Un catalizador para la acción

Telefónica acelera contactos con fondos internacionales para reforzar su capital

Plantea una operación más pronto que tarde, incluso si es posible en el presente mes de agosto. La 'teleco' explica que hay contactos habituales.

Pallete junta de accionistas
José María Alvarez Pallete, durante la última junta de accionistas. / J. González

El presidente de Telefónica, José María Álvarez Pallete, sacaba pecho en la última junta general de accionistas por el buen comportamiento de los ingresos y el beneficio de la compañía durante el presente ejercicio, así como por la reducción en 14.000 millones de euros de la deuda en un trienio. Dicho lo cual, ahora podría estar dispuesto a dar un paso más con el fin de apuntalar la evolución de la multinacional, en plena crisis bursátil de un sector que necesita reinventarse y adaptar su modelo de negocio. Y es que según aseguran fuentes conocedoras próximas a la firma, ésta ha acelerado los contactos con inversores internacionales en las últimas semanas para reforzar el capital de la sociedad más pronto que tarde, incluso si es posible en el presente mes de agosto.

Aunque desde Telefónica se minimiza oficialmente la importancia de estas conversaciones y se asegura que son habituales -incluso a menudo con más de un ‘player’ al mismo tiempo-, las anteriores fuentes citadas insisten en que el interés ha cogido vuelo en las últimas fechas en una compañía necesitada de que el mercado le haga un guiño de una vez por todas. “Estamos convencidos de que el auténtico valor de Telefónica se verá reflejado en la cotización”, subrayaba el propio Pallete en el mencionado cónclave con los accionistas, en un mensaje que viene repitiendo desde hace meses y que enlaza con los costes de la necesaria transformación tecnológica que la casa promueve en un entorno adverso.

En esta línea, la compañía podría aprovecharse del entorno de extraordinaria liquidez que existe en los mercados financieros para dar la bienvenida un nuevo ‘partner’, con fondos soberanos como los de Abu Dhabi, Qatar o Kuwait siempre en el foco y a la caza de inversiones con potencial de crecimiento. Más complicada parece la irrupción de los gigantes chinos, tradicionalmente interesados y vinculados por los mercados a Telefónica, pero con pies de plomo por las implicaciones de la guerra comercial con Donald Trump. El principal accionista de la ‘teleco’ es actualmente el BBVA, con casi un 7%, mientras que Caixa -que ha arrimado el hombro para apoyar la cotización- y BlackRock -que ha llegado a ser el primer accionista en el pasado- se mueven en torno al 5%. Según la última notificación a la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV), cuenta con una autocartera del 1,27%.

La compañía niega igualmente que haya convocado un consejo extraordinario para abordar esta cuestión, una posibilidad que está en el mercado y que fuentes conocedoras apuntaban como una opción para la última parte del mes. En paralelo, Telefónica ha vendido su negocio en Centroamérica al magnate mexicano Carlos Slim y su competidor Milicom; sus 11 mejores centros de datos al fondo Asterion, y el 10% de Telxius, adquirido por Amancio Ortega a través de su patrimonial Pontegadea. Todo un esfuerzo gota a gota para la reducción de deuda. No obstante, quedan pendientes dos operaciones en Latinoamérica, véase México -que sigue a la espera y lastra los resultados- y Argentina -donde quedó en un ‘impasse’ la OPV prevista por las complicaciones económicas y el rescate del Fondo Monetario Internacionales (FMI)-.

Duro entorno regulatorio

En medio de una coyuntura difícil para el sector, muy castigado por los cambios a nivel regulatorio, la crisis de los emergentes, el aumento de costes o la pujanza de las nuevas plataformas audiovisuales como Netflix o HBO, la operadora ha vuelto a perforar en estos días sus mínimos anuales en bolsa, moviéndose netamente por debajo de los siete euros. Cotiza en 6,47, lo que implica que sus títulos se dejan más de un 9,3% desde el arranque del ejercicio. Un tijeretazo de más de 4.500 millones de euros en su capitalización, que ha caído hasta los 33.603 millones. Pese a ese complicado panorama, firmas como Barclays situaban este miércoles su precio objetivo en 8 euros por título, pese a revisarlo a la baja un 8%.

Además, el cortejo a inversores internacionales tiene sentido, en tanto la compañía no cuenta con demasiados catalizadores externos que puedan impulsar la cotización y todo el trabajo orgánico en marcha presenta efectos más lentos. Entre los posibles vectores de atracción se encuentra el mantenimiento del dividendo en los actuales 0,40 euros por título, un factor que podría ser un buen reclamo para el accionista, ya que conlleva una rentabilidad del 6,12% y se paga además en efectivo.

Todo tras quedar descartado cualquier movimiento en Reino Unido -después de la venta fallida de O2-, donde es el operador líder en el sector de móviles. El gigante español cuenta con un total de 32,4 millones de accesos en las islas británicas, donde los ingresos totales alcanzan los 6.790 millones de euros (representan casi el 14% del total). Y con un escollo pendiente: “La situación podría empeorar dependiendo del resultado final del Brexit, que podría llevar a un aumento de los conflictos regulatorios y legales en materia fiscal, comercial, de seguridad y de empleo -admite la firma-. Estos cambios pueden ser costosos y disruptivos para las relaciones empresariales en los mercados afectados, incluyendo las de Telefónica con sus proveedores y clientes”. Todo un ‘tour de force’ pendiente.

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