Miércoles, 22.05.2019 - 08:45 h
Tras una retasación de los activos

Pelotazo de Blackstone con el ladrillo del Popular: se anota 522 millones en un año

Quasar, participada al 51% por por el fondo norteamericano y al 49% por Santander,  registró un beneficio contable de 1.023 millones en 2018.

Sede de Blackstone.
Pelotazo de Blackstone con el ladrillo del Popular: se anota 522 millones en un año. / EFE

Blackstone, el mayor fondo de inversión privado del mundo, está frotándose las manos tras haber adquirido el ladrillo de Banco Popular. Y es que la compañía norteamericana ha conseguido anotarse un beneficio de 522 millones de euros durante el primer año de actividad de Quasar, la sociedad constituida en marzo del pasado año junto a Banco Santander y en la que el fondo ostenta una participación mayoritaria.

Ha sido a Quasar donde se han transferido los más de 30.000 millones de euros en activos inmobiliarios de Popular y, según consta en la memoria anual del grupo que preside Ana Botín, la sociedad registró un beneficio neto de 1.023 millones de euros en 2018. Al fondo de inversión le corresponden los 522 millones ya mencionados, pues controla el 51% de la compañía, mientras que los 501 millones restantes pertenecen a Santander por su participación del 49%.

Estas ganancias, en cualquier caso, no se pueden atribuir a la actividad inmobiliaria de la sociedad, sino que se deben a ‘non-cash collections’. Es decir, se corresponden con una retasación de los activos realizada tras la constitución de Quasar que ha resultado ser muy superior a la que se hizo en el momento de la compraventa.

Nada más adquirir Banco Popular en el verano de 2017, Santander acordó la venta de su ladrillo –activos adjudicados, préstamos morosos y el ‘servicer’ Aliseda, entre otros- a una sociedad conjunta con Blackstone con el objetivo de eliminar este riesgo inmobiliario de su balance. A cambio, el fondo norteamericano pagaría al banco 5.100 millones de euros por su 51% en esta compañía, precio que implica un descuento del 70% sobre el nominal de los activos.

La operación no se formalizó hasta el pasado marzo, cuando se constituyó Quasar tras haber recibido todas las autorizaciones regulatorias pertinentes. Es entonces cuando se produjo el traspaso efectivo de los activos, que tuvieron que tasarse de nuevo para incorporarlos al balance de la nueva sociedad.

Retasación de los activos

Según fuentes financieras, estos trabajos de retasación corrieron a cargo de Colliers -una de las firmas líderes a nivel global en el asesoramiento inmobiliario- y permitieron a Quasar contabilizar un beneficio contable superior a 1.000 millones de euros apenas nueve meses después de su constitución. En la revisión de los contratos transferidos a Quasar también participaron otros expertos independientes, como KPMG o Axis Corporate, entre otros.

Blackstone aterrizó en España en 2013 cuando se hizo con algo más de 1.800 viviendas protegidas que compró al Ayuntamiento de Madrid, bajo el mandato de Ana Botella, a cambio de 130 millones de euros. Desde entonces, ha invertido en España más de 20.000 millones de euros y, hasta el momento, no ha perdido fuelle. Es más, el año pasado invirtió la friolera de 5.420 millones de euros en el país, casi el 30% de la inversión total realizada en el mercado inmobiliario nacional y ya empieza a recoger los frutos.

En el caso de Santander, a pesar haber aflorado beneficios de 501 millones gracias a Quasar, su negocio inmobiliario contabilizó pérdidas por 242 millones de euros en 2018, números rojos que, no obstante, son menores a los registrados un año antes. A pesar de que la gran operación inmobiliaria la realizó en 2017 con los activos de Popular, el año pasado continuó con el desagüe y vendió una cartera de 35.700 inmuebles a Cerberus por un importe 1.535 millones de euros, atendiendo así los requerimientos del Banco de España, que sigue presionando a las entidades para que rebajen todavía más los activos tóxicos que tienen en balance.

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