29S: Chamartín, la estación desangelada

  • La estación que da acceso a los recorridos ferroviarios del norte de la Península está desangelada. El ritmo es más lento de lo normal y sólo en los andenes de Cercanías se nota la mayor concentración de viajeros.
Creu Ibáñez

Aún no ha salido el sol cuando nos adentramos en la M-30. Son las siete de la mañana. Queremos llegar a la estación de Chamartín, donde el Metro, los Cercanías y los trenes de media y larga distancia deberían estar anunciando un nuevo día en la capital.

El ritmo no es el mismo que se respira cada día a estas horas, hay Huelga General. En una de las cafeterías de la estación, todas están abiertas, nos dicen que Chamartín está "desangelada". Los camareros se fijan en los paneles de información, donde la palabra "cancelado" es la que predominan.

"Ya veremos si hoy sale algún tren, igual en Cercanías". Uno de los clientes que está desayunando interviene en la conversación y nos cuenta que él ha venido desde la localidad de Parla, en los límites occidentales de la región, sin ningún problema.

Todo lo contrario que uno de los maquinistas que ha tenido que ir a tomarse un café a este bar porque no le han dejado salir con su tren hacia este mismo pueblo madrileño.

Mientras los pasajeros de Cercanías se agolpan en los andenes. Uno de los viajeros a Aranjuez nos cuenta que hay el triple de gente esperando su tren habitual. "Hoy sólo ha salido el de las seis de la mañana y hasta las 7:15 no había otro". Son los servicios mínimos.

En el quiosco de la estación el ritmo también parece ralentizado. Su propietario nos cuenta que hay mucha menos gente hoy y, además, no tiene prensa. "Los periódicos no han llegado. Los repartidores no se van a arriesgar a que les rompan la furgoneta".

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