Falleció ayer en Estepona

Pérez Flores, el fundador de La Zagaleta que puso a los ricos rumbo a Benahavís

El creador de la urbanización más lujosa y segura de Europa ha fallecido sin ver cómo su compañía desembarcaba en Cádiz pero tras haber creado de la nada una firma única.

Pedro Jaén
Enrique Pérez Flores, fundador de La Zagaleta.
Pedro Jaén.

A Enrique Pérez Flores le gustaba señalar con el dedo el Peñón de Gibraltar desde la loma de su mansión malagueña de Benahavís y contar a sus interlocutores la ruta que hacía en barcaza desde la costa para vender el vino que elaboraba su familia en 'La Roca' británica. Desde muy pequeño, el banquero y empresario que fundó la urbanización 'fortín' más lujosa de Europa, La Zagaleta, tuvo claro el poderío del cliente internacional.

Pérez Flores, que falleció ayer a los 97 años de edad en Estepona (Málaga), había nacido en 1923 en Moguer (Huelva), pero emigró con su madre a Sevilla después de enviudar ésta. Allí estudió la carrera de Derecho y se sacó las oposiciones a Inspector de Aduanas en La Línea de la Concepción (Cádiz) porque, por aquel entonces, buscaba la seguridad de un sueldo fijo. Muchos años después, solía recordar con orgullo que había trabajado con cinco gobernadores del Banco de España y que abrió en Zúrich en 1986, por indicación de su mentor, Rafael Martínez Cortiña, la oficina del Banco Exterior, el primer banco español en Suiza, país en el que nacieron cuatro de sus nueve hijos -a menudo se quejaba de que solo uno de ellos mantenía su residencia en el país helvético-.

Fue tras jubilarse del Banco Exterior (les gustaba mostrar el reloj de oro con el que le obsequiaron tras su marcha) cuando gestó la idea de poner a los ricos de medio mundo rumbo a Benahavís. Tenía 60 años y su talento para los negocios no había llegado a su cenit. Había mantenido su vinculo con la Costa del Sol al comprar en los años 70 una casa en la urbanización Las Lomas, del Marbella Club, donde descubrió el potencial del alto standing. Era íntimo del príncipe Alfonso de Hohenlohe y supo promover que no pocas fortunas saudíes convirtieran a Marbella en su oasis vacacional.

En 1990 adquirió junto un grupo de inversores los terrenos de las montañas de Benahavís para construir La Zagaleta. Era un entorno único, situado en la antigua finca del multimillonario saudí Adnan Khashoggi, que un grupo de bancos le había embargado por impago de deudas. El National Commercial Bank of Jedah, de Arabia Saudí, había ejecutado el embargo de la finca ‘Al Baraka’, antigua residencia del empresario y traficante de armas. Pérez Flores convenció a un puñado de amigos, muchos de ellos suizos, para hacerse con la propiedad.

'Al Baraka' es un vocablo árabe que significa "suerte providencial". Pero en el triunfo de La Zagaleta como paradigma del 'alto standing' han influido más factores que la fortuna. El plan inicial era levantar 3.000 viviendas, pero Pérez Flores planteó una urbanización de apenas 420 casas con una baja densidad de población. Un proyecto visionario y audaz que, bajo su dirección, se consolidó como la urbanización más lujosa y exclusiva de Europa, que incluso llegó a cotizar en el cantón de Zúrich. El complejo lúdico-residencial fue posible gracias a la experiencia bancaria e inmobiliaria acumulada de quien fue presidente, por ejemplo, de la compañía mallorquina Costa de la Calma.

Pérez Flores creó un oasis blindado para ricos en el que nadie sabe quién entra o sale de su helipuerto. Para poder vivir allí, la inversión debe representar un 10% de su fortuna. Mantener la residencia suele tener un coste de unos 70.000 euros anuales. Sus ilustres habitantes no se conocerán jamás aunque se sabe que, además del exalcalde de Moscú, Hans Snook, fundador y ex consejero delegado de Orange Telecom, allí reside Santiago Foncillas, miembro del consejo internacional del Banco Santander; David Heisselmeir, el empresario danés autor de best-sellers de negocios; y el extesorero del partido conservador británico Lord Stanley Fink.

Pérez Flores trabajó hasta el último momento, tanto en las oficinas malagueñas como en la central en Zúrich, Suiza. No vio cumplido su sueño de ver cómo el concepto de La Zagaleta se instalaba en Cádiz, ya que la compañía estaba a punto de empezar a construir en las 200 hectáreas de Valderrama 2, en Castellar de la Frontera, junto a Sotogrande.

En enero de 2016, La Zagaleta anunció el acuerdo de adquisición del Grupo Valderrama que, además del famoso campo de golf homónimo (que posteriormente La Zagaleta vendió a los socios del Real Club Valderrama), era propietario de un suelo urbano de 220 hectáreas en el municipio gaditano de Castellar, junto a Sotogrande. El objetivo de la compañía era promover allí una urbanización con 200 viviendas, con entre 2.000 y 3.000 m2 de parcela, varios campos de golf y un hotel con 120 habitaciones, todo bajo el estándar de calidad de La Zagaleta. Un nuevo planeta para millonarios ‘millenials’ bajo la marca de exclusividad de la casa, también con la premisa de la baja densidad poblacional.

En 2020 el proyecto será aún más ambicioso: incorporará las últimas demandas en construcción, sostenibilidad y domótica y contará con 100 hectáreas adicionales que La Zagaleta está trabajando para incorporar. Su presidente de honor no podrá verlo ya. La primera modificación puntual del plan parcial ya ha sido aprobada y está pendiente de lograr luz verde a la declaración de usos. Enrique Pérez Flores falleció sin ver materializado el desembarco de su compañía en la provincia vecina pero tras haber creado de la nada un sello único y una marca conocida en todo el mundo. Su hijo, Ignacio Pérez Díaz, es actualmente el presidente ejecutivo de la compañía.

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