Viernes, 13.12.2019 - 02:48 h
Tras suspender la salida a bolsa

WeWork suelta lastre y pone en venta el 42% del 'Jardín de Olas' de su exCEO

Anuncia que venderá sus inversiones 'no estratégicas', entre las que se encuentra la startup con sede en Guipuzkoa donde invirtió más de 17 millones.

El creador de Wework, Adam Neumann
El creador de Wework, Adam Neumann. / L.I.

La inversión en WaveGarden es uno de esos 'caprichos' del excéntrico ex consejero delegado y cofundador de WeWork, Adam Neuman. La compañía, con sede en San Sebastián, tiene desde hace unos días el cartel de 'Se Vende'. El gigante del coworking ha decidido desinvertir de sus negocios no estratégicos y centrarse en su mercado principal tras el fiasco de la salida a bolsa y el rescate de su máximo accionista. La startup española que fabrica una tecnología para producir olas artificiales está entre ellas. Para hacerse con el 42% de la compañía puso sobre la mesa 13,8 millones de dólares en capital para la recompra de acciones y 5 millones de euros en un préstamo convertible. Se da de margen tres meses para encontrar una salida.

Año 2016. WeWork era uno de esos prometedores unicornios tecnológicos. Su valoración rozaba los 10.000 millones de dólares. Softabank aún no había firmado las primeras inversiones de Softbank. Neumann, amante del surfing, había echado el ojo a una startup española, fundada por Josema Odriozola y Karin Frisch y que había desarrollado una tecnología para generar olas grandes con las que poder surfear. La inversión se llevó en secreto y sólo se conoció un año después, cuando se incluyó en uno de los folletos para una emisión de bonos y fue desvelado por el 'Wall Street Journal'.

En total, la compañía estadounidense se hizo, a través de su matriz internacional con sede en Holanda, con un 41,2% de la compañía, según queda reflejado en la memoria anual de Instant Sport SL, la firma con la que se gestionaba Wavegarden. Estas acciones estaban en manos de dos sociedades que estaban en manos del exfutbolista vasco Íñigo Díaz de Cerio y el surfista Julen Lasa. ¿El precio de la transacción? La empresa no lo contempla, pero en documentos oficiales de WeWork se precisó: 13,8 millones de dólares. A esto hay que sumar un préstamo convertible de 5 millones de euros que concedió un mes después de ejecutar la compra.

En aquel momento fue difícil interpretar el destino de esta inversión. Una multinacional centrada en espacios de coworking se hacía con una posición muy relevante en un creador de lagos para surfear con olas artificiales. La mayoría de expertos lo enmarcó en un intento por diversificar. Otros lo señalaron, a posteriori, como un hito más de una gestión especialmente personalista de Neumann. La realidad es que ahora, tres años y medio después de su aterrizaje, quiere salir. Y así se lo han transmitido los nuevos gestores de la compañía -controlada en un 80% por Softbank- a los inversores. Su objetivo: desvincularse de aquellas aventuras al margen de su negocio original.

La multinacional estadounidense incluye a la española dentro de una lista de compañías adquiridas o invertidas en los últimos años como la plataforma social Meetup (que la pasada semana ya anunció despidos), el gestor de oficinas Teem o SpaceIQ. No hay aún ninguna comunicación oficial sobre un acuerdo de venta de ese 42%. Sólo se limita a establecer un periodo de 3 meses para cerrar definitivamente cualquier salida.

La situación actual de WaveGarden es una incógnita. Las últimas cuentas presentadas por la empresa son correspondientes a 2017. Y en aquel año las pérdidas seguían acumulándose: sólo ese ejercicio las disparó y rozó los 1,5 millones.  Mientras tanto sus ingresos netos se mantenían a la baja: las ventas netas se situaron en los 413.000 euros. Esperaban resultados de explotación positivos a partir del año siguiente. El préstamo participativo de WeWork compensaba esos números rojos.

Hoy la startup española tiene varios proyectos en marcha. Sus clientes son promotores de estas instalaciones con su tecnología. Cuenta con cuatro a pleno rendimiento: dos en Reino Unido, una en Australia y otra en su lugar de origen, el País Vasco. Tenía previstas para 2020 cinco aperturas en Corea del Sur, Suiza, Brasil, Escocia y California (Estados Unidos).

Las cifras en España

Al margen de esta desinversión, WeWork se enfrenta a un proceso de adelgazamiento para tratar de reducir al máximo las fuertes pérdidas sufridas en los últimos trimestres. En ese plan presentado a inversores, se advierte de ese reenfoque hacia su segmento estratégico del coworking y de la reducción de empleados, especialmente, en el área de contabilidad y en las funciones vinculadas al crecimiento. Se barajan hasta 5.000 salidas. ¿Cómo afectará a España? Los equipos vinculados a la gestión de la comunidad, entre los que se encuentran principalmente las plantillas en España, no se verán impactados por estos recortes. En España hay más de medio centenar de trabajadores.

La multinacional contaba en 2018 en España con 189 millones de arrendamientos firmados con caseros como la inmobiliaria Colonial o varios fondos de inversión internacionales, con los que establece contratos de diez años. Tiene abiertos ocho edificios completos abiertos en Madrid y Barcelona y otros cuatro que abrirán, según sus propios planes, en los próximos meses.

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