Jueves, 15.11.2018 - 06:01 h
XXI Congreso Nacional de la Empresa Familiar

La política fiscal se convierte en la mayor inquietud de la élite empresarial española

Ni el 'brexit' ni la ausencia de reformas estructurales, los avatares presupuestarios sitúan los impuestos y el déficit como la gran preocupación

Empresa familiar
El rey Felipe VI, a su llegada a la inauguración del XXI Congreso Nacional de la Empresa Familiar que se celebra en Valencia / Efe

"Comprometidos con el futuro". El lema del XXI Congreso Nacional de la Empresa Familiar, que se celebra en Valencia entre este lunes y el martes, remite al gran tema de esta clase de empresas, la sucesión familiar, la garantía de control de estos singulares proyectos empresariales vinculados a una determinada estirpe, pero también a la implicación de las empresas familiares con la prosperidad y la creación de empleo en el lugar al que pertenecen. Miran hacia el futuro las empresas familiares y vislumbran un motivo de preocupación por encima de todos: la política fiscal y la gestión de la deuda pública por parte del Gobierno.

Así lo subrayaron en la tradicional encuesta interactiva con la que cada año se abre este relevante cónclave empresarial que reúne durante unas horas a lo más granado del tejido empresarial doméstico. Este lunes, por ejemplo, pasarán por el estrado de la convención Francisco J. Riberas, presidente de Gestamp y actual presidente del Instituto de la Empresa Familiar; Juan Roig, presidente de Mercadona; Simón Pedro Barceló, co-presidente del Grupo Barceló; o José Manuel Entrecanales, presidente de Acciona, nada menos.

Todos ellos votaron en esa encuesta que, entre cuatro opciones, señaló mayoritariamente la política fiscal y la situación de la deuda pública española como el mayor motivo de preocupación sobre la economía española en el futuro más inmediato, por delante de la ausencia de reformas estructurales, de los retos digitales e incluso del entorno económico internacional, en el que no se puede olvidar que pululan con relevante impacto en la actividad económica actual y en las perspectivas económicas futuras Italia y el 'brexit', entre otras cosas.

Los empresarios son hoy algo más pesimistas que hace un año. Si el año pasado contestaban a la pregunta de cómo creían que sería el crecimiento a corto y medio plazo de la economía española augurando un moderado aumento de la actividad con una limitada creación de empleo, en un 82% de los casos, este año el porcentaje que espera eso se ha desplomado hasta el 57% y el de los que esperan un crecimiento frágil sin creación neta de empleo se ha multiplicado por cuatro hasta el 41%.

Ha aumentado la incertidumbre y eso afecta también a las perspectivas de negocio de los empresarios. Los que esperan un aumento de la cifra de ventas han caído del 73% al 64% y los que auguran una reducción se han incrementado del 3% al 8%. En este contexto, el porcentaje de empresas que espera incrementar su plantilla se ha reducido del 52% al 46%.

La controvertida imagen social del empresario en España

El cambio de Gobierno y de relato también ha provocado un rebalanceo en la percepción que los empresarios tienen de su imagen social. Si en 2017 eran mayoría los que entendían que la visión social sobre su figura era más positiva que negativa, en 2018 el juego de mayorías ha experimentado un vuelco: creen que su imagen social se ha deteriorado.

El discurso inaugural del Rey Felipe VI incidió en esta supuesta mala imagen social del empresarios y subrayó el carácter referencial de los empresarios y, singularmente, de la empresa familiar. "Merecéis por ello el mayor reconocimiento y que vuestra aportación sea conocida y reconocida por nuestra sociedad, y en especial por los más jóvenes".

El presidente del Instituto de la Empresa Familiar, Francisco J. Riberas, reivindicó también ese reconocimiento, pero en otro plano, el institucional. Tras glosar la prosperidad económica y estabilidad social generada por 40 años de Constitución, admitió que la crisis ha abierto grietas sociales y que es posible que España necesite afrontar una modernización de su base económica y social. "Es el momento de reflexionar constructivamente sobre cómo podemos mejorar nuestro modelo económico-social para asentar unas bases firmes que nos permitan abrir otro periodo de crecimiento y bienestar. Y en esa reflexión las empresas familiares podemos y debemos aportar soluciones".

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