Viernes, 06.12.2019 - 06:48 h
Ante las críticas del sector

Marín Quemada da un paso atrás y se abre a suavizar el golpe a las energéticas

El presidente de la CNMC insiste en que su objetivo es que haya "retribuciones razonables para las empresas y precios razonables para consumidores".

El presidente de la CNMC, Marín Quemada, cuestiona la ley balear del Clima.
El presidente de la CNMC, Marín Quemada, da un paso atrás. / EFE

El presidente de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), José María Marín Quemada, ha dado un paso atrás y se abre a suavizar el 'hachazo' a las empresas energéticas en el cálculo de la retribución del transporte y distribución de la luz y el gas. "Nuestro objetivo es el rigor y precios razonables para consumidores y retribuciones razonables para las empresas", ha sostenido.

Casi dos semanas después de lanzar su propuesta de retribución, el organismo regulador se muestra abierto a renegociar los términos. Siempre que se trate de reflexiones "a su vez reflexionadas y técnicamente certeras, con el suficiente sustento para que nosotros podamos tenerlas en consideración" durante la información pública.

En este sentido, Marín Quemada le ha pedido al sector que en vez de producir "ruidos ambientales" centren sus esfuerzos en colaborar con la CNMC para que en este periodo "nos lleguen reflexiones certeras que nos permitan acertar más en esas circulares". Unas circulares que van a determinar "con absoluta estabilidad y con criterios estrictamente técnicos" el precio de determinados componentes del recibo eléctrico y del gas en los próximos cinco años.

Para la CNMC, el objetivo es encontrar tras este periodo de información pública un sistema para fijar las retribuciones que sea "absolutamente predecible, riguroso y absolutamente transparente". Un sistema que, a la postre, sea determinado por el propio organismo regulador, que es lo que sucede en el resto de países.

Ante la advertencia de alguna de las grandes compañías sobre un posible recorte de inversiones, Marín Quemada no ha querido referirse a ello ni calificarlo como un posible chantaje. "La compañía hará lo que crea conveniente y la CNMC hará también lo conveniente", zanjó.

Como publica este lunes La información, Ribera ya ha adelantado que habrá negociación y se escuchará a las empresas afectadas, un planteamiento que también abrazaban las fuentes consultadas en la CNMC. Con un matiz: no es probable que haya marcha atrás en los recortes planteados (7%) para las distribuidoras de electricidad, una actividad que controlan en un 90% las cinco grandes.

Competencia está obligada a examinar las alegaciones de las compañías. Pero distingue entre los recortes de hasta el 21,8% planteados para el sector gasista, con Enagás y Naturgy como grandes perjudicados, y los planteados para las distribuidoras eléctricas. Las afectadas en distribución son legión. Sobre el papel hay 326 compañías que suministran electricidad. Pero las realmente afectadas son las cinco grandes que controlan más del 90% de la actividad.

Para el lobby eléctrico, representado por la asociación eléctrica Aelec, el "mordisco" en la retribución que plantea la CNMC es más llevadero. De 5.455 millones anuales a 5.100. Son 350 millones que recaerán, sobre todo, en las cuentas de las dos más grandes, Endesa e Iberdrola, que se reparten en torno a 4.000 millones. Aunque el recorte es importante, no es tan doloroso como el planteado para el gas, con bajadas de hasta el 21% sobre los 2.600 millones que suman las retribuciones para la distribución y el transporte de las gasistas.

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