Sábado, 15.12.2018 - 06:15 h
Las petroleras se quejan por los impuestos

El precio de las gasolinas tardará meses en recoger el fuerte desplome del crudo

Competencia analiza la evolución de los precios y de las cotizaciones del petróleo pero descarta el efecto "cohete y plumas" en el mercado

Los precios de gasolinas y gasóleos bajan despacio.
Los precios de gasolinas y gasóleos bajan despacio.

El precio del petróleo ha caído en torno a un 30% desde principios de octubre. Tanto el petróleo tipo Brent, de referencia en Europa, como el West Texas, de EEUU, han roto soportes a la baja esta semana. Han caído por debajo de los 60 y los 50 dólares respectivamente. Gasolinas y gasóleos bajan más despacio, entre el 5,5% y el 6% en el mismo periodo. Lógicamente, todas las miradas se dirigen a las petroleras. Estas se  explican: el desplome del crudo tarda en llegar a los surtidores en torno a dos meses. Las bajadas, además, son más moderadas que las que registra la materia prima.

Es una cuestión de estructura de precios. La Asociación Española de Operadores de Productos Petrolíferos (AOP) detalla en su página web que los impuestos suponen un 51% del precio final de las gasolinas y un 46% del precio del gasóleo. Esa parte es fija, lo que limita las bajadas de precios en el surtidor que no solo dependen de la cotización internacional del crudo, si no también de la cotización del dólar frente al euro y los costes del transporte.

Todas las petroleras se quejan del elevado nivel de impuestos y todas destacan el escaso margen con el que operan en la distribución de carburantes, de apenas un 2%. Otra cosa muy distinta son los márgenes de refino. Para las compañías con más refinerías -Repsol y Cepsa- un petróleo barato y refinerías eficientes equivale a márgenes de beneficio crecientes. El negocio de refino supuso para Repsol entre enero y octubre más de la mitad de su beneficio -más de 1.100 millones-. Según la compañía, donde estimaba una ganancia de 6,8 dólares por barril de crudo refinado obtuvo 7,2 dólares.

Menos y más lento

Para el usuario de a pie, la sensación es siempre la misma: cuando baja mucho el petróleo, los carburantes bajan menos y más lentamente; pero cuando sube el crudo, los surtidores lo reflejan con rapidez. Los especialistas explican que se trata de una percepción subjetiva porque la evolución del precio del petróleo es mucho más volátil que la de los carburantes para vehículos. Y eso supone que en fases bajistas, el crudo cae mucho más que los carburantes, pero en las épocas alcistas sube menos.

La percepción de los consumidores puede ser subjetiva, pero no infundada. Los organismos supervisores se la toman en serio. La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) está atenta a la evolución de los precios. Fuentes del organismo confirman que en situaciones como la actual, con fuertes oscilaciones en los precios de la materia prima, la atención es extrema.

De momento, la supervisión de la CNMC no ha encontrado nada extraño o alarmante. Gráficamente, las fuentes consultadas aseguran que en esta ocasión "no hay ni cohetes ni plumas". La frase hace referencia a la polémica que se produjo en el verano del año 2012.

Velocidad de ajuste

Entonces, la Comisión Nacional de la Competencia (CNC), en su particular lenguaje denunció la "existencia de asimetrías positivas en la velocidad de ajuste de los precios minoristas antes de impuestos en respuesta a variaciones en los precios internacionales del carburante". El mismo organismo lo tradujo y calificó el fenómeno como de "cohetes y plumas", en referencia a la velocidad con la que subían las gasolinas cuando subía el petróleo y la lentitud con la que bajaban cuando la situación era la inversa.

Entonces, como ahora, los productores y distribuidores negaron el fenómeno. "Es erróneo comparar las variaciones porcentuales entre el coste del crudo o del carburante y el precio en el surtidor" sostienen las empresas agrupadas en AOP, "ya que los impuestos y otros costes minoran el porcentaje cuando se producen bajadas".

El debate en torno a los desajustes en los precios continuará porque pese a las últimas bajadas de precios en gasolinas, gasóleo y petróleo, los datos muestran carburantes más caros. En lo que va de año, el precio de las gasolinas se ha encarecido un 2,4% y el del gasóleo un 6,8%, según los datos del Boletín Petrolero de la UE. Las reuniones de este fin de semana del G20 y del 6 de diciembre de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) son claves para cerrar el año.

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