Sus ventas cayeron a la mitad

Inditex se tiñe de rojo: se encienden las alarmas en el Ibex... y en la economía

El gigante textil, que no logró en el primer trimestre de 2020 beneficios por primera vez desde que saltó al parqué en 2001, supone un contundente aviso a navegantes.

Tienda de la cadena Zara, buque insignia de Inditex.
La entrada en pérdidas de Inditex marca el termómetro al rojo vivo del Ibex.
EFE

El 24 de mayo de 2001, la cafeterías de toda España amanecieron entre la amarga resaca del penalti fallado por Mauricio Pellegino ante el Bayern la noche anterior y el 'milagro de Zara' en el Ibex 35, donde Inditex daba el salto al parqué tras haber conquistado los mercados de medio mundo. Un estreno en el que su cotización creció un 22,45%, su capitalización bursátil se elevó hasta los 11.178 millones de euros y que marcó el inicio de lo que hoy es el segundo mayor emporio textil del mundo, presentando beneficios año tras año... hasta este miércoles: por primera vez desde que opera en Bolsa, la empresa gallega ha registrado pérdidas por valor de 409 millones de euros a causa de la crisis del coronavirus, un contundente aviso a navegantes en los albores de la 'nueva normalidad'. Y de la recesión.

En estas dos décadas, Inditex se ha convertido en uno de los mayores baluartes de la marca España, con más de 7.000 tiendas repartidas por 202 mercados en todo el mundo, multiplicando por ocho su capitalización bursátil y logrando disparar sus beneficios hasta los 3.639 millones de euros en 2019. Unas cifras de negocio que han situado a la compañía de Amancio Ortega como una de las más rentables no solo de España, sino del mundo.

Evolución bursátil de Inditex.
Evolución bursátil de Inditex.
Nerea de Bilbao

Por eso, el traspiés es significativo tanto para Inditex, que ha visto con impotencia cómo sus ventas se reducían a la mitad por el cierre de las tiendas físicas, como para el resto del selectivo español que aún no ha presentado sus cuentas del primer trimestre. Es más, también lo es para la sociedad española, que aguarda mordiéndose las uñas otra crisis económica cuando apenas acababa de sacar la cabeza de la anterior.Y, conforme pasan las semanas, los nubarrones ya se tornan tormenta: este mismo miércoles, la OCDE pronosticaba una caída de hasta el 14,4% del PIB para la economía española, porcentaje que el Banco de España elevaba hasta el 15% también esta semana.

En el parqué, el temor se extiende porque Inditex es el reflejo del mayor éxito empresarial de este siglo: si ni siquiera ella se libra de los efectos de la crisis, ¿qué pasará con el resto? En especial, porque no todas las empresas que cotizan en el Ibex disponen de la tranquilizadora caja de la matriz de Zara, que a pesar de la crisis se mantiene en 5.752 millones de euros, frente a los 6.660 de hace un año, lo que le ha permitido evitar el cierre de negocios o la aplicación de un ERTE a su plantilla. Pero también porque pocas compañías pueden aferrarse a un creciente negocio online como el de Inditex, que creció en el primer trimestre un 50%, amortiguando la debacle.

Solo el online puede salvar al textil

De ahí que el plan de transformación digital a medio plazo se haya convertido en el estandarte con el que Inditex pretende abanderar su recuperación, tal y como explica la compañía, que reconoce que el impulso de la venta online podría estar cerca de agotarse en la 'nueva normalidad'. Y cita un dato concreto: entre el 2 y el 8 de junio, la venta en tienda y online a tipo de cambio constante siguió decreciendo un 34%, y en aquellos mercados en que las tiendas estaban plenamente abiertas la venta bajó un 16%. Es decir, que ni siquiera la reapertura del 78% de su superficie de venta ha logrado frenar las pérdidas.

Al mismo tiempo, crece la incertidumbre respecto al futuro inmediato de Inditex, que trata de recuperar el tiempo en sus tiendas tras tres meses de cierre forzado entre extremas medidas de prevención y aforos limitados. Por eso, los eventuales resultados del segundo trimestre son una incógnita: solo un crecimiento sostenido del canal online podría mantener el nivel de ventas de la compañía. En este sentido, los inversores parecen optimistas: este miércoles, mientras al Ibex 35 le entraban las dudas tras el mazazo del empeoramiento de perspectivas arrojadas por la OCDE, Inditex lideraba el verde en la sesión, con una cotización  que subía por encima del 2%.

Esta digitalización acelerada por la crisis también se evidencia en la hoja de ruta anunciada por Inditex, en la que se incluye la absorción de entre 1.000 y 1.200 tiendas en 2020 y 2021, de las que entre 250 y 300 están ubicadas en España, según ha informado este miércoles la compañía. Al mismo tiempo, la compañía ha decidido provisionar 308 millones de euros para la ejecución del plan de impulso a online y actualización de tiendas; una apuesta decidida por su canal digital y por la implementación de procesos como el novedoso sistema RFID de trazabilidad de producto, con el que el etiquetado se puede leer por radiofrecuencia, sin necesidad de explorar uno a uno cada artículo.

El problema es que Inditex, que espera que las ventas online alcancen más del 25% de las ventas totales en 2022, sí tiene capacidad operativa para acelerar un proceso de transformación digital de esta magnitud. Pero no todas las empresas pueden permitírselo: si la matriz de Zara se dejaba la mitad de las ventas durante la crisis, el desplome de facturación en el sector textil era del 90%. Un reciente estudio de Boston Consulting Group estima una caída de ventas cercana a los 7.000 millones de euros a lo largo de 2020; un varapalo similar al acumulado en los siete años que duró la anterior crisis. Ahora, deben encajarlo de golpe, en apenas nueve meses. Las 'crisis relámpago' apenas dejan supervivientes.

Mostrar comentarios