Sábado, 24.08.2019 - 18:31 h
Se le acusa de tráfico de bienes culturales

El barco por el que se acusa a Botín de contrabando se esconde en la Polinesia

El expatrón de Bankinter afronta un juicio el lunes por el que podría ser condenado a cuatro años de cárcel. La vista podría suspenderse.

El adix, propiedad de Jaime Botín
El Adix, propiedad de Jaime Botín / L.I.

El Adix es un elegante bergantín que tiene una eslora de 64.85 metros, una manga de 8,66 y una superficie vélica de 1.720 metros cuadrados. En esta obra de arte flotante propiedad del que fuera presidente de Bankinter, Jaime Botín -tío de la presidenta del Santander Ana Botín-, la policía incautó en el puerto deportivo de Calvi (Córcega) un cuadro de Picasso que había sido sacado ilegalmente de España y cuyo destino final era Suiza. Era agosto de 2015. Son los hechos por los que ahora se juzga ahora a Jaime Botín . 

El Adix, que tienen bandera británica, es uno de los barcos más impresionantes con dueño español. Y no por sus metros de eslora o por sus motores, sino por su elegancia. Se trata de un precioso bergantín goleta construido a mediados de los ochenta en Astilleros Mallorca y considerado el último gran velero hecho en la isla. El velero fue construido por encargo de "una empresa inglesa", aunque su primer dueño fue el empresario argentino Carlos Perdomo.

Fa'a'ā, en la Polinesia francesa.
Fa'a'ā, en la Polinesia francesa. / L.I.

Hoy, este barco (y tal vez su propietario) está anclado en la Polinesia francesa. El Adix fondea este fin de semana en el paradisíaco puerto de Faaa, (en tahitiano Fa'a'ā), una comuna francesa situada en la subdivisión de Islas de Barlovento. Mientras, en España crecen los rumores que aseguran que Jaime Botín no irá a Madrid, donde se podría enfrentar a cuatro años de cárcel y cien millones de multa. El delito del que le acusan: contrabando de bienes culturales

Un fiscal de vacaciones y un barco en Polinesia

Casi cuatro años después de aquel agosto de 2015, el dueño del Adix, Jaime Botín, debería acudir este lunes a un juzgado de lo penal de Madrid por sacar de España y tratar de vender 'Cabeza de mujer joven', cuyo autor en Pablo Picasso. Pero tanto Botín como el fiscal han pedido suspender el juicio, como ya adelantó este medio. Un viaje Polinesia-Madrid en plena ola de calor en Europa es poco apetecible. Sobre todo si se tiene en cuenta que el fiscal del caso, el especialista en patrimonio, comunicó hace tiempo que estaría de vacaciones esa semana y no tiene remplazo especializado.

Tal y como adelantó este medio y de acuerdo con el relato del fiscal, el hermano del fallecido expresidente del Banco Santander, Emilio Botín, contactó con la empresa Christie's especializada en la subasta de obras de arte para vender su cuadro  en febrero de 2013 en Londres. Desde esta empresa le comunicaron que, dada la antigüedad de la obra, debía pedir permiso al Ministerio de Cultura para que le diera luz verde a exportarlo en tanto se trata de un bien perteneciente al patrimonio histórico español. Por cierto, la obra está valorada en 26.200.000 euros.

Jaime Botín ofreció un pacto al ministro de Cultura, exhibir el cuadro en público pero manteniendo la titularidad pero sin pena de cárcel. Lo hizo en una reunión secreta adelantada por 'El Confidencial'. Pero no hubo acuerdo. Y ahora, o al final del verano, Jaime Botín tendrá que sentarse en el banquillo. 

La Fiscalía destaca que, "pese a ser plenamente consciente de la prohibición, el acusado trasladó el cuadro a un yate de su propiedad atracado en el puerto de Valencia para sacarlo de España y dio instrucciones a su capitán para que lo ocultara".

Y es que este verano está siendo movido para el financiero. El pasado junio, el Tribunal Supremo confirmó la multa de 300.000 euros impuesta por el ministerio de Economía por una infracción muy grave al no haber informado oportunamente de que poseía una participación significativa, del 7,85%, en Bankinter. Botín declaraba a la CNMV tener un 16% del banco cuanto ostentaba una participación del 24%, una participación de la que las autoridades tuvieron conocimiento gracias a la lista Falciani, donde figuraban varias cuentas suizas secretas ligadas a la familia Botín. Pero esta es otra historia.

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