Nuevo plan estratégico de la compañía

REE se alinea con Ribera y destinará 2.800 millones para el ‘boom’ renovable

La compañía prevé destinar 300 millones en 2022 para el lanzamiento y puesta en operación del nuevo satélite de Hispasat Amazon Nexus.

Beatriz Corredor, presidenta Red Eléctrica La presidenta de Red Eléctrica de España, Beatriz Corredor, en la junta general de 2020 (Foto de ARCHIVO) 14/5/2020
Beatriz Corredor, presidenta Red Eléctrica La presidenta de Red Eléctrica de España, Beatriz Corredor, en la junta general de 2020 (Foto de ARCHIVO)14/5/2020
Red Eléctrica

Red Eléctrica de España (REE) prevé invertir 2.800 millones en los próximos cinco años en su faceta de transportista único y operador del sistema eléctrico (TSO) para digerir la explosión renovable que supone la incorporación prevista de 6.000 MW anuales durante la próxima década. Así se recoge en el nuevo plan estratégico que tiene previsto presentar esta semana la compañía. La previsión de inversiones de REE hasta 2026 está muy por debajo de lo estimado por el Gobierno en la planificación de redes para el mismo periodo, que asciende a 6.668 millones. Tiene una explicación. La compañía se cura en salud porque históricamente la planificación sólo se cumple en torno al 50% por los retrasos en la tramitación de autorizaciones y permisos, según explican fuentes al tanto de los planes de la compañía.

Los 2.800 millones en redes son sólo una parte de las inversiones totales previstas por el grupo, del que forman parte también las filiales Red Eléctrica Internacional en Perú, Chile y Brasil; el negocio de fibra óptica (Reintel); el de satélites de Hispasat  -adquirido a Abertis en 2019- o la filial canaria Reincan. Las telecomunicaciones son la estrella. No sólo porque se mantiene abierta la posibilidad de venta de una parte de Hispasat, sino porque REE prevé dedicar, en el horizonte de 2023, un empujón de 300 millones para el lazamiento y puesta en operación del satélite Amazon Nexus, destinado a captar negocio de comunicaciones en América del Sur.

Las telecomunicaciones son un área clave en la estrategia de REE. El grupo  es el segundo mayor proveedor de servicios de telecomunicaciones de España, por detrás de Telefónica. Solo a través de la filial Reintel controla 50.000 km de cables desplegados sobre la red de transporte eléctrico y la red ferroviaria. En 2015, adquirió 16.000 kilómetros a la gestora de infraestructuras ferroviarias Adif por 434 millones.

La presidenta de REE, Beatriz Corredor, que asumió el cargo hace un año tras la dimisión de Jordi Sevilla por discrepancias con la ministra de Transición Ecológica Teresa Ribera, tiene ante sí un reto con muchas caras: mantener la confianza de los inversores -acostumbrados a un dividendo seguro y crecientre durante una década- pese a los recortes de ingresos por las actividades reguladas;  cumplir con los planes de integración de renovables que impulsa el Gobierno y atenerse estrictamente a la separación de los negocios regulados de los que no lo son.

Sobre el dividendo, Corredor aseguró en la junta del pasado año que el objetivo es pagar "al menos un euro por acción" hasta 2022. Es lo que esperan los accionistas. En REE participan grandes fondos (Crédit Agricole, Black Rock, Capital Group, Lazard...) poco partidarios de sorpresas. REE cotiza en el Ibex, tiene dos terceras partes de su capital en manos de inversores institucionales extranjeros y está obligada a ofrecer rentabilidad. La compañía ha mantenido el dividendo previsto en los planes de la anterior presidencia  pese a los cambios y a la crisis del coronavirus. 

Los planes de negocio de REE van a estar sometidos a un estrecho marcaje no sólo por los inversores, sino también por el Gobierno. La Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC) impulsó un mayor control de las compañías energéticas reguladas, especialmente de REE y de Enagás y el Ejecutivo recogió la idea. El Ministerio de Transición Ecológica, a través de una disposición final en la ley de Cambio Climático, ha introducido una nueva cláusula que  obliga a Enagás y REE a informar al Gobierno de cualquier movimiento que hagan a través de cualquier filial, y no sólo de las filiales con actividades reguladas  como sucedía hasta ahora.

Con el nuevo plan estratégico, REE pasa página definitivamente a la etapa de Sevilla, entre cuyos  objetivos estaba el desarrollo internacional, lo que llevó a la compañía a realizar inversiones en Brasil, Chile y Perú. Las inversiones coincidieron con la polémica por los recortesde ingresos y con el anuncio del primer ajuste de plantilla en la historia de la compañía, no traumático, pero significativo por el contexto. Fueron esos planes los que tensaron las relaciones entre Sevilla y  Ribera hasta que saltaron los fusibles.

El clima ahora es otro. Corredor se alineó con las tesis de Ribera desde el minuto uno. En la pasada junta lo dejó claro. Se ajustará a  los planes de transición energética del Gobierno con el fin de "en el horizonte de 2030, empoderar al 100% de la sociedad en una acción activa para la transición energética". "El camino" dijo pasa por "acelerar el paso y poner el acento en la reconstrucción verde, que no retrae recursos" aseguró. "No hay crecimiento posible sin desarrollo sostenible" añadió. 

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