Viernes, 19.07.2019 - 02:30 h
Acelera las prejubilaciones de cara a 2022

Reynés pone en marcha un ajuste duro en Naturgy para recortar gastos y plantilla

La antigua Gas Natural aplica los planes para recortar en 536 millones los gastos internos de la corporación hasta reducirlos a 100 millones en 2022

Francisco Reynés aprieta para recortar gastos en Naturgy.
Francisco Reynés aprieta para recortar gastos en Naturgy. / Naturgy

El presidente de Naturgy, la antigua Gas Natural Fenosa, Francisco Reynés, tiene claras las prioridades en su gestión. La primera, asegurar un gran dividendo -6.900 millones en cuatro años- para los accionistas que encabezan los fondos de inversión CVC (20%) y GIP (20%). Con ese fin anunció en Londres recortes de gastos operativos, ahorros en la operativa interna, concentración de su presencia de 30 a 10 países y una revisión de la valoración de sus activos. Reynés aprieta.

Según fuentes internas del grupo energético, el plan para reducir en 536 millones los costes internos está afectando a todas las sedes operativas. En 2022, de acuerdo con el plan estratégico que Reynés presentó en junio, el gasto interno tiene que reducirse a 100 millones de euros desde los 636 millones de 2017. El tijeretazo, según esas fuenates, está costando "sudor y lágrimas".

La presión aumenta y la plantilla lo nota. Naturgy emplea a más de 18.000 trabajadores en todo el mundo, un 44% en España. Le sobran empleados. El grupo niega oficialmente que existan planes -cerrados o en elaboración- para recortar la plantilla más allá de lo anunciado a principios de año, antes de la llegada de Reynés. Pero las salidas por prejubilaciones y bajas voluntarias se han acelerado tras el desembarco de Reynés, con la mirada puesta en quienes tengan o superen los 59 años.

Adelgazar la corporación

Naturgy, cuando todavía era Gas Natural y con Rafael Villaseca a los mandos como consejero delegado, anunció un ajuste de 1.400 empleos en todo el mundo mediante prejubilaciones y amortización de vacantes. Ese es el proceso que se habría acelerado con Reynés, cuya intención pasa también por adelgazar en lo posible la corporación y traspasar los efectivos a los cuatro áreas de negocio que plantea la nueva organización de la casa, ahora dividida en gas y electricidad, infraestructuras, Iberoamérica zona sur (Chile, Argentina, Perú y Brasil) e Iberoamérica zona norte (México y Panamá). El plan es que esas divisiones sean autosuficientes excepto en la implementación de las líneas maestras, que se marcarán desde una corporación lo más liviana posible.

El recorte de empleos parece inevitable para cumplir con los planes adelantados por el propio Reynés: reducir al mínimo las 200 empresas que integran el grupo; revisar de forma continua las regiones y los negocios que no son objetivo prioritario, y examinar también la asignación de las funciones operativas en cada una de las unidades de negocio. 

La prueba de que Reynés tiene como objetivo podar la compañía de todo lo accesorio para asegurar el dividendo y contentar a los accionistas son las desinversiones realizadas, acompañadas de la depreciación de los activos nucleares, de carbón y nucleares en 4.900 millones. Una forma de tensar el muelle sobre el que aumentar beneficios y repartir más dividendos.

Desde la llegada de Reynés, Naturgy ha desinvertido para engordar la caja -2.700 millones- con la venta del 20% de la filial Nedgia; el 100% del negocio de distribución y comercialización de gas en Italia, y el 59% del negocio de distribución de Colombia . También se ha desprendido de las  participaciones en Kangra (con sede en Johannesburgo, Sudáfrica) e Iberafrica (Kenia) por 89 millones de dólares. 

Recompra de acciones

Reynés quiere reservar 2.000 millones de euros para otear oportunidades y/o recomprar acciones de la compañía. En la presentación del plan estratégico hasta 2022 precisó que la recompra de acciones se podría realizar a un ritmo de 400 millones anuales. La adquisición de acciones propias es una forma de empujar al alza la cotización de los títulos, encaja con el estilo de gestión de Reynés y contribuye a asegurar las retribuciones pactadas para la alta dirección.

La presión y los ajustes coinciden con momentos de agitación en el mercado eléctrico. La subida de precios en el mercado mayorista ha obligado a Naturgy -y a otras compañías- a rescindir contratos con grandes clientes ante la posibilidad de registrar pérdidas en la actividad de comercialización. La compañía, según informó El Confidencial, comunicó las primeras rupturas de contrato a principios del verano. Desde entonces, los precios de la electricidad en el mercado mayorista no han dejado de subir.

Las cuentas de la compañía hasta junio recogen los efectos de la depreciación de activos. En los seis primeros meses, según la comunicación remitida a la CNMV, Naturgy perdió 3.281 millones de euros. Sin la devaluación en el valor de las centrales, sin embargo, la compañía habría ganado 552 millones, un 22% más que en el mismo periodo de 2017.

Los ingresos de la compañía pueden crecer si finalmente alcanza un acuerdo global con Egipto para restablecer el suministro a la planta de licuefacción de gas que mantiene en el país árabe tras el laudo del Banco Mundial que reclama una indemnización de 1.700 millones para Naturgy por incumplimientos en el pasado.

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