Domingo, 15.09.2019 - 04:46 h
Terminar con el contrabando de gasolina

Pemex, Repsol, BP sufren en México por la decisión de acabar con el 'huachicoleo'

El nuevo Gobierno de Andrés Manuel López Obrador trata de frenar el 'robo' de crudo que ha costado al Estado hasta 3.100 millones de euros al año. 

Gasolinera de Repsol en México
Repsol es una de las compañías a las que ha afectado las medidas de López Obrador para acabar con el contrabando de gasolina. / Repsol

"Había que actuar, porque había que dejar de manifiesto que no se puede tolerar el robo. Había que mandar este mensaje claro", el nuevo presidente de México, Andrés Manuel López Obrador (conocido como AMLO) justificaba así este martes, en su primera entrevista desde que llegó al cargo, su decisión de poner freno al contrabando de gasolina.

Se trata del 'plan de choque' contra la práctica conocida como 'huachicoleo' que ha tenido una derivada directa: dejar un buen número de estaciones de servicio sin gasolina, lo que ha afectado a las grandes petroleras presentes en México, como BP y Repsol. Sin embargo, la más afectada es Pemex, la sociedad estatal que, curiosamente, es la que más ha sufrido esta práctica ilegal.

"No hubo improvisación, teníamos que hacerlo y yo espero que se resuelva bien y que salgamos adelante", justificaba el presidente del país azteca. Se le achaca improvisación y prisas al poner en marcha un plan con el que 'ha cerrado el grifo' a las vías de suministro tradicionales desde las refinerías, denominadas ductos. Ha sustituido este modo de abastecimiento por camiones cisterna, lo que ha reducido significativamente la capacidad de suministro de las gasolineras. "Que no haya pánico, que actuemos con racionalidad y que se entienda que es en beneficio de todos", reclamó AMLO en la entrevista a 'El Financiero'.

Acabar con el 'huachicoleo' fue una de sus primeras decisiones tras su llegada al Ejecutivo el pasado 1 de diciembre. Anunció un cambio de legislación para permitir prisión sin fianza para todos aquellos que roben o distribuyan combustible al margen de las vías legales. Una decisión que, más allá de detener un práctica ilegal, aspira a frenar el coste que este contrabando tiene para el Estado, que Andrés Manuel López Obrador calculó ente 50.000 y 70.000 millones de pesos anuales, el equivalente a entre 2.255 y 3.160 millones de euros. Cifra que AMLO comparó con el coste que tiene, cada año, para la Sanidad mexicana el tratamiento de 12 millones de diabéticos.

Problema puntual para Repsol

La reducción del suministro ha afectado a gasolineras de las principales ciudades (México DF, Guadalajara, Guanajuato...) y a los grandes operadores, entre ellos, BP, ExxonMobil o Repsol, aunque en el caso de la petrolera española fue un caso puntual, en sólo una de las 170 gasolineras que tiene en el conjunto del país y que se resolvió en unas horas, según indican fuentes de la compañía.

El cambio en el modelo de abastecimiento de las gasolineras no tiene visos de solucionar la falta de combustible de forma rápida, pero el sector coincide en que había que tomar medidas.  Y también va a tener un coste adicional para el Estado porque reforzar la seguridad de las instalaciones de Pemex, sus refinerías y sus centros de almacenamiento, ha conllevado el despliegue de cerca de 4.000 militares

Repsol es una compañía joven en el negocio de las gasolineras de México. Aprovechando la liberalización del sector, desembarcó en esta actividad en marzo de 2018 y alcanzó el centenar de estaciones de servicio en seis meses. Su objetivo: llegar al millar e invertir cerca de 400 millones de euros en cinco años. No es el único negocio en el que está. La petrolera española cuanta allí con seis bloques de exploración de hidrocarburos. También es uno de sus principales mercados en el segmento de los lubricantes. Sin embargo, en su último informe anual, el de 2017, no desvela cuánto aporta este país a sus cuentas. 

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