Lunes, 27.05.2019 - 06:07 h
El magnate de los centros comerciales

Tomás Olivo, la llave del inmobiliario en Marbella tras gastar 25 millones en suelo

Unos dos millones de metros cuadrados de terreno, la mayor parte de ellos pendientes de desarrollo urbanístico, que serán el futuro de la ciudad.

Tomás Olivo
Tomás Olivo, la llave del inmobiliario en Marbella tras gastar 25 millones en suelo. / EP

Tomás Olivo, el rey de los centros comerciales en Andalucía, ha dado un paso más en su estrategia inversora y ha tirado de talonario para hacerse con unos terrenos clave en Marbella. Su reciente adquisición será la llave del desarrollo de la ciudad de la Costa del Sol, con la construcción casi paralizada desde la suspensión del PGOU de 2010. Una inversión de 25,73 millones de euros a los que habría que sumar los impuestos por alrededor de 2 millones de metros cuadrados que podrían convertirse en una fortuna. 

Pero los terrenos que ahora pasan a formar parte de General de Galerías Comerciales -socimi con la que opera Tomás Olivo en parte de su negocio inmobilario- tienen más historia. La mayoría de ellos están localizados, como adelantó marbella24horas.com, al norte de su centro comercial estrella en Marbella, La Cañada, una zona que ya de por sí tiene historia. 

Estos terrenos pertenecían a la familia de Judah Binstock, un magnate británico de la alta sociedad marbellí que había llegado a la ciudad huyendo de la justicia de su país a finales de los años 90. Allí fue haciendo fortuna hasta que consiguió quedarse con alrededor de tres millones de metros cuadrados de terreno que asegurarían la expansión de Marbella y un futuro dorado para la familia. Pero no fue tan fácil. Durante más de 40 años el suelo estuvo completamente congelado, impidiendo el desarrollo natural hacia el norte de la ciudad y dejando atrás las intenciones de esta saga.

Tal y como señalan fuentes cercanas a la operación, los suelos de la serranía estuvieron afectados más tarde por la suspensión del plan urbanístico, lo que hizo que la familia abandonase definitivamente cualquier intención de construir en ellos. Con el fallecimiento repentino del propio Binstock en 2016 las cosas se complicaron aún más y sus hijos decidieron quedarse con el dinero antes de jugársela en los negocios. 

Los herederos pusieron a la venta los terrenos, según ha podido saber este diario, hace más de un año, pero apenas hubo respuesta por parte de futuros compradores. Fue finalmente el pasado 21 de febrero cuando Tomás Olivo, a través de General de Galerías Comerciales, consiguió cerrar el trato y quedarse con alrededor de dos millones de metros cuadrados de suelo por 25,73 millones de euros -una cifra irrisoria en su fortuna de más de 2.800 millones-. 

Ahora, y según señalan fuentes conocedoras, la intención de Tomás Olivo sería sacarle rédito cuanto antes a esta inversión y poner el suelo en producción. De acuerdo con el PGOU vigente a día de hoy, el de 1986 -tras la suspensión del de 2010-, solo en alrededor de una cuarta parte del terreno podrían plantarse las grúas de inmediato. El resto dependerá del nuevo ordenamiento que se le otorgue a este ámbito en los próximos meses, ya que el nuevo PGOU está dando sus últimos pasos antes de su aprobación definitiva y este tema "será importante", señalan fuentes municipales.

Es por ello que la escasez de suelo para construir en Marbella, unido a la paralización que ha sufrido la expansión de la ciudad como consecuencia de la suspensión de las normas urbanísticas, han llevado a este territorio de la Costa del Sol a una difícil posición que podría ser solventada de llevarse a cabo una catalogación de estos nuevos terrenos como edificables. Este diario se puso en contacto con Corporación de Nueva Marbella -propiedad de los Binstock- para recabar su opinión al respecto pero declinaron hacer declaraciones.

El negocio de Tomás Olivo

General de Galerías Comerciales, socimi a través de la que Tomás Olivo ha llevado a cabo esta operación, es la mayor compañía del Mercado Alternativo Bursátil, con una capitalización de 2.782 millones de euros. GGC es propietaria de varios centros y locales comerciales en el sur de España, entre los que destacan Nevada Shopping, en Granada, y La Cañada, en Marbella. 

De hecho, los desencuentros con los planes urbanísticos que ahora vuelven a ponerse de relieve es algo a lo que Olivo ya debe estar acostumbrado. El magnate murciano se propuso hace ya varios años levantar una segunda fase de su centro comercial en Marbella, pero el ayuntamiento no se lo puso fácil. El consistorio denegó la licencia de obras mediante la que se pretendía levantar una entreplanta que aumentase el espacio comercial. Pese a ello, comenzaron las obras que fueron posteriormente paralizadas frustrando las expectativas de la compañía. 

La construcción del Nevada tampoco estuvo exenta de polémica. Casi siete años de retraso en sus obras por una supuesta ocupación de zonas verdes terminó con una leve condena para el alcalde, el concejal de urbanismo de la localidad y Tomás Olivo por un "delito contra la ordenación del territorio". Con las obras ya en marcha, el empresario emprendió acciones legales contra la Junta de Andalucía e interpuso un recurso contencioso- administrativo con el fin de conseguir una compensación por los años de retraso en las obras del centro comercial. La justicia le dio finalmente la razón y Olivo ingresó 165 millones de la Junta de Andalucía. 

Pero la historia va mucho más allá de lo puramente urbanístico. Tanto Judah Binstock como el propio Olivo mantenían unas muy estrechas relaciones con el equipo de Jesús Gil durante su etapa al frente de Marbella, tal y como sostienen varias fuentes. De hecho, el nuevo propietario de los terrenos llegó incluso a estar imputado por el 'Caso Malaya' tras recaer en Marbella atraído por el auge del mercado inmobiliario. El empresario murciano tuvo que pasar por los juzgados acusado de cohecho y blanqueo de capitales en el seno de la ‘operación Malaya’. El rey de los centros comerciales fue señalado por el pago de 2,4 millones de euros a Juan Antonio Roca, que en aquel momento era el asesor urbanístico del ayuntamiento de la ciudad. La Fiscalía pidió para él cinco años de cárcel pero, finalmente, fue absuelto de todos los cargos.

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