Transacción clave

Liberty enfría la compra de Telefónica Latam y apuntala Costa Rica para verano

Había mostrado interés por las divisiones de Colombia y Ecuador pero las diferencias de precio parecen insalvables. Para la filial costarricense siguen a la espera de la contestación del regulador.

El presidente ejecutivo de Telefónica junto a la nueva imagen de marca presentada en la junta general.
El presidente ejecutivo de Telefónica, José María Álvarez-Pallete.
L.I.

Su objetivo prioritario es cerrar la compra de la filial de Costa Rica e incorporar los activos adquiridos al gigante estadounidense AT&T hace menos de un año. Liberty Latin America enfría la compra de otros activos de Telefónica en Latinoamérica, dentro de sus planes de crecimiento inorgánico ante los analistas. Lo hace después de haberse interesado por hacerse con divisiones en Colombia o Ecuador. La compañía espera incorporar la división costarricense este verano, después de que el regulador de telecomunicaciones del país se esté tomando su tiempo para analizar la autorización definitiva.

Es uno de los candidatos claros para sacar la chequera y permitir a Telefónica desinvertir parcialmente en Latinoamérica, año y medio después de haber iniciado un viaje de salida de la región. En los últimos años, la antigua división latinoamericana de Liberty -hoy cotizada, aunque con un porcentaje relevante gestionado por la operadora estadounidense- ha ido creciendo con adquisiciones, por más de 2.000 millones de dólares, y fue la que salió al 'rescate' para hacerse con la división de la española en Costa Rica, después de que Millicom decidiera romper el acuerdo de manera unilateral -lo que provocó la demanda de Telefónica en los tribunales-. Sin embargo, ahora ha optado por no mover ficha y no ha trasladado al mercado su intención de moverla.

Sobre la estrategia inorgánica de crecimiento en este territorio, el consejero delegado del grupo, Balan Noir, fue muy claro y aseguró que contaba con una oportunidad "tremenda" en Puerto Rico, donde deben trabajar en la integración de los activos que compraron a AT&T por 1.900 millones de dólares. "Y buscamos cerrar la adquisición de los activos de Telefónica en Costa Rica este verano", aseguró, insistiendo en que con la incorporación de este negocio se muestran "más optimistas" respecto a la combinación de servicios fijos y móviles. 

En julio firmó el contrato que suponía un desembolso de 425 millones de euros, parte de los cuales estaban destinados a la reducción de la deuda de la teleco española. En noviembre entró la notificación de la operación en la Superintendencia de Telecomunicaciones del país. El pasado mes de abril se hizo un complemento a este aviso, apuntando a que la compradora no será la matriz sino la filial Cablética. El objetivo es cerrarlo en los tres próximos meses. Ese es el frente prioritario a afrontar. El ejecutivo no hizo ninguna mención a la compra de las filiales de Colombia y Ecuador, sobre las que mostró un cierto interés a finales del año pasado. Ya hace meses hizo hincapié en la necesidad de ajustar los precios de compra para crear valor para sus accionistas.

Sin Millicom

Otro de los que podrían ser potenciales compradores es el grupo Millicom. Sin embargo, el durísimo enfrentamiento vivido tras la venta frustrada de Costa Rica en pleno confinamiento de 2020 lo ha alejado. Pero por si cabía alguna duda, los primeros 'espadas' de la compañía luxemburguesa quisieron despejarlas ante los analistas recientemente. "No tenemos actualmente el foco en fusiones y adquisiciones (M&A) porque creo que nuestra mayor oportunidad es interna; ahora estamos destinando nuestro dinero a hacer crecer el negocio de forma orgánica", explicó su consejero delegado, Mauricio Ramos.

Telefónica trata ahora de prepararse ante la dificultad para vender en Latinoamérica, con las valoraciones golpeadas tras la crisis del coronavirus. El propio presidente, José María Álvarez-Pallete, aseguraba en febrero, durante la presentación de resultados, que con las diferentes medidas que se han tomado -deuda local, la venta de Centroamérica o las transacciones de fibra en Brasil y Chile- han reducido el capital empleado en 2020 en más de un 20%. "Seguiremos explorando transacciones inorgánicas, pero sólo si crean valor para los accionistas; mientras tanto, administraremos la región con la prioridad de reducir la exposición de capital allí", apostilló.

La operación en Reino Unido

Liberty Global, antigua matriz de Liberty Latin America y accionista clave, y la operadora española tienen ahora un frente más cercano: cerrar definitivamente la fusión de las operaciones de ambos en Reino Unido (O2 y Virgin Media). Esta semana, el regulador británico ha cumplido otro de los pasos necesarios antes de la 'luz verde' definitiva tras la provisional que se otorgó un mes atrás. Ha publicado la posición de ambos grupos ante ese posicionamiento favorable. Lógicamente, aplauden las conclusiones clave alcanzadas por la CMA respecto al potencial poder del grupo resultante tras la unión de eliminar la competencia en el mercado. Antes de que acabe este mes llegará el informe final con esa autorización.

Antes de que la teleco presidida por Álvarez-Pallete haya presentado las cuentas del primer trimestre lo ha hecho Liberty Global con las suyas. Y ante la cercanía de esa 'luz verde' volvió a defender las importantes sinergias económicas que tendrá la fusión. En total son 6.200 millones de libras esterlinas (540 millones al año). Ante lo elevado de la cifra, el consejero delegado y futuro presidente de la fusionada, Mike Fries, defendió ante las preguntas de analistas que son números "que han sido examinados varias veces" por los equipos de ambos. 

Una de las operaciones que ambos tendrán sobre la mesa tras el cierre será la venta de las torres de Telefónica allí (alojadas en la 'joint venture' con Vodafone al 50% llamada Cornerstone y valoradas en unos 1.200 millones de euros). El ejecutivo estadounidense se mostró proclive a la venta, aunque insistió en que será una decisión que se tome conjuntamente por ambos socios tras la fusión.

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