Las naves de Antequera, a subasta por Adif

Qué fue del Hyperloop: del frenazo de Virgin al impulso español de Zeleros

Se cumplen tres años desde el primer acuerdo de la estadounidense con Fomento sin que haya cristalizado. El Gobierno prepara la puesta en marcha de un centro de pruebas, con la empresa española a la cabeza.

Hyperloop
Hyperloop Virgin frenó mientras que la española Zeleros pisó el acelerador.
VIRGIR HYPERLLOP

Este verano se cumplen tres años desde que la multinacional estadounidense Virgin pusiera un pie en España para para instalar su primer centro de pruebas para el tren ‘ultrarrápido’ Hyperloop fuera de Estados Unidos en Antequera (Málaga). Tres años desde aquel protocolo firmado entre el Ministerio de Fomento y la compañía. Tres años en los que ésta ha dado un frenazo en seco, que ha obligado al Administrador de Infraestructuras Ferroviarias (Adif) a poner en alquiler las naves de 19.000 metros cuadrados que iba a ocupar el proyecto en Antequera (Málaga) ante la falta de movimiento. Y en los que la española Zeleros se ha convertido en la gran apuesta española, con el respaldo de Juan Roig, presidente de Mercadona, o de Red Eléctrica, compañía controlada por el Estado.

Los primeros contactos entre Virgin Hyperloop One y el Gobierno se produjeron en los primeros meses de 2018, tal y como avanzó La Información. Esto desembocó en el protocolo suscrito en agosto. El plan: crear un centro de pruebas aprovechando parte de las vías abandonadas del llamado ‘AVE andaluz’. La inversión prometida era de 430 millones de euros, pero supeditada a ayudas de 126 millones de euros. A partir de ahí, una serie de contactos iniciales para tener las instalaciones listas a lo largo del año 2020. Pero esos primeros movimientos se apagaron de repente. Luego llegó la pandemia. La compañía aseguraba a este medio hace ahora justo un año que no había recibido los fondos públicos necesarios y, por tanto, dejaba en suspenso el proyecto.

La compañía guarda silencio. Un portavoz oficial no ha hecho comentarios a preguntas de este periódico. Desde Adif admiten que mantuvieron “diversos contactos” para confirmar el interés de la multinacional. Pero, con el tiempo, constataron que la empresa “no materializaba el interés en desarrollar el proyecto que había manifestado en el protocolo”. Teniendo en cuenta, según explica un portavoz oficial, las manifestaciones de interés recibidas por otras empresas por utilizar las instalaciones de Antequera, dotadas con 19.000 metros cuadradas, el organismo público decidió sacarlas a subasta. El concurso público concluye el próximo mes de septiembre. La renta mínima anual es de 237.000 euros al año durante la primera década. El futuro arrendatario costeará y ejecutará las obras necesarias para el acondicionamiento. “Adif vino manteniendo con Virgin diversos contactos para confirmar el interés”, admiten.

La reacción de Antequera, que mantuvo varios encuentros con Virgin en la concepción del proyecto, no se hizo esperar. José Ramón Carmona, parlamentario andaluz y concejal de Logística del Ayuntamiento de la localidad, gobernada por el Partido Popular, salió hace un mes a la palestra para señalar como ‘culpable’ del frenazo a la empresa, sino al Gobierno de Pedro Sánchez. “Han dejado caer un proyecto de referencia internacional; ha sido por pura desafección y desinterés”, defendió, recordando que los primeros pasos del proyecto fueron ejecutados por el Gobierno popular de Rajoy antes de la moción de censura.

Zeleros acelera

Mientras todo esto sucedía, una compañía española nacida en Valencia aceleraba. Zeleros, fundada por cinco estudiantes de la Politécnica de Valencia como un proyecto universitario, ganaba enteros. Primero en el lado accionarial, con una mayor apuesta de Juan Roig, presidente de Mercadona, por la compañía y por la irrupción de dos socios industriales muy importantes tras la última ronda de 7 millones firmada en 2020: Altran, adquirida por Capgemini, y Red Eléctrica Española. En el caso de esta última, hay un añadido: el 20% del capital está en manos del Estado a través de la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (Sepi). “Es una inversión alineada con la transición energética y la electrificación de la sociedad”, aseguraba la compañía semipública.

Además también ha avanzado en el desarrollo tecnológico y el intento por posicionar a España en esta carrera por el desarrollo del Hyperloop. Ya presentó el pasado mes de marzo, ante el ministro de Ciencia, Pedro Duque, un prototipo de lo que será la cápsula en la que viajarán los pasajeros del tren ultrarrápido. Siguen trabajando en el vehículo y en la construcción de una pista de pruebas. En un primer momento su intención era hacer una 'inicial', para los primeros trabajos, por cuenta propia. Sin embargo, como asegura Juan Vicén, cofundador de la compañía, el Gobierno ha hecho suyo el proyecto e insiste en que se está trabajando para levantar una instalación a nivel nacional. La intención es construirla en una zona de Castilla La Mancha, aunque aún no se ha hecho pública la decisión.

Fundadores de Zeleros.
Fundadores de Zeleros.
L.I.

La empresa española también ha avanzado en un plan de negocio con el que dar sostén económico hasta que en el año 2030 inicien el recorrido comercial puro de Hyperloop, según sus propios planes. Para ello ha recibido una ayuda de un millón de euros de la Comisión Europea para poner en marcha una pista que utiliza el sistema de transporte de carga electromagnética para mover contenedores dentro de los puertos. La distribución de este producto generaría ingresos extra. A esto hay que sumar una ronda de financiación más grande que la anterior firmada en 2020 y en la que entrarían también otros grandes socios industriales.

Zeleros, junto a otros actores, han empujado en este tiempo para que España liderara la carrera de la estandarización de esta tecnología, una pieza clave para su futuro desarrollo comercial. Así, se ha constituido el Comité de Estandarización que está presidido por Jaime Tamarit, experto ferroviario español. “Nosotros estamos liderando los trabajos en el lado de los requerimientos técnicos, para lo que estamos manteniendo las primeras conversaciones”, apunta Vicén. El objetivo es tener toda la regulación lista para un servicio de transporte aún en fase muy inicial y con el que se pretende alcanzar los 1.000 km/h en el escenario ideal.

Tres años después de que Virgin hiciera el amago de aterrizar en España, el proyecto de centro de pruebas en Antequera se ha desmoronado. Pero en paralelo, Zeleros aprieta en sus trabajos en el laboratorio para contar con un vehículo certificado en los próximos años con los que ir haciendo pruebas no sólo en la pista que impulsa el Ejecutivo de Pedro Sánchez -de unos 3 kilómetros de distancia- sino en una propia de más de 20 kilómetros. La carrera continúa.

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