Cambios ante la descarbonización

Total disputa a Repsol un hueco en el negocio eléctrico con precios de derribo

Las petroleras adquieren activos gasistas y renovables en España aprovechando la depreciación de las centrales de ciclo combinado.

Imagen ilustrativa de la planta de la petrolera Total en Dunkerque, (Francia). EFE/Sylvain Lefevre.
Imagen ilustrativa de la planta de la petrolera Total en Dunkerque, (Francia). EFE/Sylvain Lefevre.

Los cambios en el negocio de la energía provocan un efecto dominó. Las compañías más pequeñas y ágiles apuestan todo a las renovables y en el camino, venden activos como las centrales de gas que, aunque contaminan, permiten  a los viejos dinosaurios -las petroleras tradicionales- entrar en el negocio eléctrico, con más futuro que la extracción, transformación y venta de combustibles fósiles. La carrera está lanzada y, en España, Total disputa a Repsol el puesto de vanguardia para competir con las eléctricas tradicionales Endesa, Iberdrola y Naturgy.

Repsol aprovechó su oportunidad hace dos años. Compró a Viesgo 2.350 MW repartidos en dos ciclos combinados (centrales de gas) y tres hidroeléctricas. La guinda era una comercializadora de gas y electricidad con 750.000 clientes. Todo por 733 millones. Era el trampolín para disputar una nueva partida y a buen precio porque fuentes del mercado -nunca confirmadas por el comprador- detallaron que Repsol adquirió las centrales de gas de Viesgo en Algeciras (Cádiz) y Escatrón (Zaragoza) por 110 millones de euros, un 86% por debajo de su valoración en libros.

Desde aquella operación, el precio de los activos de generación eléctrica con combustibles fósiles no han subido. Al contrario, Naturgy, Endesa y la propia Repsol han limpiado sus balances revisando activos y rebajando su valor en más de 11.000 millones. Total, que ha regresado a España con tanto o más ruido que cuando abandonó Cepsa en 2011, ha aprovechado el momento. Ha soprendido a Repsol al adquirir de una tacada a la portuguesa EDP 2,5 millones de contratos de electricidad -un millón- y de gas que le permiten llevar el cartel de cuarta eléctrica del país y lo ha hecho a buen precio. Ha pagado 515 millones por el paquete, en el que se incluyen  dos grupos de ciclo combinado de Castejón (Navarra), con 843 MW de potencia.

Objetivo, cero emisiones

Total no ha detallado el precio que ha pagado por las instalaciones  de gas de EDP, pero el sector da por hecho que no ha pagado más caro que Repsol. Más bien al contrario. La pugna de las petroleras por encontrar nuevos nichos de negocio está en auge. Repsol tiene como objetivo lograr el cero emisiones (netas) en el año 2050. Y eso no se consigue quemando combustibles fósiles. La apuesta son las energías limpias. La petrolera que preside Antonio Brufau aspira a convertirse en un actor relevante en renovables  en el mercado interior para después dar el salto a otros países. De momento, cuenta con casi 3.000 megavatios en operación y otros casi 2.000 MW en desarrollo. Además, en 2019 superó el millón de clientes de electricidad y de gas.

El movimiento de Total mete presión. De una tacada, Total se ha hecho con millones de clientes de electricidad y gas a buen precio y otea nuevas oportunidades en renovables. Desde hace unos meses, la compañía, la mayor sociedad cotizada de Francia, cuenta en España con una filial de renovables y desarrolla 2.000 MW de solar fotovoltaico. Como el resto de petroleras con actividad en España, quiere más. Es la misma senda por la que de manera más discreta transitan el resto de las petroleras. BP ha comprado activos de Forestalia y Galp se ha hecho con una cartera de proyectos de renovables que tenía ACS. Tanto BP como Galp, además, disponen de comercializadoras de electricidad.

Los casos de 'reconversión verde' son la norma en el sector energético desde hace meses. Parece lejano en el tiempo, pero no hace dos años, el presidente de la petrolera Repsol, Antonio Brufau, aún expresaba sus recelos por el impacto del  coche eléctrico. Como otros muchos críticos en el sector petrolero consideraba entonces que la tecnología del coche eléctrico era "inmadura", cara y no sostenible. Hoy, la electricidad y el desarrollo del coche eléctrico son prioridades. 

Cambio de opinión, cambio de negocio

Las petroleras han pasado de cuestionar los vehículos eléctricos -en suma un golpe a la línea de flotación de su negocio tradicional- a meterse de lleno  en el negocio. Repsol, por ejemplo, diseña redes de recarga junto al Ente Vasco de la Energía.  El salto a las renovables  no se debe sólo al aumento de la  sensibilidad medioambiental . Las empresas han mudado de opinión porque también el negocio ha cambiado de lugar. Los beneficios están en el lado de las renovables y en la lucha contra el cambio climático.

La ONU ha destacado en sus informes que 130 de las empresas más importantes del mundo están ahora comprometidas en usar únicamente energías renovables y que los beneficios potenciales para quien acierte en la adopción de medidas frente al cambio climático llegan a los 22 billones de euros. No el siglo que viene, sino en 2030. El salto está a la vista. Paradójicamente, quien no lo dé arriesga mucho. Black Rock, la mayor gestora de fondos del mundo, que maneja en inversiones siete veces el PIB de España, amenaza con penalizar a las empresas cotizadas que no tomen medidas para frenar el cambio climático.

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