Una docena de pujas

Las telecos cierran la subasta exprés del 5G al precio mínimo de 1.000 millones

Vodafone y Orange abonarán 350 millones cada uno, mientras Telefónica suma 310. Esto hará un roto a los Presupuestos Generales del Estado, que reflejaban una recaudación prevista de 2.100 millones.

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Una subasta 'exprés' con una docena de pujas y apenas dos días de duración. La escasa competencia en el proceso de licitación, con las tres grandes compañías en liza, ha llevado a una recaudación muy por debajo de lo previsto por el Gobierno. Vodafone y Orange pagarán 350 millones cada uno por las frecuencias para las redes ultrarrápidas 5G, mientras que Telefónica desembolsará 310. Esto suma algo más de 1.000 millones que serán abonados a lo largo de este año.

La escasa competencia surgida en la subasta, causada por la salida de Másmóvil como cuarto en liza, ha llevado a que las pujas hayan sido especialmente reducidas después de una primera jornada, celebrada el pasado martes, de tanteo entre todos ellos con la puja por sólo uno de los paquetes. Esto ha desembocado en un desembolso mínimo, pues el precio de salida era de 995 millones de euros, tras la rebaja impuesta por el Gobierno. Se ha incrementado muy ligeramente hasta los 1.010 millones.

Vodafone y Orange han sido las que más fuerte han apostado en inversión. Ambos se han quedado con 2x10 MHz que representan un desembolso de 350 millones de euros. Esto supone que apenas ha habido pujas ni competencia . Telefónica se ha quedado con el otro paquete grande por un total de 310 millones. En este caso el pago inicial es menor, pero las exigencias de despliegue y cobertura durante los próximos años son mayores que el resto. Los tres bloques pequeños que también salían a licitación han quedado desiertos, según explican fuentes conocedoras.

Esta escasa rivalidad entre todas ellas, como adelantaba La Información, va a generar todo un 'roto' en las cuentas públicas. En los Presupuestos Generales del Estado para este año estaba previsto un ingreso de 2.100 millones de euros. Por tanto, se queda muy lejos de esa cantidad. Se trata de más del doble de lo que recogerá con este pago único -al contrario que en años anteriores, las empresas deberán afrontar el desembolso este mismo año y no se difiere en próximos ejercicios-.

La posición de las compañías

Telefónica destaca que las obligaciones de cobertura del espectro que ha adquirido se encuentran "plenamente alineadas con el compromiso de maximizar la extensión de las redes de ultra-conectividad fijas y móviles, que han permitido situar a España a la vanguardia mundial del despliegue y adopción de las redes de muy alta capacidad".

Orange destaca que con esta compra de espectro se consolida como el operador con mayor cantidad de frecuencias en las dos bandas prioritarias para el despliegue, dado que cuenta también con 110 MHz en la banda de 3,5 'gigahercios' (GHz). Entre ambas subastas, la de este año y la de 2018, ha desembolsado un total de 523 millones.

Colman Deegan, CEO de Vodafone España ha comentado: “Vodafone apoya y agradece las mejores condiciones ofrecidas por el Gobierno para esta subasta de espectro, que suponen otro paso más hacia un sector sostenible y económicamente viable, necesario para mantener la inversión continua en conectividad”.

Oxígeno en un momento delicado

Las operadoras llegaban a esta subasta en una situación económica y de mercado especialmente delicadas. Respecto a los números del negocio, los ingresos siguen cayendo por la guerra de precios y el fuerte crecimiento del segmento 'low cost'. En el primer trimestre han caído más de un 5% de media, según las cifras de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia. El caso de Orange es el más significativo, con una particular 'travesía en el desierto' que ha desembocado en un Expediente de Regulación de Empleo (ERE) para más de 400 personas. Esta reducida inversión implica un balón de oxígeno.

En el lado de la inversión, las compañías se enfrentan a todo un reto: el importante esfuerzo económico para desplegar estas redes móviles de última generación con la presión de la deuda y de los mercados y una fortísima competencia. Juegan con una baza: los fondos europeos. El Gobierno pretende invertir más de 4.300 millones de euros hasta 2025 (883 millones ya están previstos para 2021) y buena parte se financiará a través de fondos provenientes del Mecanismo de Recuperación y Resiliencia.

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