Miércoles, 20.03.2019 - 09:25 h
Más de 772 millones, a la banca

La gran losa de Dia: tiene que 'devolver' 1.078 millones este año para salvarse

El grupo debe más de 1.691 millones a sus bancos. A estos que suma las emisiones de bonos en Irlanda y, de ellos, 300 millones vencen este año.

Interior de un establecimiento de Dia.
La gran losa de Dia: tiene que pagar más de 1.000 millones en 2019 para no caer. / Dia

Un maratón de negociaciones. La dirección de Dia tiene por delante un 2019 con, quizás, demasiados frentes abiertos. Por un lado, el expediente de regulación de empleo (ERE) que tiene que poner en marcha tras anunciar 2.100 despidos. Por otro, la inyección de capital que debe tejer con premura, dado que, a día de hoy, su patrimonio neto es negativo. A ello se suma, además, la opa que ha puesto sobre la mesa su principal accionista, Mikhail Fridman; y las negociaciones para hacer frente a su pasivo. Y de ese endeudamiento, entre lo que debe a los bancos y las emisiones de bonos que mantiene vivas, más de 1.078 millones le vencen antes de que acabe 2019.

Sólo lo que respecta a su deuda financiera neta, Dia comunicó el pasado viernes que alcanzaba los 1.452 millones de euros. Sin embargo, el pasivo bruto que debe a los bancos está por encima: supera los 1.691,4 millones, según detalla en su informe anual. Y, de esa cifra 772,3 millones le vencen el 31 de diciembre. En cambio, de cara al próximo año, tiene un ligero respiro, porque 'sólo' contabiliza 174,5 millones. Vuelve a elevar sus exigencias en 2023, cuando alcanza los 731 millones; y, de nuevo, se relaja a partir de esa fecha, porque se queda en 13 millones a partir de 2024, según datos al cierre del ejercicio. Cifras que pueden ir cambiando en los próximos meses, en función de si pacta nuevas condiciones con la docena de bancos acreedores, entre los que están Santander y BBVA.

Ese pasivo no es el único, dado que Dia decidió en 2014 acudir a la Bolsa de Irlanda para lanzarse a la emisión de bonos y, así, diversificar sus fuentes de financiación. En conjunto, en el parqué dublinés mantiene emisiones por algo más de 905 millones de euros, aunque tiene colchón para ir más lejos. El pasado octubre, ya en plena crisis, Dia elevó de 1.200 a 1.500 millones de euros el tope máximo de sus emisiones de bonos en ese país. De esta, cifra, 305,7 millones le vencen en el corto plazo, el próximo 22 de julio. Bonos con un cupón del 1,5%, por encima del 0,875% y el 1% de las otras dos emisiones, cada una de 300 millones de euros. 

Difícil patrimonio

La exigencia de rapidez en la ampliación de capital que Dia debe afrontar en los próximos meses se debe, no sólo a los pagos que tiene por delante, también a las situación patrimonial en la que se encuentra la empresa. Dia reconoció el pasado viernes que cerró 2018 con pérdidas históricas, valoradas en 352 millones de euros. Y, "como consecuencia" de esa pérdida neta "el patrimonio neto consolidado de la compañía se transformó en un valor negativo de 166,1 millones de euros al final de 2018, con un patrimonio negativo de 99 millones en la sociedad matriz", resumía en el informe de presentación de resultados.

En cuanto a ese daño patrimonial, Dia y su auditora KPMG desglosan en el informe anual que ha remitido a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) las irregularidades contables detectadas, cometidas por empleados y directivos (algunos de ellos, que no identifica, miembros de la alta dirección) y llevadas a cabo en España y en Brasil. En concreto, la firma de revisión de cuentas detalla en el informe de auditoría que estas deficiencias se centraban en la gestión financiera con los proveedores. Ha identificado "prácticas contables irregulares que han motivado la revisión del importe de los descuentos que venían siendo aplicados. Como resultado de dicha revisión, el patrimonio neto del ejercicio 2017 se ha reducido en 27,6 millones de euros", asume al cuantificar el daño.

¿Qué ha pasado en su mercado doméstico? En cuanto a España, Dia asume que ha encontrado irregularidades en los descuentos comerciales realizados a proveedores y en las facturas pendientes de recibir, lo que ha tenido un efecto tanto en sus provisiones en este mercado como, también, un impacto fiscal en las cuentas del ejercicio cerrado el 31 de diciembre de 2017. 

Explica, por ejemplo, que ha corregido las reservas, disminuyéndolas en su importe en 17,2 millones de euros y que le costaron 3,9 millones a su cuenta de resultados de ese año. En cuanto a la fiscalidad, asume que "el ajuste fiscal de estos ajustes en la cuenta de resultado de 2017 aumentaron su impuesto sobre beneficios en 1,3 millones de euros", indica en el informe.

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