CVC sobrevuela

Másmóvil, duelo para los fondos y prueba letal para el escudo 'anti-OPA'

La oferta de KKR, Cinven y Providence por Másmóvil lleva a que el capital riesgo entre en una consolidación que testará el control del Gobierno.

El consejero delegado de Másmóvil, Meinrad Spenger. / EFE
El consejero delegado de Másmóvil, Meinrad Spenger. 

Y llegó la sacudida a las telecos. La oferta de compra de tres grandes fondos internacionales por Másmóvil ha sido la causante. La propuesta, comunicada este lunes a la CNMV en España tras meses de negociaciones y que sumaría una inversión de casi 3.000 millones de euros en la compra del 100% de las acciones, ha convertido a este sector en campo de batalla del capital riesgo. A KKR, Cinven y Providence se podría sumar en los próximos días CVC con una contraoferta. Lo que ha sido un sector especialmente castigado por el inversor se va a convertir en territorio abonado para una consolidación acelerada por estas gestoras. Un movimiento que, a la vez, será una prueba de fuego para el escudo 'anti-OPA' creado por el Gobierno de Pedro Sánchez.

Los fondos de 'private equity' llevan varios años coqueteando con el sector. Pero siempre tratando de sacar rédito a sus infraestructuras. Es el caso de KKR, que es el dueño del 40% de la división de torres de Telefónica (Telxius), o el de Macquaire, que se hizo el pasado ejercicio con casi un millón de hogares pasados con fibra de Másmóvil. El movimiento del consorcio de la propia KKR y las otras dos gestoras ha desatado un terremoto. Un terremoto que podría desembocar en los próximos días en una contraoferta del fondo CVC, que lleva meses analizando irrumpir en este mercado. Ante esta posibilidad, sus 'rivales' se han guardado munición -pagaría, al menos, un 15% más de prima hasta llegar a los 26 euros- y también se han protegido con jugosas indemnizaciones en caso de que esta operación no llegara a buen puerto, porque se acabara aceptando otra OPA.

Es decir, se preparan para una 'guerra de OPA' que se podría desatar en las próximas semanas. Una guerra que tiene un antecedente: el de las universidades privadas. Hay una diferencia y es que éstas no eran empresas cotizadas. Pero la competencia entre los diferentes fondos por hacerse con las entidades educativas fue feroz. La Universidad Europea fue ambicionada por gigantes como CVC, Providence o Cinven. Después de que Permira se llevara el gato al agua y pagara 770 millones de euros para quedarse con la organización, CVC hizo lo propio para adquirir la Alfonso X El Sabio. Si la 'presa' en este caso es Másmóvil, ¿cuáles son los otros candidatos?

En España, Euskaltel siempre ha estado en la picota por la posibilidad de una venta a otros operadores como la propia Orange. El objetivo de su principal accionista, Zegona, es claro: salir con alguna plusvalía tras la caída de la cotización desde su entrada en 2017 (a 9,5 euros por acción). El movimiento de expansión nacional con la marca Virgin Telco ha sido interpretado por numerosos analistas como una forma de llamar a potenciales adquisiciones ante el temor de un recrudecimiento de la guerra comercial. Y la reacción de este lunes en bolsa es una pista: subida de más del 10%. Por su parte, Vodafone ha confirmado en varias ocasiones su intención de no vender pero siempre ha sobrevolado la posibilidad de que se deshiciera de su filial española, ante la fuerte presión de precios, precisamente causada por Másmóvil.

Sea como sea, los fondos irrumpen de manera más significativa en el sector con un riesgo de conflictos de interés. ¿La razón? Básicamente por su estrategia de inversión durante los dos últimos años, basada en la adquisición de redes fijas o móviles (o, incluso, centros de datos) a las operadoras para tratar de rentabilizarlas por separado. Es lo que ha pasado con las torres de telecomunicaciones, donde fondos como KKR han entrado de lleno. La gestora estadounidense va a estar, en caso de que se acepte esta oferta, a la vez en el consejo de Telxius, 'joya' de Telefónica para su división Infra, y en el de Másmóvil. Hay que recordar que muchas de estas gestoras han levantado ingentes cantidades de dinero para hacer adquisiciones y ofertas ambiciosas en el mundo de las infraestructuras.

La consolidación española no es la única posibilidad. Según apuntan varias fuentes del mercado, esta operación abre la puerta a una reducción de los operadores a nivel europeo. En el continente hay más de 400 compañías que operan en este terreno de juego, frente a los tres grandes que controlan buena parte del mercado en Estados Unidos o en China. En plazas como Francia o Alemania hay actores 'homólogos' a Másmóvil como Iliad o Drillisch, que podrían ser codiciados por estos fondos para incentivar nuevas uniones con las que ganar tamaño y escala. La reciente sentencia del Tribunal de la Unión Europea anulando el veto a la venta de O2 a Hutchison por Telefónica es la llave que esgrimen estos fondos. Su apuesta: habrá más fusiones y compras.

El escudo 'anti-OPA', a prueba

Los directivos españoles, al igual que los de los otros operadores en Europa, han hecho mucha presión en los últimos años para lograr una regulación más favorable a las fusiones. “Seríamos partidarios de la consolidación del mercado español si ese escenario llegara a darse”, dijo el consejero delegado de Telefónica, Ángel Vilá, el pasado mes de noviembre. Otros homólogos han hecho lo propio, pero sin mucha esperanza. El CEO de Orange en España, Laurent Paillassot, dijo hace justo un año: "No tenemos ninguna esperanza de tener algo de consolidación en España o en otros países en Europa, al menos por el momento". La razón de esa falta de confianza es la posición del regulador, también en España, a favor de cuatro competidores en cada país. La propia Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), ha sido uno de los grandes adalides de Másmóvil, por haber traído más competencia tras la ola de consolidación vivida entre 2014 y 2015 con las compras de ONO y Jazztel por Vodafone y Orange, respectivamente.

En este orden de cosas, y ante la crisis desatada por el coronavirus, el Gobierno de España ha puesta en marcha un arma a la contra para evitar que la fiebre de fusiones se lleve por delante el control de empersas estratégicas. Se trata del llamado escudo 'anti-OPA' aprobado por decreto ley en las primeras semanas de estado de alarma para proteger de posibles irrupciones de inversores en empresas sistémicas aprovechando los duros golpes a su cotización por parte de los inversores. La de Másmóvil será la primera prueba de fuego de este instrumento, pues la compra es de un consorcio internacional. Bien es cierto que la adquisición la hará formalmente una sociedad con sede en España (Lorca Telecom BidCO SAU), pero la cabecera del holding se sitúa en Jersey, isla dependiente de Reino Unido y señalado como un territorio con una fiscalidad muy favorable.

El propio consorcio de KKR, Providence y Cinven asegura en su hecho relevante que solicitarán ante la Dirección General de Comercio Internacional del Ministerio de Industria la confirmación sobre si es necesaria la autorización oficial. Lo hará "tan pronto como resulte posible" y con el fin de "proteger debidamente los intereses de la sociedad oferente y sus accionistas". Si la respuesta es afirmativa, el consorcio solicitará los permisos formales y "procederá a realizar las presentaciones y notificaciones a las correspondientes autoridades".

Las cartas empiezan a estar sobre la mesa. Másmóvil se ha convertido en el campo de pruebas. Es uno de los cuarto operadores más fuertes de toda Europa y una de las 'joyas' que podían ser ambicionados. El movimiento de las tres grandes gestoras de la OPA tiene el potencial de convertirse en el primero de otros. Los corsés regulatorios son menos duros tras el pronunciamiento de la Justicia europea. Pero el Gobierno tendrá la última palabra con la particular 'golden share' habilitada en España.

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