Miércoles, 18.09.2019 - 06:47 h
Elemento clave en las negociaciones

Naturgy y Enagás pugnan para graduar en seis años los recortes de la CNMC

La circular en marcha concentra todo el ajuste del 18% en los tres primeros años del periodo regulatorio que comienza en 2021 para el sector del gas.

Fernando Hernández
Fernando Hernández, hombre clave de la nueva regulación energética de la CNMC. / EFE

Aunque formalmente las puertas de la Comisión Nacional de Mercados y Competencia (CNMC) están cerradas a cal y canto desde que hace un mes acabó el periodo de alegaciones a las nuevas circulares de regulación en los sectores del gas y la electricidad lo cierto es que detrás de las bambalinas las grandes empresas afectadas mueven sus hilos para llegar a algún tipo de entendimiento que permita amortiguar el golpe. Las tensiones son de especial gravedad entre las compañías gasistas y, más concretamente, en todo lo que rodea a Naturgy, la filial del Grupo La Caixa, cuyo presidente Francisco Reynés se ha convertido en el principal abanderado del sector ante los recortes a la retribución del gas que plantea el organismo presidido por José María Marín Quemada.

El planteamiento que trata de trasladar Naturgy a la CNMC, y al que lógicamente se incorpora también Enagás como otra de las principales entidades damnificadas, consiste en adecuar el nuevo modelo retributivo de forma periódica a lo largo del próximo periodo regulatorio del sector que estará comprendido entre el 1 de enero de 2021 y el 31 de diciembre de 2026. En consecuencia, el ajuste en la retribución de las funciones reguladas que desarrollan las empresas se modularía en un plazo de seis años con el fin de rebajar la intensidad del ‘hachazo’ establecido en la propuesta sometida a consulta pública el pasado mes de julio por el organismo supervisor

La circular de la CNMC contempla una reducción del 17,8% para las empresas distribuidoras de gas que se eleva al 21,8% en el caso de las actividades de transporte que realiza Enagás. Tal y como están previstos los recortes en su formulación original las empresas tendrán que hacer frente al nuevo escenario de rebajas en los tres primeros años del periodo regulatorio, una situación que complica seriamente el cumplimiento de los planes estratégicos a medio plazo de las compañías y altera el marco de relaciones del sector con sus inversores, lo que puede traducirse en problemas de financiación a la hora de materializar las inversiones que requiere el sector.

Los operadores más pequeños del mercado como Madrileña de Gas o Nortegas han recibido ya un primer aviso por parte de las agencias de calificación. Es el caso de Standard & Poor’s que rebajó la perspectiva crediticia de ambas compañías de estable a negativa a los pocos días de que la CNMC difundiera sus circulares. Para estas empresas, focalizadas en mercados locales y con un menor peso de balance, el recorte puede resultar letal en sus expectativas de negocio. Naturgy y Enagás disponen de un músculo financiero que todavía les permite encarar con ciertas garantías la situación y de ahí que hayan mostrado también una actitud mucho más beligerante contra las pretensiones del regulador.

En su condición de grandes sociedades cotizadas, tanto Naturgy como el operador del sistema gasista participado por el Estado vienen lidiando durante todo el verano con la presión de los analistas bursátiles, que han puesto el dedo en la llaga de la escasa rentabilidad de ambos proyectos en el supuesto de que se confirme la amenaza de los recortes. De ahí que tanto una como otra compañía no tuvieron ningún recato en anunciar desde un principio la posibilidad de plantear una batalla jurídica a la CNMC para defender los intereses de sus accionistas.

El papel del director de Energía de la CNMC

Los observadores del mercado entienden, no obstante, que “la sangre no llegará al río” porque, en su opinión, los servicios técnicos del regulador trabajaron las circulares como una especie de globo sonda para calibrar la reacción de las empresas y tensar de entrada la posición negociadora para llegar luego a una solución pactada. No en balde el director de Energía de la CNMC, Fernando Hernández Jiménez-Casquet, ha pedido ahora al Ministerio de Economía una prórroga hasta enero para trasladarse a Tokio como responsable de la oficina comercial de España, cargo que le fue adjudicado por el Gobierno a solicitud propia el pasado mes de marzo.

Fernández Hernández es el alma mater de las circulares de la discordia y su papel se considera esencial para evitar una confrontación legal con el sector gasista. El jefe del área energética de la CNMC ha sido determinante estos años atrás a la hora de apretar las clavijas a las empresas y ahora es el más indicado para aflojar la tuerca antes de que se pase definitivamente de rosca. La posibilidad de modificar el recorte de la retribución no parece factible en términos absolutos, pero eso no impide graduar su aplicación de manera que el ‘castigo’ se amortigüe durante un mayor espacio de tiempo sin dañar en exceso a corto plazo las cuentas de resultados de las empresas.

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