2021, el año de las operaciones

La ola de fusiones en las telecos agitará el mercado con Másmóvil en el centro

Tras la OPA sobre el cuarto operador, se esperan movimientos para reducir el campo de juego español especialmente competido por la irrupción de Virgin y el ascenso de Digi.

El fondo Polygon no acepta el precio y lanza una contienda judicial en la opa de Másmóvil
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L.I.

El año 2021 está llamado a ser el de las fusiones en el sector de las telecos. Más de un lustro después de la primera oleada, en la que las operadoras ONO y Jazztel cambiaron de manos, todas las señales apuntan a que habrá movimiento. La compra de Másmóvil por los tres fondos de inversión KKR, Cinven y Providence es el pistoletazo de salida. Los nuevos dueños del cuarto operador ya han advertido: habrá crecimiento con compras en el futuro. Pero el grupo dirigido por Meinrad Spenger no está solo. La irrupción de Virgin Telco, la marca nacional de Euskaltel, y el ascenso de la rumana Digi ha calentado el mercado, con niveles récord de ‘infidelidad’ de los clientes.

Desde hace varios años, los primeros ejecutivos de las principales operadoras han alzado la voz para defender la necesidad de una consolidación en el mercado español. Desde que en el año 2016 se formara el grupo Másmóvil, tras las compras de las operadoras Yoigo y Pepehone, la competencia en el mercado se ha calentado de manera importante. Ante esto, los directivos siguen señalando el camino. “Orange se mostraría favorable a cualquier consolidación que pueda contribuir a que el mercado sea más racional”, apuntaba en octubre el nuevo consejero delegado de Orange España, Jean François Fallacher. En verano, el presidente de Telefónica, José María Álvarez-Pallete, también hizo lo propio: “Las estrellas se están alineando para la consolidación".

Después de varios años señalando este camino de la consolidación, llegó 2020 y con él la pandemia global del coronavirus. Ésta sacudió todos los negocios, aunque el de las telecomunicaciones vivió una auténtica reválida ante la importancia de las redes. Su estallido tumbó los planes iniciales de OPA sobre Másmóvil de los tres grandes fondos de inversión internacionales, liderados por KKR. Unos meses después, y pese a las dudas sobre los efectos económicos, las gestoras formalizaron su oferta tras una renegociación. Casi 3.000 millones por el cuarto operador para excluirlo del Ibex 35 y contar con una pieza clave en la consolidación del mercado, no sólo en España sino también en Europa.

Tras el 'impasse' vivido durante los primeros meses de la Covid-19, y con Másmóvil en la recta final de su venta, el mercado demostró que la fuerte competencia está para quedarse. En septiembre, según los últimos datos que ha hecho públicos la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), los cambios de operador se volvieron a disparar alcanzando un nuevo récord: 749.000 probabilidades móviles. Hay que recordar que ese nivel está significativamente por encima del que se daba en el mercado en el año 2014 y 2015. Este 'calentón' del mercado castiga a la cuenta de resultados de las compañías, por el esfuerzo comercial que supone -la captación suele hacerse a base de descuentos en el precio- y por los costes asociados a las transferencias de los clientes.

Fondos que buscan maximizar

En ese contexto, el movimiento de Másmóvil se ha interpretado como un pistoletazo de salida. Los nuevos dueños del cuarto operador ya avisaron en la presentación del folleto de OPA hace varios meses. Se comprometían a apoyar la estrategia de crecimiento "y explorar productivamente oportunidades de adquisición de activos y consolidación en el mercado". Y advertían de que contaban con fondos de capital adicionales "necesarios para apoyar dicho crecimiento orgánico e inorgánico". Preparaban, por tanto, la chequera ante esta nueva oleada. Ante posibles operaciones vinculadas con Vodafone, el consejero delegado trató de despejar las dudas ante la plantilla y ante los periodistas: "No se va a hacer nada, no se piensa en un trading para nada; ni el management, ni accionistas de la compañía buscan una venta [a corto plazo]".

KKR y sus socios no han querido comprar Másmóvil para mantenerse al margen. Buscan maximizar los 3.000 millones de euros que han pagado por el operador. Como cualquier fondo de capital riesgo, buscan salir con la máxima plusvalía posible. Se da la circunstancia que en el quinto operador español, Euskaltel, también hay un fondo que persigue también rentabilizar su participación. El británico Zegona, formado por dos exdirectivos de Virgin (hoy en proceso de fusión con Telefónica en Reino Unido), se convirtió en accionista de la operadora vasca en el año 2017, cuando le vendió Telecable y recibió como pago principal sus títulos. El canje se hizo a 9,5 euros. Hoy la cotización se acerca a ese nivel, tras años muy abajo, ante la expectativa precisamente del baile de fusiones.

Por si fuera poco se ha sumado al festín un invitado inesperado hace años. La rumana Digi ha ido ganando enteros en el mercado, con su oferta convergente de fibra y móvil 'low cost', gracias al acuerdo mayorista regulado firmado con Telefónica. De manera sistemática ha sido, junto a Másmóvil, la gran beneficiada de las portabilidades netas de los últimos trimestres. La compañía, cotizada en el mercado bursátil del país, se ha mantenido al margen de cualquier operación corporativa. Al menos, hasta ahora. Y, según confirman varias fuentes del mercado consultadas, mientras siga en fase de crecimiento rápido (hasta septiembre ha logrado 200 millones de ingresos), la compañía no buscará de manera proactiva una venta. En caso de que ésta se produjera, no sería una excepción. En España, la propia Másmóvil compró los activos españoles de la multinacional Lycamobile, muy potente en el segmento del prepago.

El papel de las tres grandes

Esos son los aspirantes. Y luego se encuentran las tres grandes operadoras, que se reparten la mayor parte del mercado: Telefónica, Orange y Vodafone. Las tres han visto dañado su negocio y sus márgenes por esta batalla por el 'low cost' y de captación de nuevos clientes. Las cuentas de resultados se han visto impactadas, con ingresos estancados o claramente a la baja. ¿Qué papel van a jugar? El antiguo monopolio, presidido en España por Emilio Gayo, no podrá mover ficha por su posición de dominio. Los otros dos están llamados a tener un papel activo, mediante adquisiciones o fusiones. Ya en el pasado lo hicieron con las compras de ONO, por 7.200 millones, y Jazztel, por más de 3.500 millones.

¿Qué dicen los analistas ante esta potencial consolidación? La mayoría apuesta por una reducción de competidores en los próximos trimestres. Y también las agencias de calificación se suman a esa opinión. Moody´s entiende que si hay operaciones serán con el año 2021 más avanzado y defiende que una fusión entre Vodafone y Másmóvil "podría tener sentido" por las importantes sinergias que generaría. Pero mete en la ecuación a todos, incluido Orange, especialmente castigado por el incremento de competencia. Esto es sólo a nivel español, pero también los observadores del mercado apuntan a una posible reducción en el continente europeo. Y ahí Telefónica tendría algo más que decir.

Todos estos movimientos tienen una espada de Damocles: las autoridades de la competencia. Tanto en Bruselas, como en la CNMC española, siempre se ha defendido la idoneidad de que existan al menos cuatro operadores en cada uno de los mercados. Y en el caso del organismo europeo también ha sido contrario a las uniones entre compañías de diferentes países. Sin embargo, la sentencia del Tribunal General de la UE que tumbó el rechazo de la venta de O2 a Hutchison de 2016 ha sido interpretada como un argumento más en favor de la consolidación. Ahora, tras un año 2020 marcado por la pandemia, el baile está a punto de comenzar.

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