Tercero en discordia

La irrupción de Vivendi en Prisa pone en alerta al duopolio Atresmedia-Mediaset

El grupo francés tiene contrastada experiencia en el sector audiovisual, donde Oughourlian quiere ganar peso con la dificultad de la fuerte inversión necesaria.

Vivendi
Vivendi ganará peso en Prisa como socio industrial para el empuje audiovisual.
EFE

Vivendi ha llegado para tratar de convertirse en uno de los grandes socios industriales para el Grupo Prisa. Busca ganar terreno y llegar incluso a duplicar su posición actual de casi el 10%. Lo hace en un momento en el que su máximo accionista, Amber Capital, busca ganar peso en el terreno audiovisual, donde está huérfano de ‘armas’ tras la venta de Cuatro a Mediaset y de Digital+ a Telefónica. La experiencia del conglomerado galo presidido por Vicent Bolloré en este negocio se antoja clave y ha puesto en guardia al sector, que está controlado por los dos grandes grupos audiovisuales dueños de Telecinco y Antena 3 y en el que se necesitan grandes inversiones para hacerse un hueco.

La irrupción del grupo francés se fraguó de la mano de Oughourlian, aprovechando que el banco HSBC estaba por la labor de desinvertir. Se hizo con todas sus acciones y luego con parte de las que controlaba la gestora de fondos Melqart. Consecuencia: tiene casi el 10%, lo que le ha permitido no desencadenar el escudo ‘anti-opa’ y, por tanto, esquivar la autorización del Gobierno. Su intención es superar la barrera del 20% en los próximos meses, aunque será sin las acciones de Telefónica que pretende mantener su posición actual en el grupo, después de haber ejercido un papel clave para el cambio en la presidencia. El objetivo no es otro que tener capacidad de decisión junto al fondo de Oughourlian en la hoja de ruta para el futuro a medio plazo.

En esa estrategia, el negocio audiovisual va a ser relevante. El propio Oughourlian lo dijo en la reciente entrevista concedida a El País: “Hay que añadir una parte audiovisual, porque lo que le falta a este grupo es una parte audiovisual”. En la última década se fue desprendiendo progresivamente de todos los grandes activos en este terreno. No ha enseñado aún sus cartas, aunque sí que dijo que esta y las otras inversiones que tiene sobre la mesa “no requieren demasiado dinero”. Hay que tener en cuenta que este sector requiere de grandes inversiones para tratar de hacerse un hueco entre gigantes como Mediaset y Atresmedia, en el lado de la televisión lineal y la producción, o de Netflix y HBO, en el terreno de las plataformas digitales.

Existen varias posibilidades y en todas ellas están algunos de estos actores, especialmente los dos grandes grupos audiovisuales. Por un lado se encuentra la opción de hacerse con un canal nacional con el que emitir, algo que resulta especialmente costoso, a la luz de las experiencias pasadas. Prisa no cuenta con licencia de Televisión Digital Terrestre (TDT), después de que se desprendiera de las regionales y locales que tenía en 2009 y no lograr hacerse con una en la subasta de 2015. En caso de optar por esta decisión, debería alquilar una que ya esté en el mercado. El coste varía en función de los acuerdos: por ejemplo, 13 TV pagaba más de 2,2 millones al año a Unidad Editorial por emitir en su canal antes de resultar adjudicataria de uno de estas concesiones en 2015. La otra opción es crear una plataforma digital, con contenido propio, como han desarrollado Atresmedia y Mediaset con Atresplayer Premium y Mitele Plus, o profundizar una estrategia de creación y producción de contenidos para terceros.

Telefónica y Vivendi como socios

En todos estos segmentos, Telefónica, tercer accionista con el 9% de los títulos y miembro del nuevo ‘núcleo duro’ del grupo mediático, cuenta con activos destacados. No sólo se encuentra Movistar+, la plataforma de televisión de pago de la operadora heredera precisamente de la compra de Digital+ a Prisa en 2015, con la que trata de completar su oferta de conectividad -y que ha supuesto una fuerte inversión económica para su mantenimiento en los últimos años, ya sea para sus canales propios como Cero o VAmos o para la compra de derechos audiovisuales de fútbol-. También está su ‘joint venture’ con Atresmedia, precisamente para producir todo tipo de contenido especialmente dirigido para las plataformas digitales como Netflix o HBO.

Pero es que el nuevo socio francés de Prisa cuenta con una experiencia importante en este sector, también en el lado de la producción, como en el de la emisión. Es el dueño de Groupe Canal+ en Francia, pero además es accionista relevante de Banijay Group (33%) que tras la compra en 2019 de Endemol tiene un portafolio de producciones muy importante y en España controla Cuarzo Producciones, Gestmusic o Zeppelin. En el lado de las plataformas de vídeo bajo demanda en streaming, también ha hecho sus pinitos con la puesta en marcha de CanalPlay.

Pese a contar con esos dos socios ya en su accionariado, se internarían en un mercado como el audiovisual, en el que el dominio de Atresmedia y Mediaset es incontestable. Ambos grupos se mantienen en guardia y a la expectativa del siguiente movimiento de Prisa en este terreno. En el lado de la publicidad, lógicamente ambos se reparten más del 80% de los ingresos. En las suscripciones hay que tener en cuenta la posición relevante de gigantes como Netflix o Disney, con bolsillos profundos y una apuesta más o menos creciente por incorporar producción local. De hecho, según las propias estimaciones de Atresmedia y Telefónica, Netflix aglutinaba una cuota de mercado de más del 50% en el vídeo bajo demanda.

Pero antes de que todo esto se produzca, está pendiente la compra de más acciones por parte de Vivendi y la consolidación de la presidencia del grupo. En la junta general de accionistas, que se debería celebrar en torno al próximo verano, deberá decidirse si finalmente Oughourlian se mantiene como presidente indefinido tras su interinidad o se opta por otro perfil. Mientras, los grandes grupos audiovisuales vigilan de cerca los próximos movimientos en el sector.

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