Destino oculto en el Adriático

Un paseo para descubrir un paraje único: Kotor en la desconocida Montenegro

Kotor se encuentra en medio de un paisaje sobrecogedor que recuerda los fiordos del norte de Europa, un museo en sí mismo.

Una zona idílica de la región balcánica.
Una zona idílica de la región balcánica.

Montenegro es un territorio aún por descubrir, un destino oculto en el Adriático al que la larga sombra que proyecta una más conocida y popular Croacia, mantiene semi oculto del radar de las mareas de turistas que han invadido el resto del Mediterráneo. Kotor se encuentra en medio de un paisaje sobrecogedor que recuerda los fiordos del norte de Europa. Una lengua de mar de intensos azules que se adentra tierra adentro para descubrir un paisaje al abrigo de unos acantilados cuya altura corta la respiración. Si su contemplación desde el mar sobrecoge, desde las alturas impresiona, produce vértigo y admiración.

Kotor es una pequeña ciudad bañada por las pequeñas olas de un mar azul intenso y transparente. Una villa fortificada que contiene el carácter y el encanto de unas callejuelas que parecen que no han sido pisadas antes. Calles sinuosas que acaban convergiendo en pequeñas plazas que de nuevo distribuyen y conducen el paseo por calles de belleza inverosímil. La arquitectura de estilo veneciano habla de la riqueza de sus palacetes. Mientras, sus iglesias, desde la catedral, hasta las ermitas que se encuentran cuando elevas la mirada hacia el monte Lovcen, respiran y comparten la quietud y la tranquilidad de sus aguas.

Escena aérea espectacular de Kotor.
Escena aérea espectacular de Kotor.

El casco histórico de Kotor es un museo en sí mismo. Andar por sus calles es aprender de su rica historia, descubrir un urbanismo que por su falta de planificación resulta encantador, una arquitectura cuya riqueza reside en los diseños opulentos y característicos de una Venecia que en tiempos fue una potencia dominante cuyos tentáculos se extendieron por todo el Mediterráneo y especialmente aquí. Kotor resume también de alguna manera la rica variedad de una gastronomía en la que se fusionan especialidades italianas con el mejor pescado del Mediterráneo.

En el restaurante Galion, ubicado en la misma orilla, sobre el mar, debe probar su rico risotto negro de calamar, sus bullabesas, en este caso, de marisco y acompañarlos de buenos vinos locales como el Vranac. Para dormir en Kotor, ciudad Patrimonio de la Humanidad, nada mejor que el Palazzo Drusko, a unos metros de la Catedral de San Trifón. Un palacio de más de seiscientos años de antigüedad albergan un hotel de lujo de siete habitaciones cómodas y amplias decoradas en estilo imperio. Otoño es la mejor época para visitar la zona, cuando los grandes cruceros abandonan sus puertos, pero el tiempo sigue siendo bonancible.

Ahora en Portada 

Comentarios