Sueldos un 50% más bajos

El andamio ya no está de moda: la falta de personal dispara el coste de construcción

La falta de mano de obra provoca retrasos de hasta 13 meses en la finalización de las obras, lo que incrementa los costes en torno al 12%.

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74.690 visados de obra nueva

La recuperación del sector inmobiliario es ya una realidad en España. Los visados autorizados de obra nueva para uso residencial se situaron en 74.690 unidades entre enero y noviembre de 2017, últimos datos disponibles, lo que supone un aumento del 26,3% en comparación con el mismo periodo del año anterior, y se espera que a cierre de año hayan superado los 100.000. Sin embargo, la falta de suelo disponible y, sobre todo, la escasez de mano de obra especializada, que trae consigo retrasos de hasta 13 meses en la finalización de las obras, han provocado que los costes de construcción se disparen y, en consecuencia, encarezcan en torno a un 15% el precio de la vivienda terminada.

Un informe recién publicado por la constructora navarra ACR  y corroborado por varios responsables de empresas del sector advierte que existe una escasez alarmante de ciertos oficios como encofradores, ferrallistas, los relacionados con albañilería o expertos en tabiquerías, fachadas, solados y alicatados. Las promotoras suelen contratar proyectos llave en mano con un coste fijo y los constructores, para cumplir unos plazos cada vez más exigentes, subcontratan estos servicios. A la falta de personal, denuncian, se une frecuentemente el problema de que las cuadrillas cambian de obra en medio del desarrollo de las viviendas si otra empresa les paga mejor, lo que a su vez, provoca más retrasos. Una pescadilla que se muerde la cola. “El contratista es el que más sufre la situación en el plano económico, pero nosotros lo sufrimos con los plazos", explican fuentes de Neinor Homes.

De esta manera, los costes de construcción residencial se han incrementado un 17,5% en los últimos 24 meses y un 12,1% tan solo en el último año. Tal y como explican las fuentes consultados y se contempla en los informes de coyuntura de la construcción de los últimos años elaborados en el sector, los costes directos bajaron una media del 20% tras el estallido de la burbuja inmobiliaria, y se situaron en torno al 70% del total de la obra y luego se mantuvieron planos hasta finales de 2015, cuando comenzó una escalada de precios. La poca obra nueva que se construyó hasta entonces 'tiró' de mucho stock sobrante de los años de bonanza. Ahora, según fuentes de Inbisa Construcción, representan en torno al 85 % del total en una obra residencial con el problema añadido de que ya no existe ese excedente en materiales elaborados que permitía acelerar las obras. 

"Esto se explica principalmente por dos motivos. Por la falta de mano de obra y por la falta de capacidad de fabricación en oficios como estructuras o fachada", detalla Michel Elizalde, consejero delegado de este grupo constructor navarro. En el último año, han sido especialmente significativas las subidas de las partidas de vidriería (25,2%), movimiento de tierras (15,6%), fachadas (15,5 %), estructura (13,4%) o divisiones interiores (12,9%). 

Estos incrementos vienen motivados, insisten, por el hecho de que todavía no se ha recuperado el empleo que se perdió tras el estallido de la crisis, cuando se destruyeron dos terceras partes del empleo en este sector. Según datos del Ministerio de Empleo y Seguridad Social, en 2007, la construcción contaba con 2.430.280 de afiliados. En 2013, esta cifra se redujo a 968.339, es decir, 1.461.941 menos. A pesar de que el sector se está recuperando —según la EPA, el año pasado hubo 64.300 ocupados más—, la cifra todavía es insuficiente para cubrir el incremento de la demanda.

50% menos de sueldo

"Esta falta de mano de obra responde, por una parte, a todavía no se ha recuperado el nivel salarial previo a la crisis y ahora se cobra casi un 50% menos y los sueldos oscilan entre 1.000 y 1.500 euros, muy lejos de los 3.000 o 4.000 euros de antes", comentan fuentes de la Asociación de Promotores y Constructores de España (APCE). Además, por otro lado, la falta de estabilidad de la construcción y las duras condiciones laborales, unido a que todavía se recuerda la destrucción de empleo y cómo abocó a miles de trabajadores a una situación personal complicada, "actúa como freno para muchos jóvenes que prefieren bien emigrar, bien continuar con sus estudios o bien dedicarse a otros sectores como la hostelería, precisamente hacia donde se derivó gran parte de la mano de obra después del estallido de la burbuja", continúan fuentes de Inbisa Construcción.

La situación, lejos de mejorar, irá agravándose paulatinamente si no se busca algún tipo de solución. Según alertan fuentes de APCE, el incremento de precios mantendrá su escalada en los próximos meses y provocará, a su vez, más retrasos en los tiempos de ejecución de las obras. Paradójicamente, según un informe de la consultora Randstad con los datos del Instituto Nacional de Estadística, quienes se dedican a la construcción son los que más horas trabajan. Si un empleado medio está ocupado 389,1 horas efectivas por trimestre, en el caso de la construcción esta cifra se eleva a 431,4 horas, es decir, 42 horas más que la media y 52 más que los ocupados del sector servicios.

Para los expertos, la solución pasa por invertir en la formación de mano de obra cualificada capaz de atender la demanda existente e industrializar algunos de los procesos para ganar competitividad. Precisamente, esta es la apuesta de la Asociación de promotores Inmobiliarios de Madrid (ASPRIMA), y la Asociación de Promotores y Constructores de España, con la creación del Grado "Intensificación en Planificación y Gestión Inmobiliaria", impartido por la Universidad Politécnica de Madrid y diseñado para formar a los futuros profesionales del sector inmobiliario, una posibilidad hasta ahora inexistente y que en sus dos primeros años ha tenido una tasa de empleabilidad del 93%.

Si se consigue dar una vuelta al sector, inciden, este se podrá desarrollar de manera mucho más sostenible y llegar al nivel de antes de la crisis sin riesgo de una nueva burbuja, cuando la construcción llegó a tener un peso en el PIB del 10,1% —ahora apenas supone un 5,1%—. "Debemos pensar en formas contractuales más colaborativas con los clientes. Establecer marcos de relaciones más estables es fundamental para poder garantizar los compromisos en un escenario con tanta presión en los costes", concluye el consejero delegado de ACR.

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