciudades españolas que comenzó tras el estallido del 'boom' inmobiliario y que se consolida ahora con el vaciado de algunos barrios del comercio de proximidad. 

En los años 80, momento de coyuntura económica completamente diferente, los locales comerciales daban una gran rentabilidad a sus propietarios, por lo que nadie pensaba en utilizar las plantas bajas como viviendas. Con la llegada de los 90, las cosas empezaron a cambiar, incluso hubo gente que se arruinó por invertir en locales comerciales que comenzaron a quedarse vacíos. 

Las grandes superficies irrumpieron en la vida de las ciudades y el comercio de proximidad sufrió un varapalo. Algunas tiendas se vieron abocadas al cierre y como consecuencia, los locales se quedaron vacíos. Tras varios años en los que el mercado volvía a coger ritmo, la crisis económica acabó con las clásicas tiendas de barrio en muchas zonas de las capitales y los propietarios buscaron nuevas soluciones para sus locales vacíos. 

Una de las que más llamaba la atención era la posibilidad de convertir lo que había sido la carnicería del barrio en una moderna vivienda y, además, a pie de calle. Las rentabilidades estarían detrás de esta opción ya que, sobre todo en el caso del alquiler, rondan el 8%.  Las primeras iniciativas llegaron a Madrid tras el 'boom' inmobiliario: "Hace 8 o 9 años se contabilizaban unas 18 licencias anuales de cambio de uso de la propiedad", destaca a La Información el consejero del Departamento Técnico del Distrito Centro de Madrid, "ahora estamos en una media de 63 anuales solo en este distrito", añade. 

"La mayoría de las licencias que se solicitan son para actuaciones en edificios protegidos, por lo que no solo intervenimos los técnicos del ayuntamiento, también una comisión especial", dice el técnico del consistorio. Además, "el 90% de edificios donde se llevan a cabo estas actuaciones tienen un uso residencial completo y después se ha permitido un uso compatible en las plantas bajas, por lo que solo se trataría de devolverles al uso natural", destaca. 

En el último año el ritmo de peticiones de cambio de uso ha aumentado. La liberalización de los alquileres comerciales ha hecho que muchos comercios de barrio echen el cierre y los dueños hayan decidido poner en venta o alquiler estas ubicaciones a lo que ellos llaman "precios de mercado". 

Las viviendas en las plantas bajas son típicas en otros países, tal y como confirman desde el consistorio madrileño, pero en España "no estamos acostumbrados a pasear por la calle y ver a alguien viendo la tele sentado en el sofá de casa", destacan. 

¿Qué requisitos debe cumplir un local para convertirse en vivienda?

Las condiciones en las que se puede efectuar el cambio de uso de un local comercial a vivienda dependen del Plan de Ordenación Urbana de cada municipio. En el caso de Madrid capital, una de las ciudades que registra la proliferación de este tipo de cambios de uso, se establecen las siguientes: "la superficie útil del local debe ser de mínimo 25 metros cuadrados", señala el consejero, que destaca que esta norma cambió en 1997, ya que hasta entonces la superficie debía ser mayor. 

Además, la altura libre debe ser de, al menos, 2,5 metros y la longitud de la fachada debe tener mínimo 3 metros. Todas las zonas habitables, es decir, salón, dormitorio y cocina, deben tener ventilación e iluminación natural y esta última también una salida independiente de humos. Por otra parte, ningún punto del local debe quedar bajo la cota de la calle o de patios del edificio y debe cumplir la normativa contra incendios. 

Para muchos propietarios que inician este procedimiento se trata de "una tarea complicada", pero desde el consistorio de la capital argumentan que se trata de "un trámite sencillo y bien regulado" para el que se exige un "proyecto técnico firmado por un arquitecto" y tiene la regulación de un procedimiento "ordinario".

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