En España

Nespresso sufre una escasez de cápsulas tras el 'frenazo' de tres fábricas suizas

La cadena, que ha empezado a reabrir sus puntos de venta en nuestro país, ha tenido que disminuir su capacidad de producción por las medidas de prevención sanitaria.

Las cápsulas Nespresso originales
Nespresso, sin decenas de cápsulas en España tras el parón de 3 fábricas suizas.
Nespresso

Una de las grandes ventajas de Nespresso es que, gracias a su consolidado canal online, durante el confinamiento ha podido seguir vendiendo sus famosas cápsulas a los clientes de sus máquinas caseras de café, a pesar de cierre total de sus puntos de venta. Sin embargo, en las últimas semanas la cadena misteriosamente ha dejado de suministrar a través de su web muchos de sus sabores estrella en España, como el Ristretto Descafeinatto, el Caramel Crème Brûlée, el Vanilla Éclair o el Fortissio Lungo, entre otros. La razón de este desabastecimiento temporal es que las tres fábricas que surten a España, situadas en Suiza, se han visto obligadas a disminuir su capacidad de producción por las medidas de prevención sanitaria adoptadas durante la crisis.

"Ante la situación sobrevenida por la pandemia, hemos tenido que tomar todas las medidas preventivas necesarias de distanciamiento e higiene en nuestras fábricas para garantizar la salud y la seguridad de nuestros empleados. Esto ha provocado cambios en la forma de trabajo en nuestra producción, lo que implica que algunas de nuestras variedades no estén disponibles por el momento", señalan fuentes de la compañía, que inciden en que "la prioridad ha sido garantizar y proteger la salud de nuestros empleados en las fábricas".

Nespresso no cuenta con centros de producción en España; sin embargo, distribuye en nuestro país desde tres fábricas situadas en Suiza: una en Avenches, otra en Orbe y una última en Romont. Todas ellas, como en la mayoría de los países afectados por el coronavirus, se han visto obligadas a modificar su esquema habitual de trabajo para adaptarse a la normativa sanitaria de contingencia implementada en el sector de la alimentación. Y, según fuentes de la compañía, ese el único motivo de la escasez temporal de variedades de cápsulas, ya que "no se ha aplicado ERTE [o medida análoga] en ninguno de estos centros de trabajo" en Suiza y, por lo tanto, no se puede achacar a falta de mano de obra.

A la espera de solventar este incidente puntual, Nespresso continúa su particular desescalada en España y "siguiendo las indicaciones de las autoridades sanitarias, estamos reabriendo nuestros puntos de venta de manera progresiva en función de la fase de desescalada de cada zona". A día de hoy, la compañía ya ha reabierto 55 puntos de venta, "cumpliendo con todas las medidas necesarias para garantizar la salud de los empleados y consumidores. A partir del próximo lunes 8, con el cambio de fase en algunas zonas, se abrirán otros 16 puntos de venta más, alcanzando la práctica totalidad de los puntos habitualmente disponibles".

Riesgo de escasez mundial de café

Al margen del caso de Nespresso, lo cierto es que la crisis del coronavirus ha aflorado un problema inesperado: el riesgo de escasez mundial del café. Especialmente, debido a la paralización de la actividad en los campos de cultivo por las medidas de confinamiento adoptadas en todo el globo. De hecho, el avance de la pandemia por el cono sur -debido a que allí están a punto de empezar su invierno, época más propensa para la enfermedad- ha disparado todas las alarmas, ya que potencias productoras de café en Sudamérica, como Brasil o Colombia, podrían reducir mucho su capacidad por la falta de mano de obra.

Una realidad de la que ya advertía 'Bloomberg' hace mes y medio: "Se pronostica que la producción de café no alcanzará la demanda este año, y esa diferencia se llenará con las reservas sobrantes de las cosechas anteriores. La amenaza de escasez de mano de obra significa que el pequeño superávit que se esperaba para la próxima temporada podría verse reducido o desaparecer. Mientras tanto, el 'stock' existente se agotó en el mismo momento en que el virus desató una oleada de compras compulsivas en las tiendas".

En este sentido, Nespresso tampoco es ajena a esta situación, por lo que desde el inicio de la crisis su estrategia pasó por invertir en los productores en origen para no paralizar la producción: "Como parte de nuestro Programa AAA Sustainable Quality, trabajamos con más de 110.000 caficultores en las regiones productoras de café de todo el mundo, estableciendo relaciones directas y a largo plazo con ellos a través de una red de 400 agrónomos de Nespresso. Así, estamos en una posición única para apoyar a las comunidades cafeteras. Nuestro equipo de agrónomos se mantiene en contacto con los agricultores para proporcionarles asesoramiento y apoyo para reducir al mínimo los riesgos de propagación del virus".

Desde la compañía, además, apuntan que "para ayudar a los caficultores, hemos elaborado manuales específicos e instrucciones concretas sobre cómo evitar la contaminación mediante medidas de higiene, evitando las reuniones de personas y respetando el distanciamiento social durante las cosechas. Por ejemplo, en Brasil estamos convirtiendo estos manuales en cortes de radio que se emiten en las emisoras más importantes de las regiones cafeteras para asegurar que el mensaje llegue a todas las zonas rurales. Sabemos que hay muchas situaciones diferentes y, por lo tanto, necesidades diferentes en estas regiones. Por eso hemos creado un fondo de contingencia para intervenciones específicas como facilitar pruebas de diagnóstico, kits de higiene y provisiones de alimentos".

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