Viernes, 23.08.2019 - 18:27 h
Revalorización de la startup

El dueño de La Tagliatella eleva el valor de Glovo a 270 millones antes de la ronda

Amrest fija el 'precio' de su 10% en la startup española en 26,9 millones, casi dos millones más que tras la entrada en el capital, el pasado julio.

Fotografía Glovo
Glovo quiere acelerar con un modelo laboral que ha generado mucha controversia. / EFE

Glovo prepara una nueva 'megarronda' de financiación que puede superar los 200 millones de euros de inversión. La startup de repartidores está en una fase avanzada de las negociaciones para cerrarla. Justo antes de firmarla, uno de los líderes de la ampliación anterior, el dueño de La Tagliattella, ha elevado ligeramente el valor de la compañía hasta los 270 millones de euros.

Amrest fue uno de los inversores que colideraron la ampliación de julio. Inyectó 25 millones de euros para recomprar títulos de la startup a inversores ya presentes y adquirir nuevos. Con ese desembolso se quedaba con un 10%. Ahora, el grupo -que controla no sólo la cadena de comida italiana sino también otras franquicias como Burger King, Starbucks o KFC en diferentes países- retoca al alza el valor de esta inversión.

Amrest ha incluido estas acciones como activos financieros disponibles para la venta. Y ha elevado a 26,9 millones el valor. Es decir, eleva apenas un 4% la valoración de toda la compañía hasta colocarla en los 269 millones de euros. Es llamativo el escaso incremento, pues desde que se firmó la adquisición de los títulos hasta el cierre del ejercicio la plataforma de recaderos ha acelerado su expansión de manera significativa. "El múltiplo se ajustó para reflejar una liquidez limitada [como sucede en la mayoría de startups] y el factor de la participación minoritaria", apunta Amrest en su memoria anual recién presentada en la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV).

Esta valoración quedará, con toda seguridad, anticuada cuando Glovo firme definitivamente su ampliación de capital que hoy por hoy está negociando y en la que también entrarán como accionistas otros socios industriales, tal y como explicaban fuentes con conocimiento a La Información. La inyección puede superar los 200 millones de euros.

Mientras eso sucede, la valoración actual se sitúa por debajo de los 300 millones, muy por debajo de la de sus rivales. ¿Cuál es el valor del resto de otras plataformas? Las cotizadas Delivery Hero y Just Eat valen 6.500 y 5.900 millones de euros, respectivamente. Deliveroo la colocó tras su última ronda en 2017 por encima de los 2.000 millones de dólares. ¿Y el gigante Uber, con su división Eats? Morgan Stanley y Goldman Sachs estimaron de cara a la futura salida a bolsa de todo el grupo un 'precio': más de 20.000 millones de dólares.

Un puesto en el consejo para Amrest

Al margen de este retoque en la valoración, el grupo de restauración cotizado en el mercado continuo español desvela que cuenta con un puesto en el consejo de Glovo. Es ocupado por Henry McGovern, su consejero delegado. Ahí también se encuentran otros inversores como el gigante japonés Rakuten o el fondo de inversión franco-chino Cathay Innovation.

Amrest trata de justificar su inversión en Glovo. "AmRest cree que la asociación con Glovo consolidará la posición del grupo en el segmento de las entregas y los agregadores", se limita a asegurar. E insiste en que su experiencia con la startup española y con otras plataformas han reforzado su interés en seguir creciendo y, con toda probabilidad, invirtiendo en este sector.

Otra sentencia favorable... mientras siguen las críticas

​Mientras la cúpula de Glovo prosigue las negociaciones con los inversores, los tribunales siguen generando un auténtico caos jurídico sobre la legalidad de la relación laboral entre compañías como la española o Deliveroo y sus repartidores. Hasta ahora, tribunales de Madrid y Valencia habían emitido cuatro sentencias en las que dos daban la razón a las plataformas y otras dos a sus 'riders'.

Esta pasada semana, un juzgado de lo social de Oviedo dio la razón a Glovo. Pero este caso no se trataba de una denuncia por despidos improcedentes, sino una reclamación de cantidad, a la que la magistrada no accedió, sin entrar a valorar la relación laboral entre ambas partes.

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