Jueves, 20.06.2019 - 11:29 h
Difíciles de vender

El gran lastre de Sareb: 3.750 millones en "campos de piedras" y terreno industrial

El 'banco malo' ha traspasado un gran paquete de suelos residenciales a la 'joint venture' de promoción que ha creado con Aelca.

Suelo rústico
El lastre de Sareb: 3.750 millones en "campos de piedras" y terreno industrial. / Sareb

Sareb se ha aliado con Aelca para plantar las grúas y construir 17.000 viviendas hasta el final de su historia -existe un compromiso de liquidar la sociedad antes de 2027 y es esa fecha hasta la que se extiende su plan de negocio- y para ello ha cogido los suelos residenciales más interesantes para ponerlos en producción. Pero estos no son, ni mucho menos, todos los terrenos que tiene el denominado 'banco malo' en sus balances. Más allá de los 811 millones en los que estarían valorados los terrenos de Árqura Homes, la Sociedad de Activos de la Reestructuración Bancaria aún cuenta con 3.750 millones más en otro tipo de propiedades que no tendrán, según confirman fuentes conocedoras, fácil salida. 

"Seguimos teniendo una gran cantidad de suelos, extrayendo los suelos de Árqura, aún nos quedan 3.750 millones de euros", señalaba el propio Jaime Echegoyen, presidente de la firma. Pero lo llamativo de estos terrenos no es solo su abultado valor, es su naturaleza. "Tenemos suelo de carácter industrial, que en algunos casos no es reconducible, tenemos suelo rústico en cantidades importantes", continuaba diciendo. Y dibujaba la situación diciendo que algunos son "un campo de piedras".

Por todo ello, expertos en transacciones de suelos señalan que su salida -sobre todo la de los rústicos- en el mercado es muy difícil. "Son grandes bolsas que se compraron con la intención de lograr una recalificación", confirman. "En general están en zonas poco apetecibles y que apenas tienen movimiento". Pero pese a ello, desde Sareb no se desaniman. "¿Son imposibles de vender?", se preguntan. "Nosotros tenemos la esperanza de que no y por eso tenemos líneas de negocio distintas para intentar hacer cosas con esa otra parte de los activos". 

"El suelo remanente que nos sigue quedando es suelo que no es que fuera el peor, es que no era apto para este proyecto por el tipo de desarrollo que va a requerir", se justifica Echegoyen sobre la decisión de no incluirlos en el paquete que se ha traspasado a Árqura. "Evidentemente no se pretendía resolver de un plumazo todos esos suelos que tiene Sareb en su balance porque si no Árqura habría nacido como una compañía ya perjudicada, con una pata rota, si le hubieramos enchufado algunos suelos rústicos que tenemos en los que solo hay piedras...", continuaba. 

Estos terrenos, como el conjunto de los activos de Sareb, llegaron a la compañía procedentes de los diferentes bancos y cajas, lo que el propio Echegoyen llama "el pecado original de Sareb". Fue en 2012 cuando una amplísima cartera de activos tóxicos (inmuebles y préstamos al promotor) valorados en 50.700 millones de euros llegaron a la por aquel entonces recién creada firma.

Esa cartera de préstamos tóxicos heredados por Sareb -entre los que se encuentran los citados suelos- acumulaba hasta hace solo unas semanas un deterioro 5.092 millones de euros sobre el precio a qué se compraron, lo que significa que su valor de mercado no ha llegado a alcanzar el precio al que se adquirieron. Gran parte de la 'culpa' de esto la tienen estos "campos de piedras" que podrían, si no consigue sacarles una rentabilidad, agrandar aún más el agujero. 

Sea como fuere, el denominado banco malo tiene hasta el citado 2027 para tratar de rebajar las pérdidas que cosecha como consecuencia de la toxicidad de sus activos y los altos precios pagados por ellos en 2012. "En cada cosa que hacemos cada día, hay algunas que tienen visos de poder operar un proyecto comercial normal". 

Una de las medidas que tomó Sareb para lograr este objetivo fue la negativa a la venta de grandes carteras, llegando incluso a paralizar importantes operaciones como el Proyecto Alpha en el que tenía previsto vender hasta 20.000 millones de euros en deuda inmobiliaria. La razón de esta decisión fue sencilla: "No nos salen los números", "no nos compensa", decían desde la compañía en ese momento. Y es que de ceder a las importantes rebajas que supone vender una gran cartera -entre el 55% y el 65% de su precio de origen-, el balance del 'banco malo' no aguantaría. 

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