La construcción se acelera sin llegar aún a la burbuja

El ladrillo va como un tiro: las compras subirán un 15% y la obra nueva un 20%

El alza de los precios será menos intenso en las capitales de provincia: en Madrid suben un 17% en el último año y en Barcelona un 15%

Vivienda
Este año podrían superarse las 550.000 operaciones. / EFE

El ladrillo despega en España. Si 2017 fue un año de recuperación intensa para el sector, las perspectivas son aún mejores de cara al ejercicio que acabamos de arrancar. Cuando muchos expertos se preguntan si la vivienda va camino de protagonizar una nueva burbuja, la tasadora Tinsa ofrece perspectivas muy positivas: los precios seguirán subiendo de forma moderada (el año pasado ya lo hicieron en torno al 4,2%), las compraventas pueden aumentar hasta un 15% y la obra nueva incrementarse un 20%.

La buena marcha de la economía se hará notar tanto en términos de compra como de alquiler. No en vano, el ladrillo fue ya uno de los motores de crecimiento en la segunda mitad del año pasado. “La recuperación seguirá mostrando diferencias entre territorios. Convivirán mercados especialmente dinámicos, como las grandes capitales, las islas y algunos núcleos costeros, donde los incrementos de precios serán más intensos, con otros mercados con menor fortaleza de la demanda, donde el precio de la vivienda en 2018 se mantendrá estabilizada”, afirma Jorge Ripoll, director del Servicio de Estudios de Tinsa.

La parte positiva es que a nivel de precios la vivienda se encarecerá menos en las grandes capitales. Venimos de alzas del 17% en Madrid y del 15% en Barcelona, donde los precios del alquiler podrían estar tocando techo, sobre todo en las zonas más céntricas. Al mismo tiempo, la demanda, que estaba hasta ahora muy concentrada en estas zonas, se irán trasladando hacia la periferia y municipios aledaños, lo que impulsará los costes de los pisos en estas áreas.  

En el último año 19 capitales de provincia registraban aún caídas en el precio de los inmuebles, de acuerdo con los datos que maneja Tinsa. La novedad ahora será que esos descensos se suavizarán y en algunos casos los pisos pasarán ya a subir ligeramente.

El crédito fluye y las compraventas van a más 

Con una demanda más dinámica y la mejora del crédito, Tinsa calcula que las compraventas pueden avanzar entre un 10% y 15% este año, lo que permitiría superar las 550.000 operaciones. Esto supone una mejora considerable, aunque nos mantiene aún lejos de las 900.000 ventas anuales que llegaban a cerrarse en pleno boom del sector, allá por el año 2006. 

Esto será posible gracias a que la concesión de nuevas hipotecas aumentará entre un 10% y 12% y se firmarán en torno a 350.000 en el ejercicio. Las familias podrán seguir beneficiándose de un escenario de tipos de interés bajos, lo que contendrá el esfuerzo financiero que realizan para adquirir su vivienda, sobre todo cuando vemos que los precios siguen subiendo. 

Según el último informe IMIE Mercados Locales, las familias destinan cerca del 17% de sus ingresos brutos anuales para pagar el primer año de hipoteca. En 2007, justo antes de estallar la crisis, ese esfuerzo era del 33%. Soria y Teruel son las provincias donde se requiere menor esfuerzo financiero (menos del 13% de los ingresos familiares), mientras que Barcelona (18%), Málaga (21%) y Baleares (22,3%) son las provincias donde la hipoteca absorbe una mayor proporción de los ingresos. 

Si el año pasado ya empezamos a ver cómo la vivienda nueva empezaba a recuperar parte del terreno perdido durante la crisis, la recuperación de la demanda en ciertas zonas del país impulsará aún más la construcción de nuevos inmuebles en 2018. Así, los visados de obra nueva podrían crecer alrededor del 20% y acercarse a las 100.000 licencias de construcción, tres veces más de las que se sellaron en 2013, cuando se registró un mínimo de 34.288 visados. Pese a todo, esas 100.000 licencias apenas serían una décima parte de las que se autorizaron en el año 2006.

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