Miércoles, 23.10.2019 - 08:14 h
Así es su estrategia

El órdago de Zegona para colocar en el mapa a Euskaltel de cara a una venta

Los británicos ya tienen a su 'peón' al frente de la operadora y busca lanzar su agresivo plan de expansión para tratar de rentabilizar su inversión.

José Miguel García CEO Euskaltel
La irrupción de García como CEO de Euskaltel marca un antes y un después. / Euskaltel

Mayo de 2017. El fondo británico Zegona, fundado por dos exjefes de operadora Virgin Media, 'colocaba' la operadora asturiana Telecable. El comprador: Euskaltel. Lo hacía por una parte pequeña en dinero efectivo y buena parte en acciones. Éstas se suscribieron a 9,5 euros. Hoy, dos años después, esos títulos apenas se acercan a 7,8 euros. Necesitan rentabilizar su inversión. Y el plan de expansión es su gran apuesta ante un posible escenario de consolidación y ventas.

El primer movimiento acaba de ser completado. Zegona ha irrumpido definitivamente como máximo accionista, tras superar a Kutxabank que ha ido vendido diferentes paquetes de títulos pasando del 21,3% al 19,8% actual. El bastión vasco ha dado su brazo a torcer, al menos por ahora. Diferentes fuentes del mercado consultadas aseguran que podría representar un cambio de estrategia para dejar hacer a los británicos en su intento por hacer más atractiva Euskaltel como quinto operador nacional.

En ese asalto el último paso se ha producido esta misma semana. Francisco Arteche, hombre de confianza de Kutxabank que fue fichado tras una década en Microsoft, ha dejado su puesto como consejero delegado de la operadora vasca. ¿Quién lo sustituye? José Miguel García. Se trata del que fuera consejero delegado de Jazztel entre 2006 y 2015, años en los que la operadora floreció hasta ser vendida a Orange por más de 3.300 millones de euros.

Su llegada no es baladí. Por su prestigio en el sector de las telecomunicaciones en España (llegó a ser el directivo mejor pagado del Ibex en 2013, con un bonus de más de 14 millones de euros) y por el mensaje que lanza sobre la estrategia de Euskaltel. El propio consejo de administración lo dejaba claro en la comunicación oficial del nombramiento: "Llega el momento de imprimir velocidad e intensidad a la estrategia de sostenibilidad, crecimiento y creación de valor que se ha marcado el grupo". Varios analistas consultados explican que el objetivo es presentarlo al mercado como un particular 'mesías' que viene a acelerar la expansión.

Es ese el siguiente paso que quiere dar Zegona -y que debe tener el beneplácito de otros accionistas clave, como Corporación Alba-. Busca lanzar un proyecto de expansión mucho más acelerado que el actual. Hoy está presente, además de sus mercados tradicionales (País Vasco, Galicia y Asturias), en Cataluña y Navarra y busca crecer en Cantabria y La Rioja. Y ya alcanzó un acuerdo con el gigante de la distribución Mediamarkt para conseguir más capilaridad. Pero el esfuerzo ha sido muy tímido.

Los británicos quieren mejorar las cifras de negocio fuera del Norte de España. Y quieren acelerar. Se ha especulado con la idea de que utilicen la marca Virgin para expandirse por toda España a mayor velocidad. No en vano, los inversores del fondo querrán un retorno a una inversión que arrancó en el año 2015 con la compra de Telecable. Entre esos accionistas se encuentran el fondo Marwyn (25%), el grupo inversor estadounidense Invesco (17%); Fidely (10%); la gestora Capital Research Global (7,8%) o Axa (6,8%).

La prueba de fuego va a ser, según los analistas, el resultado de esta primera (y tibia) expansión. En 2018 alcanzó los 800.000 euros de ingresos fuera de las zonas 'tradicionales'. El objetivo era alcanzar los 30.000 clientes a finales de este año con unos ingresos muy discretos de 10 millones de euros.

Mientras se ven los primeros resultados de esa expansión, la compañía tiene un reto enorme: cómo estructurar esa expansión con una fuerte deuda financiera. Tiene un pasivo neto que se sitúa por encima de la barrera de los 1.500 millones euros, es decir, 4,5 veces su resultado bruto (Ebitda), uno de los niveles más altos entre los competidores. Y además dentro de esa deuda tiene operaciones y préstamos, según explican diversas fuentes de mercado, con 'covenants' (un compromiso para garantizar el pago a las entidades) que sitúan el límite de ese ratio en el nivel actual.

El otro gran reto es convencer a los operadores para que le 'presten' su fibra y convertirlo en un operador convergente puro a nivel nacional. Hasta ahora el acuerdo lo tiene con Orange y puede llegar hasta 10 millones de hogares. Pero queda por ver si una fuerte expansión implica cambios en las condiciones para acceder a esa infraestructura (y por tanto más coste y menos márgenes comerciales).

Competidores, analistas y otras fuentes del mercado confirman que será complicado que se convierta en un quinto operador fuerte. Zegona entiende que es la única manera de ponerla a punto ante un posible escenario de consolidación y nuevas compras. Mientras tanto, sigue dando pasos en su plan... con las acciones casi un 20% por debajo del precio al que se suscribieron sus títulos.

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