Domingo, 05.04.2020 - 09:16 h
Una tendencia al alza

Por qué a tu bolsillo le conviene que vivas en un loft industrial si eres autónomo

Desgravarse la oficina porque es también vivienda parece un negocio redondo, pero hay que analizar con lupa los inconvenientes y las ventajas. 

Un loft situado en una zona industrial de Alcobendas, Madrid.
Un loft situado en una zona industrial de Alcobendas, Madrid. / L.I.

En la madrileña calle Julián Camarillo, una zona de polígono industrial, a un paso de los últimos números de la castiza Calle de Alcalá, hay lofts industriales que se promocionan como viviendas y zonas de trabajo para profesionales. Aquí se puede encontrar un bajo exterior de 87 metros cuadrados por 245.000 euros. Los precios son ligeramente más elevados en el barrio madrileño de Tetuán, dentro de la almendra central de la capital, donde antes abundaban los talleres profesionales y ahora hay este tipo de soluciones, que rozan la ilegalidad en algunos casos porque no todos los espacios industriales tienen cédula de habitabilidad. Y la conversión administrativa, el paso de un uso a otro, es lenta y no siempre posible. 

Desde Tinsa confirman que “el cambio de uso de local a vivienda se está produciendo en aquellas zonas donde no hay apenas actividad comercial y, por el contrario, sí hay demanda de vivienda y escasez de oferta". Pero, ojo, que no te den gato por liebre.

En Barcelona, la ciudad que lleva más tiempo desarrollando esta fórmula, los precios son más elevados: en el 'chic' Poblenou se ofertan 210 metros cuadrados de diseño por 650.000 euros, pero en San Sebasatián de los Reyes, Madrid, donde abunda esta fórmula, la inmobiliaria Century 21 Antilla comercializa estos espacios a precios imposibles: 65 metros cuadrados con terraza de 15 metros por 195.000 euros. También son más asequibles que los pisos en Ciudad Gran Túria en Valencia. Pero, ¿por qué son rentables estas inversiones se uno es autónomo? ¿Es solo un tema de bolsillo? ¿Se pueden desgravar los metros como lugar de trabajo? ¿Es legal? Vayamos por partes.

Primero, el bolsillo. Actualmente se puede adquirir un loft en el centro de grandes urbes por 4.000 euros el metro cuadrado, ya reconvertido. Fuera de las almendras centrales, por 2.500 euros el metro. En alquiler, uno de 130 metros en el centro cuesta entre 1.200 y 1.600 euros al mes. Comprar un loft es más barato que comprar un piso. Cuando se trata de superficies cercanas a los 300 metros, el precio por metro cuadrado resulta más económico. En los de pequeña superficie la diferencia es menor. Y basta con echar un vistazo en el portal Idealista. Y dicho esto, conviene tener en cuenta que los lofts edificados sobre suelo terciario y que tengan cédula de habitabilidad son una solución para los autónomos, ya que pueden desgravarse la oficina el lugar donde trabajan y residen.

Ojo, con las licencias

En ciudades como Róterdam, en Holanda, han supuesto una solución para autónomos. Originalmente, estos espacios nacieron en Nueva York, concretamente en el barrio de Tribeca. Y no nos tenemos que ir al edificio 60 White con sus lofts de megalujo proyectados por Bostudio Architecture. Los hay para todos los bolsillos, de ahí su atractivo. Los lofts, espacios diáfanos en suelo industrial, se crearon para rehabilitar antiguas zonas industriales en desuso, cercanas al núcleo urbano, y convertirlas en nuevos barrios consiguiendo reducir costes al permitir a los profesionales vivir y tener su taller o negocio cerca. En países donde han tenido éxito estas iniciativas las zonas revitalizadas se han convertido en barrios de referencia.

Sin licencia no hay ni padrón, ni luz, ni agua

Sin embargo, no todo es jauja. Si uno quiere poner el domicilio social de una empresa en su loft es clave revisar las normas urbanísticas del  ayuntamiento, que establecen el uso (calificación) que se le puede dar a los inmuebles. Si no está calificado como residencial no se puede utilizar como vivienda, so pena de exponerte a una sanción que puede ser elevada. Para averiguar el uso autorizado hay que pedir una cédula del inmueble en el ayuntamiento. 

Además, es necesaria una la licencia de primera ocupación, que acredita que el loft cumple con todos los requisitos para hacerlo apto para dicho uso. Este extremo no es baladí: la ausencia de licencia de primera ocupación no solo es motivo de sanción, sino que esta es obligatoria para escriturar una vivienda. Por otra parte, no tenerla impide empadronarse en esa dirección y puede imposibilitar el acceso a los servicios básicos de agua y luz y no permite contratar los seguros propios del hogar.

Los problemas crecen

Otra problemática es la financiación. Los bancos no conceden el 80% del valor del inmueble como hacen con las viviendas, sino un porcentaje inferior, de entre el 60% y el 70%. Las entidades financieras exigen la cédula de habitabilidad por lo que, si alguien está esperando obtener el dinero suficiente para convertir un local en vivienda, debería descartar la idea a no ser que cuente con ahorros.  

Proyecto Narva Loft en Rusia de Nyesa.
Proyecto Narva Loft en Rusia de Nyesa.

Una vez comprobado que todo se ajusta a la ley hay que determinar que vivir en suelo industrial tenga las mismas ventajas que vivir en primario. En la ciudad madrileña de Alcobendas, por ejemplo, se vigila con lupa estos los lofts, que cuentan con ciertas desventajas. Se trata del servicio de recogida basuras. Es estos espacios no hay contenedores de reciclaje, ya que se da por hecho que las empresas disponen de los mismos. Si los lofts están ubicados cerca de una carretera, la limpieza ya no corresponde al Ayuntamiento. Aquí entra un cruce de responsabilidad entre comunidades autónomas y Fomento que no siempre es beneficioso para el ciudadano. 

Un último detalle. Si usted tiene todo atado legalmente, dispone de financiación y está dispuesto a vivir y trabajar en un loft ubicado en zona industrial, un consejo: vigile la cuestión de los aislamientos. No es lo mismo un techo de tres metros que uno de cinco, habitual en algunos loft, que tienen una segunda planta salvando la altura donde se coloca la zona de dormitorio. El ruido y el calor ascienden a las zonas altas de la vivienda. Debe contemplar que, aunque se esté helado en la zona de trabajo, la zona alta del loft se conservará caliente. Una pequeña inversión inicial en aislamientos y sistemas de calefacción y aire acondicionado es más que necesaria. 

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