Domingo, 05.04.2020 - 14:58 h
El apagón parcial no afectaría a la seguridad de suministro

El sector nuclear afronta un escenario inédito de cierres si se prolonga la crisis

El retraso en las recargas y las dificultades para realizar las inspecciones previstas abren la posibilidad de parar centrales por completo.

centrales nucleares.
centrales nucleares.

El frenazo en seco de la actividad por la pandemia obliga a empresas y organismos oficiales a considerar escenarios inéditos. También sucede en el sector nuclear. Las compañías eléctricas propietarias de las centrales nucleares de Almaraz (Cáceres) y de Ascó (Tarragona)-Iberdrola, Endesa y Naturgy- han tenido que retrasar las tareas de recarga de combustible previstas porque requieren mucho movimiento de personal y traslado de técnicos. El retraso, si se prolonga más allá de las fechas previstas -14 de abril en Almaraz y 28 de abril en Ascó- obligará a reducir la potencia de las instalaciones. Pero si la crisis se prolongara aún más, afectaría también a las inspecciones previstas, lo que abre un escenario de posible apagón  de reactores. Lo nunca visto.

Las compañías son reacias a valorar nuevos escenarios más allá de los retrasos de recarga anunciados. "No hay comentarios" señala Endesa "estamos a disposición de las autoridades". "No va a haber ninguna situación de desabastecimiento" apuntan en Naturgy. Más allá de las declaraciones oficiales, fuentes de las compañías  admiten que ya se han considerado escenarios de reducción de potencia de los reactores para prolongar la duración del quemado de combustible, lo que se denomina "alargamiento de ciclo".

Pero las previsiones van más allá. El Consejo de Seguridad Nuclear(CSN) no sólo analiza la situación de las recargas de combustible, un proceso engrasado a base de experiencia, sino también el sistema de inspecciones sin el que una central, ni puede ni debe producir. La recarga la realizan contratas, muchas de ellas del entorno de la central, que emplean a centenares de trabajadores. La sustitución de combustible gastado se puede aplazar, pero las inspecciones no. Y si no hay inspecciones con garantías, no hay producción.

En contacto continuo

El presidente de Foro Nuclear  -la asociación del sector- Ignacio Araluce,  exdirector de Almaraz, explica que las compañías están en continuo contacto con el CSN y en el caso de Almaraz y Ascó cuentan con planes para efectuar recargas cortas de combustible que exigen menos personal y que permitirían llegar al verano, cuando se supone que la pandemia estará controlada, para completar la sustitución del combustible. 

Araluce admite, no obstante, que si la situación de alarma por la pandemia se prolongara e hiciera imposible llevar a cabo alguna de las inspecciones previstas en torno al verano, habría que posponer las revistas, sin descartar el paro de las instalaciones. Un escenario completamente nuevo.

Las inspecciones programadas de centrales mueven equipos humanos y equipos técnicos procedentes de EE UU, Bélgica y Francia, según los casos. Fuentes del CSN explican que si la alerta por el coronavirus impidiera los trabajos de inspección previstos durante cuatro o cinco meses, las centrales afectadas, efectivamente, tendrían que parar. Sería un apagón adelantado. El plan pactado  por el Gobierno con las eléctricas prevé el cierre escalonado del parque nuclear -siete reactores- entre 2027 y 2035.

Suministro garantizado

En cualquier caso, ni la bajada de potencia de las dos centrales afectadas por los retrasos, ni un hipotético cierre pondrían en peligro la seguridad del suministro eléctrico en el país. Sobra potencia. La demanda máxima diaria se sitúa en 31.000 MW para una potencia instalada que supera los 106.000MW. Las fuentes consultadas en las empresas explican que ni el peor de los escenarios tendría por qué afectar de gravedad al sistema, ni en seguridad ni en precios.

De momento, toca esperar y ver. Mientras tanto, la seguridad de las instalaciones se ha reforzado tanto por las empresas propietarias como por el Estado. Con la crisis del coronavirus, las instalaciones nucleares están sometidas a una especial vigilancia. La pasada semana, el Ejército sustituyó a la Guardia Civil en la protección física de las instalaciones. Lo hará hasta que termine el estado de alarma, cuando se venza al Covid-19. La tarea de la Guadia Civil -y ahora del Ejército- en las centrales nucleares básicamente es recorrer el perímetro para garantizar la protección física de las mismas, aunque la información más precisa respecto a sus funciones es de carácter confidencial por motivos de seguridad nacional.

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